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Pisos cerrados y burocracia abierta: el Tribunal de Cuentas exige a Casa 47 que desbloquee ya su stock de vivienda pública

Pisos cerrados y burocracia abierta: el Tribunal de Cuentas exige a Casa 47 que desbloquee ya su stock de vivienda pública
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· La parálisis burocrática tiene un coste humano difícil de cuantificar, pero terriblemente fácil de sentir

By Angel Manuel Gómez
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angelbereales/5/5/12
https://www.bereal.es/

Mientras miles de familias hacen malabares financieros para pagar alquileres asfixiantes o, peor aún, esperan en una lista interminable que se parece más a una lotería cruel que a una política social, hay pisos públicos vacíos acumulando polvo. La verdad es que resulta indignante.

Esta es la radiografía que se desprende de la última y severa llamada de atención del Tribunal de Cuentas a Casa 47 (la entidad pública encargada de gestionar la vivienda social). El órgano fiscalizador ha puesto las cartas sobre la mesa con un informe contundente: exige que se agilicen ya los procesos para dar salida a su "stock" de inmuebles parados. No hay tiempo que perder, y es que cada día que un piso público sigue cerrado es una oportunidad perdida para rescatar a alguien de la precariedad.

Convenios sin fecha de caducidad

Uno de los puntos donde el Tribunal de Cuentas pone el dedo en la llaga es en las alianzas estratégicas. El informe reclama, de manera urgente, que los convenios firmados con otras administraciones, ayuntamientos o comunidades autónomas, dejen de ser meras declaraciones de buenas intenciones y fijen plazos máximos obligatorios.

Actualmente, los trámites y las cesiones se dilatan tanto en el tiempo que, para cuando la vivienda está finalmente lista y disponible para un alquiler asequible, el daño social ya está hecho.

La burocracia se vuelve un embudo. Imagina que un ayuntamiento cede suelo o un edificio a Casa 47; entre el papeleo, las firmas, las validaciones y los vacíos legales, pueden pasar años. El Tribunal exige mecanismos para disponer de estos hogares "en tiempo y forma". Sin un calendario estricto, la vivienda pública se convierte en un fantasma legal: existe sobre el papel, pero nadie puede vivir en ella.

Tecnología del siglo pasado y una seguridad con grietas

Pero el informe no solo habla de burocracia; también abre el capó técnico de la entidad, y lo que hay dentro da bastante miedo. El órgano fiscalizador califica la tecnología de Casa 47 como completamente obsoleta y alerta de que sus sistemas informáticos sufren de una vulnerabilidad severa.

- Sistemas antiguos: Gestionar miles de solicitudes de ciudadanos vulnerables y cruzar datos de un parque inmobiliario complejo con herramientas desactualizadas provoca una lentitud exasperante.
- Brechas de seguridad: En plena era de ciberataques, tener bases de datos desprotegidas con historiales financieros, datos de vulnerabilidad extrema e identidades de los solicitantes es una auténtica bomba de relojería.

La verdad es que no se puede pretender solucionar una crisis del siglo XXI con herramientas informáticas que parecen del siglo pasado. La falta de inversión en digitalización eficiente no solo ralentiza las adjudicaciones, sino que expone la intimidad de quienes menos recursos tienen para defenderse.

El impacto en la calle: Cifras de una crisis silenciosa

Detrás del frío lenguaje técnico de los informes de fiscalización siempre hay rostros. En este caso, se calcula que el retraso en la puesta en marcha de estas viviendas afecta de forma directa a unas 15.000 familias en todo el territorio, personas que cumplen con todos los requisitos para acceder a un alquiler protegido pero que siguen atrapadas en el limbo de la espera.

Además, las consecuencias de mantener este "stock" congelado y la gestión ralentizada golpean con fuerza el presente y amenazan el futuro:

Consecuencias actuales:

- Desahucios invisibles: Familias que, al no recibir la alternativa habitacional a tiempo, terminan en situaciones de hacinamiento o expulsadas de sus barrios.

- Gasto público ineficiente: Mantener inmuebles vacíos genera costes de mantenimiento, comunidad y seguridad que pagamos todos, mientras no se recauda absolutamente nada por esos alquileres que deberían ser simbólicos pero sostenibles.

Consecuencias futuras:

- Pérdida de confianza crónica: Si el ciudadano asiste a la paradoja de ver edificios públicos vacíos mientras el mercado libre expulsa a los jóvenes y a los trabajadores, el contrato social se rompe del todo.

- Colapso estructural: Si Casa 47 no actualiza su ciberseguridad y sus sistemas hoy, el incremento de la demanda previsto para los próximos años terminará por colapsar el sistema de gestión por completo, haciendo que el acceso a la vivienda no sea lento, sino directamente imposible.

Al final, lo que el Tribunal de Cuentas está exigiendo no es un simple cambio de protocolos o una renovación de ordenadores. Es un recordatorio de que la vivienda no es un apunte contable ni un activo que se pueda dejar congelado a la espera de que el papeleo fluya solo. Urge espabilar, actualizar los sistemas y forzar a las administraciones a entenderse rápido, porque la necesidad de la gente no entiende de tiempos burocráticos.

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