Más de seis millones de fumadores en la Unión Europea han dejado de fumar y 9 millones más han reducido el consumo de tabaco gracias al uso del cigarrillo electrónico, según un estudio publicado en la revista científica internacional “Addiction” el pasado 27 de junio. La investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Patras-Grecia, el Centro griego de Cirugía Cardiaca Onassis y el Instituto de Investigación Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM) de París, ha analizado los datos del Eurobarómetro 2014 sobre el tabaquismo y el uso de los cigarrillos electrónicos en la Unión Europea.
Los resultados del estudio mostraron que existen en Europa 7,5 millones de usuarios habituales de cigarrillos electrónicos, de los cuales el 35,1% ha dejado de fumar completamente, y otro 32,2% ha reducido su consumo de tabaco, gracias al uso del e-cig. Además, la investigación recoge que un total de 48,5 millones de europeos han probado alguna vez el cigarrillo electrónico. El investigador principal del estudio, Dr. Konstantinos Farsalinos, declaró: "Estas son probablemente las tasas más altas de abandono y reducción del tabaquismo que jamás se han observado en un estudio a gran escala".
Además, según los hallazgos de la investigación, sólo un 1,3% de los no fumadores usa cigarrillos electrónicos con nicotina de manera esporádica, mientras que el 0,09% admiten usar dispositivos con nicotina de manera regular. Esto supone que el uso de cigarrillos electrónicos con nicotina por parte de no fumadores es mínimo, descartando que el e-cig pueda ser una posible vía de entrada al consumo de tabaco.
Para Carmen Escrig, Coordinadora Internacional de la Organización de Médicos en Apoyo del Vapeo y los Cigarrillos Electrónicos (MOVE), “el estudio es probablemente uno de los más completos en términos de análisis del uso del cigarrillo electrónico en la población, utilizando un tamaño muestral de 27.460 individuos distribuidos uniformemente entre todos los países de la UE.
Según Escrig, el estudio confirma “que el uso de estos dispositivos se limita principalmente a la población de fumadores, y de hecho les ayuda a convertirse en exfumadores, y por tanto cierra la puerta a las especulaciones que ponían en el punto de mira al e-cig como una posible entrada al tabaquismo”.
Desde MOVE se recuerda que el cigarrillo electrónico es un 95% menos dañino que el tabaco (datos de Public Health England), y que no supone un riesgo para terceras personas, motivo por el cual países como el Reino Unido (principal país anti-tabaco de la UE) han apostado por facilitar el desarrollo del e-cig como herramienta de lucha contra el tabaco. “Millones de vidas están en juego y es necesario innovar en la lucha contra los efectos del tabaco. España debe seguir las pautas del país que más estrictamente lucha contra el tabaco en la UE en lo que respecta a los cigarrillos electrónicos, el Reino Unido. Nos queda mucho por aprender”,
ha zanjado Escrig.