Fue su trabajo como estudiante de Biología en la UPV, colaborando en el Estudio Biológico del Abra. Lo que vio dejó una huella que marcó el resto de su carrera y le llevó a la necesidad de conocer, medir y analizar los efectos de la actividad económica en el entorno y en el medio ambiente.
IKT: eficiencia como gestión de recursos
Cuando Ascacibar lideró la informatización del sector primario desde IKAT, la sostenibilidad no estaba en el lenguaje del proyecto. Pero estaba en sus efectos.
Las herramientas informáticas que diseñó e implantó en las explotaciones ganaderas y agrícolas vascas permitían optimizar el uso de fertilizantes, planificar rotaciones de cultivos, controlar el consumo de agua y piensos. Reducción del desperdicio y del consumo. Una gestión más precisa de los recursos naturales implicados en la producción.
En definitiva, un proceso sostenible, aunque aún el concepto no estaba generalizado.
Iparlat: eficiencia energética como estrategia
En Iparlat, la dimensión ambiental tomó una forma más explícita. El acuerdo estratégico con Tetra Pak no fue solo una decisión de aprovisionamiento. Tetra Pak era —y es— el referente mundial en envasado sostenible para la industria alimentaria: envases fabricados con materiales renovables, diseñados para minimizar el desperdicio, con sistemas de reciclaje integrados.
Elegir a Tetra Pak como socio estratégico era una declaración. Decía que la sostenibilidad no era un complemento para Iparlat bajo la dirección de Ascacibar, sino un criterio real de decisión.
La fábrica de Urnieta también se diseñó con criterios de eficiencia energética y reducción de residuos desde la primera fase del proyecto.
Gobierno Vasco: sostenibilidad como política pública
Entre 2002 y 2009, desde la Dirección de Innovación del departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno Vasco, Ascacibar tuvo la oportunidad de llevar esa lógica a escala de política sectorial.
Impulsó programas de apoyo a prácticas agrícolas y ganaderas de menor impacto con el entorno, promovió la investigación en tecnologías limpias para la industria alimentaria y trabajó en la valorización de subproductos bajo criterios de economía circular.
Enerpellet: y llega la economía circular
La etapa al frente de Enerpellet, desde 2010, es el paso definitivo en la trayectoria de Ascacibar en su compromiso con la sostenibilidad y la innovación. Producir pellets de madera a partir de residuos forestales —biomasa neutra en carbono, que da valor económico a los subproductos del monte y contribuye a la gestión sostenible de los bosques— no era para alguien con su historial una apuesta ideológica. Era la aplicación práctica de algo que llevaba décadas construyendo, desde su vínculo con el entorno a través de la biología a su paso por la gestión empresarial.