www.elmundofinanciero.com

El día en que tener las llaves de tu casa nueva no sirve de nada si no hay luz, ha llegado

El día en que tener las llaves de tu casa nueva no sirve de nada si no hay luz, ha llegado
Ampliar

· Imagínese la escena, meses de papeleo, llamadas de banco interminables, visitas a la obra los fines de semana para ver cómo crecen las paredes y, por fin, el día de la entrega

By Angel Manuel Gómez
x
angelbereales/5/5/12
https://www.bereal.es/

Tiene las llaves en la mano, el olor a pintura fresca inunda el recibidor, pero al darle al interruptor… nada. Oscuridad total. No es un apagón temporal ni un fusible fundido. Es la burocracia de los megavatios. La verdad es que el sector inmobiliario español se ha topado con un muro invisible que nadie vio venir o que nadie quiso ver: el colapso de la red eléctrica. El acceso al suministro de energía se ha transformado en una auténtica trampa que mantiene atrapados a miles de compradores y que amenaza con secar el desarrollo urbano del país. Ya no se trata de si el suelo es caro o de si faltan albañiles; el problema actual es que no hay enchufes para tanta casa.

Un limbo de hormigón: las cifras de la parálisis

Lo que comenzó como un problema técnico aislado en algunas promociones de la periferia de las grandes ciudades se ha convertido en un clamor generalizado. Según estimaciones del sector, más de 45.000 viviendas de obra nueva en toda España se encuentran actualmente atrapadas en este limbo energético. Son urbanizaciones enteras terminadas, con sus piscinas listas y sus zonas comunes relucientes, pero completamente desconectadas de la red general de distribución.

Detrás de la frialdad de las estadísticas se esconden dramas humanos con nombres y apellidos. Familias que han tenido que prorrogar sus contratos de alquiler a toda prisa, parejas que pagan dobles mudanzas para almacenar sus muebles en guardamuebles temporales y jóvenes que ven cómo su proyecto de vida se aplaza indefinidamente.

"Es una sensación de impotencia absoluta", comenta un comprador afectado en el norte de Madrid. Partes de tu dinero están ahí metidas, ves tu terraza desde la calle, pero tienes que seguir viviendo en casa de tus suegros porque la distribuidora no da el visto bueno a la acometida. Nadie te da una respuesta clara.

¿Por qué se ha atascado el cableado nacional?

La pregunta que resuena en los despachos de las promotoras y en las juntas de los ayuntamientos es obvia: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La respuesta corta es que la transición energética y el ritmo inmobiliario van por autopistas diferentes.

Y es que, mientras el Gobierno y las comunidades autónomas han pisado el acelerador para digitalizar la economía y fomentar la electrificación, coches eléctricos, bombas de calor, placas solares, la infraestructura que debe soportar todo este trasvase de energía se ha quedado obsoleta. Las redes de distribución, gestionadas por las grandes eléctricas bajo un estricto paraguas regulatorio, están saturadas.

- Inversión congelada: los límites de inversión que la ley impone a las distribuidoras eléctricas impiden que estas modernicen las subestaciones al ritmo que exige la demanda residencial.

- El bum de los centros de datos: las viviendas no compiten solo entre sí; ahora tienen que disputarse la potencia eléctrica con gigantescos centros de datos (los "cerebros" de la tecnología moderna) que consumen tanta energía como una ciudad mediana y que suelen tener prioridad en el acceso a la red.

- Burocracia exasperante: conseguir un punto de conexión para un nuevo barrio residencial puede tardar hoy más del doble de tiempo que levantar los propios edificios.

Un freno de mano para la economía y la vivienda

Las consecuencias actuales de este cuello de botella ya se dejan sentir con fuerza, pero el análisis crítico de los expertos apunta a un horizonte aún más oscuro si no se toman medidas drásticas de inmediato.

Impacto en el presente

Por un lado, sufrimos el encarecimiento del suelo y los pisos. Las promotoras, al ver que sus inversiones se quedan congeladas durante meses (o años) sin poder facturar ni entregar las llaves, trasladan esos costes financieros al precio final de las siguientes promociones. Por otro, se produce la asfixia financiera a promotores medianos. Las grandes corporaciones pueden aguantar el golpe, pero las cooperativas y los pequeños constructores locales corren el riesgo de quebrar mientras esperan a que una eléctrica les tienda el cable.

La amenaza futura

Si el atasco no se soluciona, el desarrollo urbano se va a frenar en seco. En un contexto de crisis habitacional, donde la falta de oferta empuja los precios de compra y alquiler al espacio exterior, bloquear la salida de casas nuevas es lo más parecido a pegarse un tiro en el pie. Los expertos advierten de que las proyecciones de construcción para los próximos tres años podrían reducirse hasta un 30% por el simple temor de las empresas a no poder dotar de energía a sus edificios.

De la ilusión a la indignación

Al final, el eslabón más débil de la cadena siempre es el ciudadano de a pie. El comprador que confió en los plazos, que cumplió con sus pagos y que ahora observa con frustración cómo su vivienda se convierte en un monumento al absurdo burocrático.

España necesita urgentemente rediseñar su estrategia de infraestructuras. No se puede planificar el urbanismo del siglo XXI con una red eléctrica pensada para las necesidades del siglo pasado. La vivienda es un derecho, sí, pero para que sea habitable, primero tiene que poder encender la luz. Mientras la administración y las eléctricas se siguen pasando la pelota de un tejado a otro, miles de llaves siguen guardadas en un cajón, esperando que alguien, por fin, pulse el interruptor.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios