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En ésta gráfica se resumen cuáles son las competencias de la función fiscal del futuro.
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En ésta gráfica se resumen cuáles son las competencias de la función fiscal del futuro.

La figura del responsable fiscal, clave para las compañías de éxito

· Será la solución imprescindible para que los departamentos de fiscalidad den respuesta al complejo y cambiante contexto actual es, la transformación digital de su función, que estará inmersa en un profundo cambio que ha de culminar siendo un activo estratégico

lunes 18 de julio de 2016, 08:24h
La Consultora Ayming y Thomson Reuters han celebrado una Jornada de trabajo sobre “La digitalización de la función fiscal: Tax Manager 2.0”, en la que se debatió sobre el papel de la figura del Responsable Fiscal en las empresas en un contexto tan complejo como el actual, disruptivo, volátil y cada vez más regulado, así como cuáles han de ser sus competencias en el futuro. Esta función está inmersa en un profundo cambio, del que han de ser los propios fiscalistas quienes lo abanderen para culminar siendo un activo estratégico en sus organizaciones. Ahora bien, ¿están preparados los departamentos de fiscalidad para dar respuesta a este contexto tan cambiante? La solución pasa iremediablemente por la transformación digital de la función fiscal, que será imprescindible para responder de manera ágil al negocio. El responsable fiscal del futuro tendrá que ser proactivo, facilitador e integral.




La apertura y presentación de la Jornada corrió a cargo de Óscar García de Andoin, Responsable de Alianzas y Partnerships en Thomson Reuters, quien introdujo a Almudena Sánchez García-Lomas, Directora Finance Performance de Ayming, y a quien le siguieron por orden de intervención, Rufino de la Rosa Cordón, Director del Departamento de Gestión Tributaria de la Agencia Tributaria y Susana García Lázaro, Consultora de Negocio Tax & Accounting en Thomson Reuters.

Almudena Sánchez García-Lomas, Directora Finance Performance de Ayming, profundizó en el importante papel hoy en día y en un futuro inmediato del Tax Manager dentro de las organizaciones, exponiendo cuáles son las razones por las que esta función está en vías de transformación, cuál es el proceso que hay que acometer para hacerlo con éxito y cuáles son las características principales del director fiscal del futuro. Las responsabilidades tradicionales del Director Fiscal, apuntó, son cinco: la planificación y optimización fiscal de la compañía, el análisis técnico de las implicaciones fiscales de las operaciones de la empresa, el cumplimiento de las obligaciones tributarias, los reportes internos y las relaciones con las Administraciones. Todas ellas se han ido haciendo a demanda, de manera reactiva, en un contexto formal, con unos procesos prácticamente manuales, y por último, con mecanismos de gestión mas o menos organizados, estandarizados y optimizados.

Ahora bien, ¿cuáles son los propulsores del cambio que están haciendo que la función fiscal se esté transformando? Almudena Sánchez indicó las siguientes ocho razones: Transparencia, Buen Gobierno, Control y gestión del riesgo, internacionalización, complejidad normativa, ingentes obligaciones tributarias y optimización de recursos. Cada vez son mayores las exigencias no solo por parte de la Administración, sino también de los accionistas e incluso de terceros como pueden ser los consumidores o los propios empleados de la compañía. Es necesario pues, una transparencia ligada con la Responsabilidad Social Corporativa desde el punto de vista fiscal. En este sentido, la Ley de Sociedades de Capital ha introducido recientemente como facultad indelegable de los Consejos de Administración, la aprobación y determinación de la estrategia fiscal de la compañía. Política fiscal marca la actuación y también el modelo de control de riesgos. Ello además entronca con el riesgo y supervisión. En la última edición del código de buenas prácticas de noviembre de 2015, la primera obligación de los contribuyentes que se adhieran a dicho código es, la de la transparencia, manifestar de manera colaborativa a la Administración cuál es su perfil de riesgo. La Administración tiene por su parte la obligación de proporcionarnos seguridad jurídica. Es decir, es una relación bilateral y recíproca.

Todo ello además, en un marco internacional, lo que significa complejidad. Las empresas están dirigiendo sus horizontes a países emergentes como Brasil, China, etc., donde además están en algunos aspectos mucho más evolucionados que nosotros. Por ejemplo en lo que se refiere a la facturación electrónica. Lo que significa complejidad normativa a nivel internacional y a nivel interno e implica una ingente cantidad de obligaciones tributarias que cada vez más hay que cumplir. Por otra parte, a los fiscalistas se les pide también que optimicen recursos, como al resto del negocio, con lo que la evolución de la función fiscal está integrada en una evolución de todas las demás funciones de la empresa.

