“Estamos viendo cómo determinadas tensiones económicas acumuladas durante los últimos años siguen teniendo consecuencias sobre una parte de los hogares”, señala Carles Ribes, CEO y fundador de The Barrio.
Las viviendas concentraron el 69,8% de todas las ejecuciones hipotecarias iniciadas durante el trimestre. De ellas, el 50,4% correspondieron a viviendas habituales de personas físicas, mientras que el 9,9% afectó a personas jurídicas y el 9,5% a otras viviendas de personas físicas.
“Que más de la mitad de las ejecuciones afecten a la vivienda habitual demuestra que detrás de estas cifras hay familias que atraviesan dificultades para mantener la estabilidad financiera”, afirma Ribes.
Por tipo de inmueble, el 10,5% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas durante el trimestre se registraron sobre viviendas nuevas y el 89,5% sobre viviendas usadas. Sin embargo, las viviendas nuevas fueron las que experimentaron un mayor incremento interanual, con una subida del 98%, frente al 29,6% registrado en las viviendas usadas.
“Más allá de los porcentajes, estos datos reflejan que el acceso y la permanencia en la vivienda continúan siendo uno de los principales retos para muchos hogares”, apunta el fundador de The Barrio.
La estadística también pone de relieve el peso que siguen teniendo las hipotecas constituidas durante los años previos a la crisis financiera. El 44,3% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas entre enero y marzo correspondió a préstamos formalizados entre 2005 y 2008, en pleno auge del mercado inmobiliario español.
“Resulta llamativo que casi dos décadas después siga existiendo una presencia tan relevante de hipotecas originadas durante los años de la burbuja inmobiliaria. Es una muestra de cómo determinadas decisiones financieras pueden tener efectos muy prolongados en el tiempo”, destaca Ribes.
Andalucía y Cataluña, las CCAA con más ejecuciones hipotecarias
Por comunidades autónomas, Andalucía lideró el número de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas, con 1.226 procedimientos, seguida de Cataluña (906) y Comunitat Valenciana (657).
“Las ejecuciones hipotecarias suelen ser uno de los últimos indicadores en reaccionar. Por eso es importante interpretarlas como una señal de alerta sobre la situación financiera de determinados hogares y no únicamente como una estadística del mercado inmobiliario”, concluye Ribes.