ENTRE LA MANIPULACIÓN POLÍTICA, LO ÉTNICO Y LO RELIGIOSO
Los conflictos separatistas en el mundo
Por José E. Mosquera (Twitter: @j15mosquera)
lunes 10 de noviembre de 2014, 08:43h
Las luchas por el poder y el control de los recursos naturales, los asuntos étnicos y religiosos están jugando roles determinantes en los movimientos separatistas en el mundo. Mal contados, existen más de 60 conflictos separatistas en el mundo, unos por motivos tribales, lingüísticos, étnicos y religiosos, otros por discriminaciones y marginaciones en los repartos de los poderes políticos; algunos por inequidades en las distribuciones de las riquezas y los usufructos nacionales de las explotaciones de los recursos naturales.
Finalmente varios por razones nacionalistas e intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos de grupos de ciudadanos inconformes, de ciertas potencias y empresas multinacionales.
La mayoría de esos brotes secesionistas se concentran en África, Asia, Europa y en menor intensidad en América. Unos son alzamientos pacíficos y otros armados y, desde luego, algunos son señalados como eslabones del terrorismo. En nuestro continente uno de los casos más relevantes es el de Quebec, en Canadá. En Europa, España afronta los movimientos separatistas del país Vasco, Cataluña y Andalucía. Francia, aún tiene problemas separatistas en Córcega.
Inglaterra acaba de encarar el referéndum separatista de Escocia, donde salió victoriosa. Rumania sortea el movimiento separatista de la minoría húngara en la región de Transilvania. En Bélgica los flamencos exigen su autonomía y en Moldavia la región de Dniéster pide a grito su independencia.
En Asia, China enfronta una ola de separatismos en el Tíbet, Xinjiangy de los Uigur. Pakistán enfrenta agitaciones separatistas en Cachemira y Beluchistán. India combate brotes secesionistas en Misorata, Assan, Nagaland y Cachemira. Indonesia lidia con reclamaciones independentistas en Aceh y Papúa Oriental, Tailandia sortea las luchas separatistas de las provincias de Pattani, Yala y Narathiwat. Ucrania afrontó la separación de Crimea y enfrenta movimientos separatistas en las regiones de Donetsk y Lugansk.
Entre tanto, Filipinas encara las luchas islamistas por crear un nuevo Estado en Mindanao y Turquía afronta con crudeza el movimiento separatista de los kurdos. Irak y Siria enfrentan el surgimiento del Estado Islámico que ha puesto en jaque sus estabilidades como Estados en el Medio Oriente.
La desintegración de la Unión Soviética desencadenó el resurgimiento de varios movimientos separatistas que el régimen socialista había proscrito, pero luego de su caída se revivieron. Por eso en Rusia las regiones de Chechenia e Ingushetia se revelaron buscando su autodeterminación. Idéntica situación se vive en Georgia, donde los territorios de Abjasia, dominados por una mayoría musulmana desean su anexión a Rusia y los de Osetia del sur su anexión a Osetia del Norte, amén de otros separatismos que han surgido en las otras ex repúblicas soviéticas.
En África existen más de 30 movimientos separatistas, entre los cuales, las luchas secesionistas de los Tuareg en Malí y en Níger, el de los Diola en Senegal y el del Sahara Occidental que pide a Marruecos la independencia su región norte. Igualmente se presentan problemas secesionistas en Mauritania, Argelia, Sudán, Sierra Leona, Angola, Kenia, Somalia, Togo, Ruanda, Congo, Uganda, Etiopia, Burundi, Liberia, Mauritania y Nigeria, entre otros.
En África las fiebres separatistas tienen multiplicidades de causas, unas relacionadas con la manera como las potencias coloniales delimitaron sus dominios, unificando territorialmente a etnias que habían tenido ancestrales disputas. Por eso después de la independencia, los países heredaron semilleros de rencillas y endémicas discordias tribales y étnicas que han originado diversidades de rebeliones separatistas.
Otras causas están ligadas al tribalismo, la etnicidad y la religión, tres elementos trascendentales en la política africana, debido a que tienen mayores fuerzas de cohesión política en las poblaciones que las nacionalidades. En un continente donde los grupos tribales que compiten entre sí por el control de la tierra y los recursos naturales, estructuran sus organizaciones políticas, basadas en connotaciones tribales, étnicas y religiosas.
En consecuencia encontramos tribus, cuyos líderes controlan durante décadas los poderes políticos y económicos en determinados países y los líderes de otras, relegados de los mismos. Eso es lo que ha sucedidos en países africanos coo Malí, donde la etnia bambara, predominante en el sur y en los alrededores de Bamako, la capital, ha controlado desde la independencia el poder político y económico. Mientras que los tuareg, mayoristamente en el sur donde se concentran las principales riquezas del país, han sido relegados y discriminados de los círculos del poder. En conclusión: las manipulaciones políticas de lo étnico y lo religioso han jugado y juegan roles determinantes en los alzamientos separatistas. Por eso cada vez más proliferan los movimientos tribales y étnicos con ropajes religiosos que luchan por las secesiones de sus feudos en contra los poderes centrales en sus países.