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LOS CFDs, INSTRUMENTOS POTENTES Y FLEXIBLES

Utilizando CFDs: negociar a corto y largo plazo

Por Gal Haber, CEO y cofundador de Plus500

lunes 08 de diciembre de 2014, 12:53h
Actualizado el: 12/09/2014 09:55h
Haber es CEO y cofundador de Plus500.
Haber es CEO y cofundador de Plus500.
En los actuales tiempos de tipos de interés históricamente bajos, los inversores privados demandan productos con rendimientos financieros por encima de la tasa de inflación para producir cierta forma de capital a largo plazo. En función del apetito por el riesgo de cada cual, existen una gran variedad de herramientas disponibles para trabajar y generar riqueza personal. En los últimos años, los contratos por diferencia (CFD) se han vuelto cada vez más populares entre los inversores privados que pueden ver las ventajas de operar con márgenes y de la capacidad de que el beneficio se genere tanto en mercados que caen como en mercados que tienden al alza. Esta flexibilidad y transparencia inherente ayudó a que los CFDs se convirtieran en uno de los productos disponibles con un crecimiento más rápido. Sólo en Alemania, el tamaño del mercado del CFD estaba valorado en unos 1.1 billones de euros en 2013, con un aumento constante en el volumen de operaciones y el número de participantes. En el Reino Unido, más del 30% de todas las operaciones basadas en la Bolsa de Valores de Londres se derivan de CFDs, y el mercado se ha incrementado en un 50% cada año.


Los CFDs emulan el trading de forma idéntica sin sostener el activo real. Los compradores están expuestos a la fluctuación del precio directo, y también reciben dividendos. Además, tienen derecho a la división de acciones y asuntos de derechos. La forma en que funciona un CFD es como un acuerdo en el que se intercambia la diferencia entre el precio de apertura y el precio de cierre del contrato, basado en una acción subyacente, en el cierre del contrato. Esto se multiplica por el número de acciones especificadas en el contrato. A diferencia de otros productos derivados, como las opciones binarias, un CFD puede mantenerse indefinidamente y puede ser negociado en cualquier momento que el propietario lo desee. Una de sus ventajas más importantes sobre otros derivados es que los CFDs son muy transparentes y por lo tanto fáciles de entender y de usar.

El trading diario de CFDs, acciones o índices, ha incrementado su popularidad en los últimos años. Este tipo de trader rara vez ocupa una posición más de un día y tiende a colocar muchas operaciones durante una sesión de negociación, centrándose en los mercados más líquidos y volátiles. Los CFDs se han erigido como la herramienta de negociación elegida de los operadores a corto plazo, en parte debido a la posibilidad de utilizar el apalancamiento. Esto ofrece al trader la posibilidad de obtener un beneficio en pequeños movimientos sobre una acción, divisa o índice, sin necesidad de invertir una gran cantidad de capital, haciéndolo interesante para los pequeños inversores privados. El apalancamiento funciona como un multiplicador de los beneficios, pero también de las pérdidas, en caso de que el mercado se volviera en contra del inversor. Esta estrategia no es para los inversores que no prestan un interés especialmente activo a sus asuntos financieros. Aunque los CFDs pueden ser empleados para operar a corto plazo, comprando y vendiendo muchas posiciones durante el día, necesitando mucho tiempo frente al ordenador, prestando atención al análisis del mercado y esperando la oportunidad para entrar en una posición. Incluso sin un trabajo a tiempo completo, hay muchas otras cosas que deben hacerse, como por ejemplo pasar horas solamente siguiendo el precio de las acciones o los movimientos de divisas, lo cual no es algo que la gente priorice en sus listas de cosas que desean hacer.

Una percepción común sobre los CFDs es que sólo son adecuados para transacciones de corto plazo, y no para ser usados para mantener una posición en el mercado durante mucho tiempo. Contrariamente al trading del estilo diario orientado a corto plazo y altamente partipativo, un estudio realizado por el Deutsche Derivate Verband sugiere que más del 50% de los inversores alemanes están buscando oportunidades de inversión a largo plazo. Por lo tanto, más de una cuarta parte de ellos han utilizado productos estructurados, y poseen al menos el 20% de su portfolio en estos instrumentos financieros derivados. Éstos son emitidos por bancos en diferentes términos, pagos y perfiles de riesgo de un activo subyacente, como un índice, materias primas, acciones, divisas o cestas de acciones. Por lo tanto, en muchos aspectos, los productos estructurados son similares a los CFDs, y podrían utilizarse de manera intercambiable. Por ejemplo, ambas herramientas emplean el apalancamiento, por lo que tomar una posición a larga con una buena investigación y un mercado en continuo movimiento pueden ofrecer grandes beneficios, en comparación con el desembolso inicial. Una clara ventaja de los CFDs es que son mucho más simples y fáciles de usar, ya que no son una amalgama compuesta que tal vez no sea fácil de saber lo que contiene – sino que simplemente reflejan el precio de la acción real del subyacente. Los CFDs también permiten “ir a corto” con el precio de una acción, es decir, sacar provecho cuando el precio baja.

Por supuesto, los traders que operan a corto y a largo plazo tienen diferentes metodologías de negociación. Un trader a largo plazo es más probable que busque una tendencia y se mantenga en ella el mayor tiempo posible, mientras que un trader a corto plazo puede estar más interesado en la detección de patrones repetitivos. Los contratos por diferencias siempre serán buenos para el trader a corto plazo, sobre todo si tenemos en cuenta su flexibilidad y la cantidad de mercados y valores subyacentes que están disponibles.

Pero sólo porque uno los vea en un contexto a corto plazo, no significa que los CFDs deban pasarse por alto al considerar objetivos a largo plazo. Especialmente con las actuales bajas tasas de interés, hacen que sea más barato mantener los CFDs durante un periodo prolongado. No hay ninguna razón para descartar los CFDs para el largo plazo, siempre y cuando se tengan en cuenta los costos y los beneficios. A diferencia de otros productos, los CFDs ofrecen el potencial para ser mantenidos durante largo tiempo como parte del portfolio del inversor.

De esta manera, en la práctica, los CFDs son un instrumento financiero potente y flexible, independientemente del apetito por el riesgo que tenga cada uno y cual pueda ser la estrategia de negociación.
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