Miguel García Quetglas y Andrés García Castiella no son únicamente socios. Son padre e hijo. Dos generaciones unidas por una misma obsesión: comprender la arquitectura no como un ejercicio estético aislado, sino como un lenguaje capaz de dialogar con el paisaje, con la historia y con las personas que habitarán esos espacios durante décadas. En un sector donde la velocidad del mercado suele imponerse sobre la reflexión, ellos eligieron una pregunta mucho más compleja:
¿Cómo construir algo nuevo sin destruir aquello que hace único a un lugar? La respuesta terminó convirtiéndose en la esencia de su obra. La deconstrucción de la arquitectura payesa MG & AG Arquitectos se ha especializado en lo que ellos denominan la "deconstrucción" de la arquitectura tradicional payesa ibicenca. El concepto puede parecer paradójico: desmontar para preservar. Su propuesta consiste en recuperar los materiales, técnicas y sensibilidades constructivas que definieron la arquitectura de la isla durante siglos —la piedra local, la cal, la madera y la relación natural con el clima mediterráneo— para reinterpretarlos mediante nuevas geometrías, volúmenes y formas de habitar propias del siglo XXI. No se trata de reproducir el pasado. Se trata de conversar con él. Mientras buena parte de la arquitectura contemporánea busca imponerse sobre el entorno, MG & AG Arquitectos persigue precisamente lo contrario: integrarse en él, escucharlo y permitir que el paisaje participe del propio proyecto arquitectónico. La luz deja de ser un elemento decorativo para convertirse en material constructivo. El agua deja de ser un recurso para convertirse en parte de la experiencia espacial. La geometría deja de ser una cuestión matemática para transformarse en emoción. Ibiza como laboratorio arquitectónico Pocas geografías exigen tanta sensibilidad como Ibiza.
La isla obliga a cualquier arquitecto a enfrentarse a una pregunta incómoda: cómo intervenir en uno de los paisajes más reconocibles del Mediterráneo sin alterar su identidad. Para MG & AG Arquitectos, Ibiza no es únicamente el lugar donde trabajan. Es el lugar que les ha enseñado a mirar.
Su arquitectura se alimenta de las casas payesas, de los muros de piedra seca, de la cal blanca, de las cubiertas tradicionales y de la relación histórica entre construcción y clima. Pero también de la necesidad de evolucionar y de asumir que la tradición solo permanece viva cuando es capaz de adaptarse a nuevas formas y nuevas necesidades. Tal vez por ello algunas de sus obras más reconocidas parecen pertenecer simultáneamente a dos tiempos distintos: uno profundamente ancestral y otro inevitablemente contemporáneo. Arquitectura para ser habitada, no para ser contemplada. El estudio ha desarrollado proyectos residenciales, hoteles y espacios de uso colectivo tanto en Ibiza como en otros escenarios internacionales, manteniendo una misma idea rectora: la arquitectura debe mejorar la vida de quienes la habitan. Detrás de cada vivienda unifamiliar existe una conversación íntima con quien va a vivir en ella. Detrás de cada hotel existe una reflexión sobre la experiencia, el bienestar y la memoria emocional del espacio. Porque para MG & AG Arquitectos la arquitectura no consiste únicamente en resolver necesidades funcionales. Consiste en generar atmósferas. En construir silencio. En diseñar la manera en la que una persona se relacionará con la luz de la mañana, con la sombra de una terraza o con el horizonte del Mediterráneo. El reconocimiento a una filosofía La distinción que recibirán en Madrid no premia un edificio concreto ni un proyecto singular. Premia una manera de entender la profesión. Premia la valentía de demostrar que la innovación no siempre exige romper con el pasado. En ocasiones exige comprenderlo mejor que nadie.
Desde su fundación, el estudio ha desarrollado más de cuarenta proyectos y ha consolidado una identidad arquitectónica propia, reconocible y profundamente vinculada al territorio que la vio nacer. En un momento donde la arquitectura internacional corre el riesgo de parecerse demasiado a sí misma, MG & AG Arquitectos ha conseguido algo extraordinariamente difícil: hacer arquitectura contemporánea que no podría existir en ningún otro lugar del mundo que no fuera Ibiza. Y quizá ahí resida el verdadero significado de la innovación. No en inventar algo completamente nuevo. Sino en descubrir nuevas maneras de contar historias que llevan siglos esperando ser escuchadas. El próximo reconocimiento en el histórico Ateneo de Madrid no será únicamente un homenaje a una trayectoria profesional. Será también un reconocimiento a una idea poderosa y profundamente mediterránea: que el futuro de la arquitectura puede construirse, precisamente, utilizando la memoria como materia prima.