El local de Matuca 1827 ocupa el espacio que durante años albergó La Cruzada, una de las tabernas más recordadas del barrio. En la actualidad, Matuca 1827 ha sacado el máximo partido de ese legado y lo ha transformado en un bonito proyecto gastronómico que mira al pasado sin renunciar al presente.
Su filosofía es muy clara y se resume en defender la cocina española tradicional, esa que forma parte del imaginario colectivo y que se ha transmitido de generación en generación. Por eso, en su apetecible carta, las recetas de siempre son siempre las grandes protagonistas. Sabores cocinados a fuego lento que nos cuentan la historia de la ciudad.
La propuesta gastronómica de Matuca 1827 es un auténtico recorrido por algunos de los grandes clásicos de la gastronomía madrileña. Platos que evocan reuniones familiares, largos domingos con amigos y ese tipo de cocina que nunca pasa de moda.
Entre sus imprescindibles destaca el cocido a la madrileña. Uno de los grandes símbolos culinarios de la capital. Preparado con el respeto que exige la tradición, este guiso resume siglos de cultura gastronómica en un solo plato.
Además, sus croquetas de jamón, doradas y cremosas, son otro de los favoritos de la casa. Y para quienes disfrutan de sabores más intensos, los callos al estilo tradicional ofrecen esa profundidad de sabor que solo se consigue con tiempo y paciencia.
No podemos dejar de mencionar su, ya famoso, bacalao rebozado con pimientos. Una receta sencilla que demuestra que cuando el producto es bueno y la técnica es la adecuada, el resultado se convierte en un bocado absolutamente irresistible.
En la propuesta gastronómica de Matuca 1827, la tradición y el producto se reinterpretan con un enfoque actual, dando lugar a una carta pensada para compartir y disfrutar sin prisas. Entre sus entrantes destacan los torreznos de Soria, impecablemente crujientes por fuera y melosos en su interior, así como las croquetas de jamón, cremosas y con un sabor profundo que rinde homenaje al recetario más clásico. Las alitas de pollo con salsa picona aportan el contrapunto más atrevido, con un toque especiado que invita a repetir. La carta continúa con propuestas donde el producto vegetal y el mar toman protagonismo. La alcachofa a la parrilla con jamón y huevo frito toma forma en un plato equilibrado y lleno de matices que invita a rebañar a conciencia. Mientras que el pulpo a la parrilla con papas destaca por su textura tierna y su sutil aroma ahumado, en una elaboración que respeta la esencia del producto.
Para cerrar la experiencia, el cremoso de chocolate con avellanas pone el broche dulce con una textura sedosa y un sabor intenso, convirtiéndose en el final perfecto para una propuesta gastronómica que equilibra tradición y contemporaneidad.
Más allá de lo que ocurre en la cocina, Matuca 1827 recupera el espíritu social de la taberna, algo que desgraciadamente se está perdiendo en la restauración moderna. Durante siglos, estos locales fueron lugares de encuentro donde vecinos, comerciantes y viajeros compartían mesa, conversación y vino. Matuca 1827 intenta recrear ese ambiente cercano y cálido, donde la comida se disfruta sin prisa y las sobremesas se alargan casi sin que nos demos cuenta.
Porque aquí se viene a comer, pero también a vivir la experiencia de una taberna madrileña auténtica, donde cada plato cuenta una historia y cada mesa se convierte en un pequeño punto de encuentro.
En una ciudad con una oferta gastronómica tan amplia como Madrid, destacar no es fácil. Sin embargo, Matuca 1827 lo consigue apostando por algo tan simple como poderoso, porque a veces la mejor manera de innovar es mirar al pasado. Y en Matuca 1827, esa tradición sigue viva... ¡En cada plato que llega a la mesa!
Matuca 1827
Dirección: Calle de la Amnistía 8
28013 Madrid
Teléfono: 911 47 65 56
Web: https://matuca.es/
Ticket Medio: 30€