El Gobierno de la República de China (Taiwán) ha expresado sus “profundos disgusto y decepción” después de no haber recibido la invitación formal para participar en la 70ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS), que se celebrará a partir del próximo día 22 de mayo de 2017 en la ciudad de Ginebra (Suiza). “Pedimos a la Organización Mundial de la Salud (OMS) - dice un comunicado de la Oficina de la Presidencia - que reconozca el hecho de que Taiwán es una parte integral del sistema mundial de prevención de enfermedades, y que sus 23 millones de habitantes tienen el derecho inalienable a la igualdad de trato en materia de salud”.
El Gobierno de Taiwán recuerda en su nota que la salud es un derecho humano, y que la prevención de las enfermedades es un asunto que trasciende las fronteras. “Como miembro de la comunidad internacional, el pueblo de Taiwán tiene derecho a participar en eventos y actividades internacionales relacionados con la salud”, subraya el comunicado.
Según la Oficina Presidencial, las medidas para “excluir o incluso suprimir” a Taiwán de la AMS contravienen los principios fundadores de la OMS, son injustas para el pueblo de Taiwán y tienen además consecuencias negativas para la salud mundial. Teniendo en cuenta las continuas contribuciones de Taiwán a la salud mundial y la prevención de enfermedades - añade - , la isla no debe convertirse en una “brecha en la red mundial de prevención de enfermedades”.
En las últimas semanas, muchos países y organizaciones internacionales de salud habían dado su apoyo a la participación de Taiwán en la Asamblea de la OMS. El Gobierno de la isla se muestra especialmente agradecido por ello a los Estados Unidos, Japón, Canadá, los países europeos y otros países con ideas afines, así como a los aliados diplomáticos que han apoyado la participación de Taiwán.
En los últimos ocho años, Taiwán había sido invitado a participar en la Asamblea de la OMS en calidad de observador, y ello había permitido su contribución activa en la red de salud internacional. Este año, en cambio, no se ha cursado la invitación a Taiwán, un gesto que el Gobierno interpreta como el último paso dado por China continental para bloquear la participación de la isla en las diferentes actividades internacionales.