Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) analizados por el departamento económico de Comisiones Obreras (CCOO), Madrid encabeza proporcionalmente la clasificación de trabajadores que realizan horas extras no remuneradas, con una de las tasas más altas del país. Regiones con un fuerte dinamismo económico, como Cataluña, también figuran entre las más afectadas en términos absolutos, lo que refleja la presión por la productividad en los grandes centros urbanos.
Para Luciane Rabello, especialista en recursos humanos y fundadora de TalentSphere People Solutions, este fenómeno va más allá de la legalidad y pone de manifiesto un problema cultural dentro de las organizaciones. “Cuando las horas extras dejan de ser una excepción y se convierten en la norma, nos encontramos ante un desequilibrio estructural. El impago de esas horas no es solo un fallo operativo, sino una señal clara de problemas en la gestión y en la cultura de la empresa”.
Ante esta situación, muchos trabajadores se preguntan: ¿qué hacer cuando trabajan más horas de las estipuladas en el contrato y no se les remunera por ello? La legislación española es clara al establecer que todas las horas extras deben remunerarse o compensarse con un descanso equivalente, según lo previsto en los convenios colectivos o en los contratos individuales. Sin embargo, la aplicación práctica de esta norma no siempre se produce de forma automática.
La experta recomienda que el primer paso sea documentar la jornada real, recopilando pruebas como registros de fichaje, correos electrónicos, mensajes y cualquier otro elemento que demuestre las horas trabajadas. A continuación, es fundamental presentar una solicitud formal de pago o compensación a la empresa, preferiblemente por escrito, para dejar constancia de la solicitud.
Si no se produce ninguna respuesta, el trabajador puede recurrir a los sindicatos, a servicios de asesoramiento jurídico o incluso a la Inspección de Trabajo, organismo encargado de supervisar y aplicar sanciones en caso de irregularidades. En situaciones más complejas, la vía judicial puede garantizar el pago retroactivo de las horas adeudadas.
Rabello insiste en que la formalización es esencial para romper el ciclo de abusos. “La informalidad dentro de las relaciones laborales formales es uno de los mayores riesgos para la salud laboral. Cuando el empleado no denuncia la situación ni la cuestiona, este comportamiento tiende a perpetuarse. Buscar asesoramiento y formalizar la situación es un paso fundamental para cambiar esta realidad”.
El debate sobre este tema cobra aún más relevancia en un momento en el que el país debate la reducción de la jornada laboral semanal a 37,5 horas, una medida que se considera un intento de equilibrar la productividad y la calidad de vida. No obstante, los expertos advierten de que los cambios legales, por sí solos, no resuelven el problema si no van acompañados de una supervisión efectiva y de un cambio cultural dentro de las empresas.