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MAYOR FRAUDE EN LAS TRANSACCIONES EN LAS QUE NO INTERVIENE FÍSICAMENTE UNA TARJETA

España se aleja de los patrones de fraude europeos con las falsificaciones de tarjeta a la cabeza

España se aleja de los patrones de fraude europeos con las falsificaciones de tarjeta a la cabeza

· La mayor amenaza para los países occidentales, excepto en nuestro país, lo siguen representando las transacciones en las que no se necesita la presencia física de la tarjeta

domingo 02 de agosto de 2015, 13:53h
FICO, compañía de tecnología para la gestión de decisiones y analítica predictiva, ha hecho públicos los resultados de un estudio sobre el fraude en tarjetas de crédito en Europa –con datos de Euromonitor International-, en el que se muestra que los delitos crecieron un 6% en 2014, motivados sobre todo por las actividades internacionales, es decir, transacciones en las que los delincuentes realizan pagos en un país con tarjetas procedentes de otro. El estudio, que se puede descargar desde aquí, recoge datos de 19 países y muestra cómo los delincuentes tienen su paraíso en Francia, país en el que las pérdidas por fraude en tarjeta son las más altas de toda Europa. A Francia le siguen Grecia y Reino Unido, aunque el país en el que más ha crecido el fraude en el último año ha sido Rusia, donde el número de tarjetas en circulación también ha crecido de forma notable.


Según un estudio de FICO, el sistema de protección EMV impulsado por Europay, Mastercard y VISA y la analítica predictiva han permitido un crecimiento menor del fraude en 2014 El fraude más común en Europa en los últimos tres años ha sido el cometido en aquellas transacciones en las que no es necesaria la presencia física de tarjetas. Las pérdidas acontecidas por este tipo de fraude ascienden al 41% en los países del área occidental y al 23% en Europa del este.

“Resulta curioso echar la vista atrás y ver cómo hace diez años la mayor amenaza para los pagos con tarjeta era la falsificación del plástico, algo que supone solamente el 10% del riesgo hoy en día”, afirma Daniel Melo, director senior de FICO. “En 1998, el fraude en transacciones en las que la tarjeta no era necesaria representaba tan sólo el 10% de las pérdidas, pero en 2008 había crecido 24 veces hasta el 54% de las pérdidas. En 2014, el fraude en transacciones sin tarjeta representa el 70% del total”.

Para reducir el fraude en transacciones sin tarjeta, FICO recomienda mejorar las soluciones de autenticación en los dispositivos utilizados por los clientes. Los delincuentes atacan a los usuarios porque los datos son valiosos y porque no suelen salvaguardar la multitud de dispositivos que utilizan para realizar compras o pagos.

El informe de FICO destaca también los delitos cometidos en transacciones fuera de las fronteras, especialmente en viajes a EEUU donde, debido al más lento desarrollo de soluciones de seguridad y a los diferentes husos horarios, los delincuentes aprovechan para falsificar los plásticos y realizar transacciones fraudulentas.

El fraude en tarjetas españolas

El patrón de delitos en España es bastante diferente al resto de Europa, ya que en nuestro país siguen predominando las falsificaciones –un 65% del total del fraude- y, sin embargo, el fraude cometido en transacciones en las que la tarjeta no es necesaria sólo supone un 4% (frente a un 70% en Reino Unido o en Alemania).

España cuenta con una serie de tecnologías de seguridad muy asentadas, especialmente las que cuentan con el sistema EMV promovido por Europay, Mastercard y VISA, por lo que la mayor parte de los fraudes se cometen con tarjetas españoles en otros países en los que la seguridad no está tan desarrollada. Para evitar este tipo de fraude, desde FICO se recomienda disponer de buenas capacidades de detección que minimicen el impacto sobre los clientes. El hecho de que durante el año pasado el fraude por falsificación sólo cayera 1,5 millones de euros sugiere que este tipo de soluciones no se utilizan aún.

La pérdida o el robo de tarjetas supone en España un cuarto de las pérdidas para las entidades, es decir, si se suman pérdidas, robos y falsificaciones de tarjetas, se alcanza el 90% del fraude en nuestro país, algo más parecido a lo que está ocurriendo en Rusia que al resto de Europa occidental.

En 2006, las pérdidas por robo o pérdida por tarjeta suponían en España el 60% de las pérdidas, frente a un 20% que provenían de las falsificaciones. Esto muestra el dinamismo en los patrones de fraude, que llevan a los delincuentes a buscar siempre el eslabón más débil de la cadena.
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