De ese diagnóstico —y de años litigando en primera línea del derecho administrativo— nace después de dos años de trabajo CASIA el proyecto impulsado por Marcos Peña, abogado administrativista, Funcionario de Carrera, Doctor en Derecho Administrativo y CEO de la herramienta y de una sociedad en la que aceleradora Fusión es uno apoyo estratégico al proyecto, al igual que sus programadores y los juristas que aportan sus conocimientos. “Introducimos la IA en la práctica contenciosa, algo pionero en nuestro país”, afirma
Estel pasado 7 de abril, Marcos Peña intervino como ponente en el evento Public Business Sales organizado por Orange Empresas junto a la Cámara de Comercio de Sevilla, celebrado en Torre Sevilla. En el panel dedicado a la aplicación de la inteligencia artificial en la pequeña administración pública, presentó CASIA ante responsables de diputaciones, ayuntamientos y empresas tecnológicas.
Según nos explica, la acogida fue significativa: la herramienta ha suscitado ya el interés de despachos y boutiques especializados en derecho público, que han reconocido en CASIA algo que el mercado Legaltech no había ofrecido hasta ahora: una herramienta construida desde dentro de la lógica casacional, no desde fuera, y diseñada con la especificidad que la casación contencioso-administrativa exige y que las soluciones generalistas no pueden ofrecer.
El próximo gran escaparate será el IV Encuentro Nacional de Gestión Pública organizado por NUTCO, los días 15 y 16 de octubre de 2026 en el Palacio de la Paz de Fuengirola. Allí CASIA se mostrará en funcionamiento sobre casos reales, ante un público de gestores públicos, juristas y profesionales del sector.
Para este jurista, “la casación contencioso-administrativa no es un recurso ordinario. Es, por definición, el recurso de élite del orden administrativo: económicamente costoso, procesalmente exigente y técnicamente inaccesible para la mayoría. No basta con conocer bien el derecho administrativo. Es necesario dominar una lógica procesal muy específica —la del interés casacional objetivo— que hasta ahora solo manejaban con soltura unos pocos despachos especializados y un puñado de letrados con años de práctica ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo”, indica
En su opinión, “esa barrera no es económica. Es de conocimiento. Preparar un recurso de casación con las garantías adecuadas requería o bien pertenecer a una firma con unidad especializada, o bien haber acumulado durante años la experiencia y la jurisprudencia necesarias para saber qué pregunta le puedes hacer al Tribunal Supremo y cuál no tiene ningún recorrido. Quien no tenía ese conocimiento, sencillamente no podía competir en igualdad de condiciones. Cuestiones como las tributarias, urbanísticas o de función publica generan controversia e implican a administraciones públicas con empresas. Ahí los abogados expertos en casación somos clave para gestionar ese recurso”, indica Peña.

Las aportaciones de CASIA
Este experto en contencioso comparte la idea de que desde la reforma de 2015, el Tribunal Supremo no existe para corregir sentencias injustas. Existe para fijar doctrina jurídica cuando el caso lo justifica. Esa justificación tiene nombre propio: el interés casacional objetivo.
“Sin un interés casacional bien identificado y bien formulado, no hay recurso posible. No importa lo injusta que sea la sentencia de instancia. No importa cuántas horas haya invertido el letrado. Si la pregunta que se le plantea al Supremo no es la que él está dispuesto a responder, el recurso no llega”, advierte.
En su opinión. el problema es que identificar correctamente ese interés casacional exige algo que el trabajo diario de un despacho no siempre permite: tiempo para rastrear contradicciones entre diferentes Tribunales Superiores de Justicia, criterio para distinguir las que son jurídicamente relevantes de las que no, y precisión para formular el tema deciden di en los términos exactos que el Supremo reconocerá como propios.
