TICS, FORMACIÓN Y FUTURO
La familia, protagonista del futuro digital
· Por Adriana Beltrán
lunes 09 de mayo de 2016, 09:36h
Actualizado el: 11 de mayo de 2016, 16:20h
En el contexto de desempleo y precariedad laboral, que parece haberse instalado confortablemente como okupa a larguísimo plazo, ofrece en ocasiones fragmentos para la esperanza y predicciones que remueven el instinto de reflexión. La Comisión Europea acaba de avanzar que, en 2020, la Unión dejará de cubrir en torno a 825.000 puestos de trabajo relacionados con las Ciencias de la Computación (CC: Programación, Pensamiento computacional, Diseño y Desarrollo de sistemas digitales, etc.) y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) por falta de profesionales formados en estos campos. Los gobiernos nacionales han mostrado diferentes grados de agilidad para cercar la gran oportunidad. No sorprenderá que el Reino Unido se haya convertido en el primer país del G20 en incorporar la educación en CC como asignaturas obligatorias en todos los niveles y desde la Primaria. Aquí, apenas algunas Comunidades Autónomas han dado tímidas muestras de reacción por lo que, en cifras descarnadas, a día de hoy sólo acceden a esta formación de futuro un 5% de los alumnos de Primaria y un 16% de los de Secundaria. Casi nadie.
Hace una semana, Google España, Everis, el Ministerio de Economía y Competitividad y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) publicaban un estudio titulado “EDUCACIÓN EN CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN EN ESPAÑA 2015”, para analizar la situación actual de la enseñanza de las CC en el segmento de edad comprendido entre los 6 y 16 años, y elevar una serie de recomendaciones para favorecer la incorporación de estos contenidos a la escuela a corto y medio plazo.
La primera recomendación se dirige al entorno familiar. El 73% de los padres considera que la enseñanza de las CC debe ser incorporada a los planes de estudio. Los motivos que se aducen son de sentido común, pues se perciben con claridad su importancia creciente en la economía del futuro con su correlato en la empleabilidad. Como contrapartida, sólo un 32% considera que sus contenidos son adecuados para incorporarse a la educación Primaria. En esta ocasión, las justificaciones apenas disimulan los prejuicios habituales que soporta el entorno digital en general, con argumentos del tipo “es demasiado complejo”, “exige demasiado tiempo de conexión a Internet y otros dispositivos digitales” y “conlleva riesgos para la seguridad de los datos y la intimidad”.
Como un cierto vestigio de otro tiempo, además, los niños (75%) se ven más animados en sus hogares al estudio de las materias instrumentales relacionadas con las CC (ciencias, tecnología y matemáticas) que un exiguo 51% de las niñas. Una desproporción que, sencillamente, carece de sentido.
Los padres, aconseja el estudio, deben tomar plena conciencia de los beneficios derivados de un correcto y completo aprendizaje de las CC en ambos sexos, a través de campañas de difusión y concienciación. No es una misión imposible, ya que los contenidos de las CC cuentan con un atractivo cuando se explican convenientemente. Al tenor de ello se puede revelar, , al menos, un dato esperanzador ya que el 60% de los alumnos de Educación Secundaria han visto aumentar su interés por la CC y las TIC después de familiarizarse con sendas tecnologías y probarlas en el entorno escolar. De hecho, el 77% de los alumnos de Secundaria quieren seguir adentrándose en el universo de las CC tras experimentar con él, y el 54% de los que sólo han tenido un contacto superficial manifiesta su interés por estudiar la materia.
Esta tendencia, es de suponer, también podría reproducirse en los padres si reciben la invitación para “jugar” con ellas. Una posibilidad absolutamente deseable, por cuanto el 63% de los alumnos de Secundaria que en la actualidad reciben una formación académica en CC han sido positivamente influenciados por sus padres hacia ella.
Sin duda, un buen zarpazo a esa bolsa de más de tres cuartos de millón de empleos tecnológicos requerirá del concurso más agentes, como las instituciones públicas, el profesorado, los colegios profesionales, las asociaciones de usuarios, las universidades, las empresas en general y las empresas del sector, en particular. Pero, a tenor de los datos, la primera ficha de este dominó de futuro se guarda puertas adentro de los hogares. Si los padres no la empujan, despertando en sus hijos, y muy especialmente en las niñas, el interés hacia estas tecnologías, el efecto virtuoso que hace derrumbarse a todas las demás piezas nunca tendrá lugar.