Tras un primer análisis, se logró identificar un software legítimo, diseñado para ser ampliable y programable, siendo utilizado con fines delictivos.
Sobre este software, se programaron componentes específicos que dirigían a las fuentes audiovisuales sobre los partidos de fútbol, sorteando las medidas de protección y de seguridad. Seguidamente, se analizaron más de 91.000 archivos y alrededor de
25.000 líneas de código, consiguiendo reconstruir el funcionamiento del sistema e identificando su estructura operativa.
Una vez realizado el análisis de fuentes abiertas, así como el rastreo de la actividad digital entre los diferentes canales de comunicación y las redes sociales, se logró la identificación y posterior investigación de un varón por un supuesto delito contra la propiedad intelectual y otro relativo al mercado y los consumidores.
Además del perjuicio económico, la instalación del software desconocido en los dispositivos de los usuarios, abre la puerta a diferentes tipos de malware o virus, pudiendo permitir así, el robo de datos y el acceso no autorizado a dichos dispositivos electrónicos.
La desactivación del entramado digital ha sido posible gracias a la colaboración entre las entidades privadas y organismos públicos especializados.