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LA ATALAYA DE ELDA

Esta esquina es una ruina

Esta esquina es una ruina
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· Por Vicente Vera

By Vicente Vera Esteve
domingo 28 de mayo de 2017, 10:50h
Confiesa la Directora gerente del FMI en una larga entrevista concedida a un diario español de tirada nacional que, gracias a la capacidad de resistencia de este país poniendo en marcha importantes reformas económicas y sociales, se han conseguido sustanciosas mejoras, y concluye esta reflexión diciendo que los datos económicos obtenidos no son resultado de un milagro sino que todo obedece al inquebrantable esfuerzo de las gentes de este país, y por ello la economía está doblando la esquina de la crisis. Desde luego, la entrevista no tiene desperdicio, leyendo atentamente sus respuestas y razonamientos se respira un optimismo tal que no sabemos si será equivalente a aquel diagnóstico de la botella medio llena o medio vacía. Y es que a estas alturas de la postverdad y de la postcrisis ya no sabe uno qué pensar.

Acuérdense que no es la primera vez que el mismo FMI, el infalible FMI, también se equivocó no hace mucho difundiendo una información económica que resultó no ser cierta. Se trataba ni más ni menos que se pasaron de rosca en el cálculo de las recomendaciones en la aplicación de recortes a los gobiernos del Sur de Europa. Al final se percataron que tanta austeridad había matado la raíz del crecimiento económico. Y esta es la hora que todavía estamos esperando, los españoles al menos, nuevos brotes definitivamente verdes que procuren la creación de más empleo y más regeneración empresarial. Parece que se ha olvidado de que los empleos los crean los empresarios y no la Administración Pública. Son los auténticos animal spirits keynesianos los que, de verdad, al final contribuyen a dinamizar el tejido económico de una nación. Y no solamente Keynes, ahí tienen a otro gran economista Joseph Alois Schumpeter que influyó de manera correcta en la toma de decisiones de inversión empresarial de modo que se avanzara tecnológicamente por la senda del crecimiento de la industria con aquello de la destrucción creadora.

Yo sigo recomendando la opinión de otro economista español que goza de un reconocido prestigio entre la profesión además de ser un completo divulgador de las ideas económicas y poniendo el punto sobre la i en cuanto a la desmitificación de tópicos que los políticos nos transmiten en sus ya aburridos y cansinos discursos político económicos. En esta ocasión, me ha gustado lo que dice acerca del estigma que se les atribuye a ciertos Premios Nobel calificándolos de gurús, dice Fernando Trias de Bes, “para mí solo existen dos tipos de gurús: los que se equivocan y los que todavía tienen que equivocarse. Huya de los gurús como huiría de un inspector de Hacienda. No les dé ningún crédito. No tienen ni idea de lo que va a pasar porque, sencillamente, nadie lo sabe”.

Otro asunto que me ha gustado de las últimas lecturas de periódicos durante esta pasada Semana Santa ha sido la conversación que mantiene la primera ministra del país más feliz del mundo, Erna Solberg. ¿Qué les parece? Eso de vivir en un país europeo y ser feliz ha de ser algo relacionado con los dioses del Olimpo. Pues no, lo tenemos cerca, a escasamente tres horas en avión. Seguro que han acertado si han pensado que hablo de Noruega. Evidentemente, esta decisión de convertirse de hoy para mañana en el país rebosante de felicidad les ha subido la autoestima de forma excepcional. Vamos, que se comen el mundo. Y lo que no sabía es que disponen de un fondo soberano del petróleo. Sabedores de su riqueza natural aprendieron como las hormigas y cuidaron sus ingresos procedentes de los hidrocarburos, así ahora pueden echar mano del mismo y evitar incurrir en déficits fiscales y mayor endeudamiento. Y esta política económica de ahorro no es un don natural del homo economicus, por la misma regla de tres lo mismo debería haber implementado el señor Maduro en su República Bolivariana de Venezuela. País muy golpeado por una crisis hiperinflacionista, y gobernado sin criterio de racionalidad económica alguno. De este modo conseguirá arruinar definitivamente este gran país que hoy carece de unas expectativas de retroceso económico fundamentado en una caída del PIB de un 7,4% y una subida de precios para los próximos dos años de un 17.700%. Al final más desabastecimiento y más incertidumbre económica. Como ven, dos formas completamente opuestas de administrar los recursos escasos de un país. El despilfarro y una gestión nefasta de los fondos soberanos conducen a un estado de extrema irracionalidad económica con riesgo de enfrentamiento civil.

Terminamos con un par de apuntes relativos a la reciente operación de compra de editoriales. No todo va a ser bancos y empresas de gas y petróleo. El mundo del libro también ofrece alguna que otra rentabilidad. Y esto es lo que ha ocurrido con la británica Penguin Random House comprando Ediciones B. Esto confirma la lucha encarnizada existente en el mercado de las editoriales. Con esta adquisición se presenta una concentración oligopolística en el mercado del libro que esperamos sirva para optimizar costes y no incrementar precios ahora que nos han bajado el IVA. Lo divertido de esta historia es que ahora veremos hablar inglés a nuestros personajes de la adolescencia, Mortadelo y Filemón, Rompetechos, etc. También es cierto que su autor dejará de ser Ibáñez para ser reconocido como Mr. Ibáñez, quién se lo iba a decir.

Y una segunda reflexión sería aquella que me invita a retomar el asunto tan controvertido en los últimos días sobre la inteligencia artificial y la robótica que se impone por momentos y con una celeridad inquietante. Aquí tenemos un par de opiniones a cada cual más inteligente y responsable. Comentaré primero la opinión del americano David Wood, director de una consultora en su país y especialista en robótica. Este señor considera que ante la encrucijada de la nueva revolución tecnológica se imponen dos modelos claramente diferenciados: los tecnoconservadores y los tecnoprogresistas. Dependiendo de cuál sea nuestra visión acerca de acelerar o ralentizar la implantación de elementos robóticos en las diferentes actividades empresariales estaremos más cerca o más lejos de estas dos caras de una misma moneda. De otro lado, nos gusta también el mensaje de Robert Skydelsky, británico y biógrafo excepcional de Keynes.

Se define más economicista, es partidario de ralentizar la automatización y se pregunta qué prisa tenemos. Apoya su tesis con la idea de que la gente prefiere trabajar menos, pero siempre que no gane menos. Esta sería la cuadratura del círculo en este trascendental asunto de la Revolución Industria 4.0 y la Digitalización. Nos queda muy claro que mientras no se desintegre el capitalismo, las empresas tendrán que fabricar productos que se comercialicen en el mercado, por lo tanto habrá que ser muy diligentes en este proceso irreversible aunque gradual que permita mediante salarios dignos o rentas complementarias mantener un nivel de consumo que no obligue a generar otra crisis global del modelo capitalista. Ahora sí que nos haría falta un nuevo Schumpeter que nos guiara ante semejante incertidumbre que se avecina y que nuestra esquina no evolucione hacia una ruina total.

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