“Si reflexionamos sobre todas estas competencias de la función fiscal del futuro, el denominador común es que cada vez más necesitamos de información, recolectarla, ordenarla, organizarla y gestionarla”, comentó Almudena Sánchez. Lo que algunos analistas han denominado el data flow, nos lleva innegablemente a tener que usar de forma efectiva la tecnología. Por lo tanto, el proceso que hay que acometer de manera inexorable es el de la automatización tecnológica, base del director fiscal del futuro. El responsable fiscal del futuro tendrá que ser proactivo, facilitador e integral. Será quien se dirija al negocio de manera que pueda colaborar anticipadamente, no solo en la planificación sino también en la optimización fiscal, de forma responsable. Tendrá que tener en cuenta no sólo cuál es el flujo logístico y comercial, también la fiscalidad, que en un cien por cien de los casos viene traducido en un coste económico. El director de impuestos será en el futuro clave en la toma de decisiones. A día de hoy, el 70% de su tiempo lo emplea en las funciones tradicionales, pero en el futuro cobrará más protagonismo su participación en la estratégica fiscal de la empresa.

También los fiscalistas tendrán que ser en el futuro expertos analistas o contar en su equipo con expertos en IT. De nada sirve tener la mejor solución tecnológica si no se saben analizar los datos de tendencias, de detección de riesgos, etc. Ademas, si una de sus herramientas va a ser la tecnología, qué mejor que ellos para diseñarla: son expertos en gestión de procesos. La tecnología no sólo sirve para recuperar información y para analizarla, sirve también para mejorar los procesos. En cuanto a las relaciones con la Administración, indudablemente el director fiscal seguirá siendo el interlocutor con la administración, pero esta relación cambia, es colaborativa, está en el marco de las buenas prácticas. En definitiva, concluyó Almudena Sánchez, “el Responsable Fiscal no está en vías de extinción, pero sí está inmerso en un profundo cambio del que deben ser los propios fiscalistas quienes lo abanderen para culminar siendo un activo estratégico de la compañía”.

Rufino de la Rosa Cordón, Director del Departamento de Gestión Tributaria de la Agencia Tributaria, intervino en la Jornada confirmando que el proyecto S.I.I. (Suministro inmediato de información) para la nueva gestión del IVA, está paralizado por la coyuntura política del país, y una vez que sea puesto en marcha, supondrá una mejora en el control tributario de las operaciones entre empresas y entre consumidores finales. El impulso del uso de medios electrónicos en la gestión del impuesto sobre el valor añadido supondrá sin duda un avance sustancial en el control del fraude.

La Jornada finalizó con Susana García Lázaro, Consultora de Negocio Tax & Accounting en Thomson Reuters. Susana abundó en el perfil profesional del Tax Manager 2.0., un profesional capaz de manejar información en tiempo real, en todo el mundo, en un entorno regulatorio cambiante, con ayuda de la tecnología. En este sentido, la recomendación de Thomson Reuters es la transformación digital de la función fiscal para poder responder de manera ágil al negocio. “Mucha de la tecnología que se emplea en los departamentos de fiscalidad, -señaló Susana García-, es no integrada a procesos, no centralizada, no digital, no movilizada. Es necesario pues una solución tecnológica que permita responder de manera ágil a los retos a los que se enfrentan las compañías y que la función fiscal forme parte de la estrategia de la empresa, de las decisiones, que acompañe al negocio y aporte beneficios concretos en relación al control de procesos, el cumplimiento, que sea una función ágil y cuide la transparencia e imagen de la compañía”.

Para ello, presentó la solución ONESOURCE de Thomson Reuters, un ERP Fiscal compuesto por una serie de módulos intergados entre sí, que dan respuesta de extremo a extremo a la función fiscal para compañías con presencia internacional, con funciones de cumplimiento, de control de la provisión, gestión de operaciones vinculadas, etc... y lo que es muy importante, móvil y orientada a procesos para controlar lo que está pasando en todo momento. ONE SOURCE es tecnología más información inteligente actualiza, a la que Ayming, como socio de Thomson Reuters, aporta el conocimiento. Por lo tanto,concluyó García Lázaro, “tecnología + información inteligente + conocimiento, nos permite ofrecer este tipo de soluciones al mercado”.

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