“En este contexto CASIA es una herramienta de inteligencia artificial creada específicamente para resolver ese problema. No es un buscador de jurisprudencia ni un redactor automático. Es, un sistema de decisión jurídica: su misión no es escribir el recurso por el abogado, sino asegurarse de que el abogado toma las decisiones estratégicas correctas antes de escribir una sola línea”.
De hecho nos indica que “la herramienta evalúa la viabilidad del recurso con criterios objetivos, construye la argumentación del interés casacional con jurisprudencia real y verificada, y contrasta el planteamiento propuesto frente a la doctrina existente para detectar contradicciones o lagunas antes de que lo haga la Sección de admisión del Supremo.”
Peña Molina, socio de Gaona Abogacía y Consultoría —firma integrada en Grupo Roca Junyent—, explica que concibió el proyecto desde la práctica forense real y lo construyó junto a un equipo poco habitual en el mundo Legaltech: exmagistrados de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, tecnólogos y especialistas en matemáticas aplicadas provenientes de FUSIÖN la aceleradora de startup andaluza.
“ No es un equipo construido para desarrollar software jurídico genérico. Es un equipo construido para entender cómo razona el Tribunal Supremo desde dentro, y trasladar esa lógica a una herramienta que cualquier abogado pueda utilizar”, comenta con satisfacción.
El resultado es un análisis completo —estrategia procesal, interés casacional formulado, jurisprudencia clasificada por relevancia con referencia ECLI verificada— generado de forma automatizada sobre el caso real del abogado. El proceso que antes podía llevar días de investigación especializada se condensa en minutos.
Una herramienta ya operativa
En esos dos años de trabajo esta iniciativa ya está operativa. CASIA no es un proyecto en fase beta. Ya opera sobre casos reales y ha comenzado a darse a conocer en los foros donde se cruzan derecho, tecnología y administración pública.
Según nos explica. el mercado Legaltech ha crecido con rapidez en los últimos años, pero buena parte de sus propuestas comparten un mismo enfoque: automatizar tareas. Redactar más rápido. Buscar jurisprudencia con más eficiencia. Gestionar expedientes con menos fricción.
“CASIA apunta a algo distinto y más profundo. Por un lado, democratiza el acceso a un recurso que hasta ahora era técnicamente inaccesible para la mayoría: despachos medianos, abogados de provincias o letrados sin unidad especializada pueden ahora preparar una casación con el mismo rigor estratégico que los grandes. La barrera que CASIA derriba no es económica —es de conocimiento especializado, que es la más difícil de superar”., destaca
Su valor añadido es claro, “por otro lado, amplifica exponencialmente la capacidad de quienes ya se dedican a la casación: el mismo equipo puede analizar más casos, con más profundidad y en menos tiempo. No se trata de sustituir al especialista, sino de multiplicar su alcance”: La herramienta se ha entrenado con sentencias del Supremo y de TSJ, al igual que manuales referidos a la propia casación contenciosa administrativa”.
Desde su punto de vista, “en la casación contencioso-administrativa, como en tantos otros ámbitos del derecho, la diferencia entre el éxito y el fracaso no está en la calidad de la redacción. Está en la calidad del pensamiento que la precede. Un recurso bien concebido, en cambio, tiene ya la mitad del camino hecho antes de que el letrado escriba la primera palabra. Una herramienta como CASIA facilita el realizar ese recurso y te orienta sobre si ese asunto tiene el interés casacional adecuado y que sentencias contradictorias existen sobre este asunto”, apunta Peña.
En su opinión,CASIA es una herramienta de interpretación jurídica, no de redacción de textos, como puede hacer ChatGPT . Lo que sabe es hermenéutica. Te interpreta la relación, que esto es hermenéutica, desde un análisis sistemático y en una foto fija del año setenta. Es decir, te da la interpretación y te da la estrategia para plantear ese recurso contencioso tanto al abogado de una empresa o su asesor externo como al letrado de una corporación local. Esta herramienta permite que se vaya al recurso de casación con las ideas claras y no a ciegas como antess.