“En los últimos años, el crédito digital ha evolucionado más rápido que la regulación”, explica Yogi Thadhani, Country Manager de Prestalo. “Era necesario actualizar el marco normativo para reflejar cómo funciona hoy el mercado y reforzar la protección del consumidor”.
Un mercado más maduro y con reglas claras
Para Prestalo, el avance en protección al consumidor que introduce la nueva normativa representa un paso adelante, aunque no elimina uno de los principales retos estructurales del sector: la dificultad de tomar decisiones informadas en un mercado cada vez más amplio y complejo.
“El mercado del crédito digital está entrando en una fase más madura”, señala Thadhani, que añade: “La regulación no es un freno, sino un elemento que aporta seguridad jurídica y establece un marco más claro para todos los actores. Eso es positivo tanto para los usuarios como para el desarrollo del ecosistema fintech”.
Sin embargo, un mayor nivel de supervisión no implica necesariamente que el proceso de decisión vaya a ser más sencillo. “Más regulación no significa que a los usuarios les resulte más fácil decidir. La oferta sigue siendo amplia y entender qué producto se adapta mejor a cada perfil sigue siendo clave”, apunta el experto.
En este contexto, las herramientas que ayudan a los consumidores a comparar opciones, entender las condiciones de financiación e identificar los productos que mejor encajan con sus necesidades cobran cada vez más importancia para apoyar decisiones financieras informadas y reducir el riesgo de sobreendeudamiento.
El reto: equilibrar supervisión y agilidad
La entrada en vigor de la normativa abre también el debate sobre su impacto en la experiencia de usuario. Para Prestalo, el verdadero reto no está en elegir entre rapidez o protección, sino en encontrar el equilibrio adecuado entre ambas.
“Para que la regulación sea efectiva, es importante que este mayor nivel de supervisión no prive a los usuarios de las ventajas que ha aportado el crédito digital, como la rapidez y la facilidad de acceso. El reto será mantener esa experiencia al tiempo que se refuerzan la transparencia y la protección del consumidor, avanzando hacia un modelo de crédito más sostenible y responsable”, concluye Thadhani.