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HA ESTADO EN PRISION PREVENTIVA CASI DOS AÑOS

Nuevos documentos que acreditan que Vladimir Kokorev no fue testaferro de Teodoro Obiang
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Nuevos documentos que acreditan que Vladimir Kokorev no fue testaferro de Teodoro Obiang

· En correos electrónicos entre los responsables de la gestión diaria de Kalunga se señalan, entre otros detalles aclaratorios, los pormenores de las descargas de cemento en el puerto de Bata por el barco ‘Río Utamboni’

sábado 29 de julio de 2017, 09:43h
Los documentos hallados en los registros a la familia Kokorev, acusada de ejercer presuntamente de testaferro de Teodoro Obiang en España, acreditan la actividad comercial lícita y sostenida en el tiempo de Kalunga, la compañía bajo sospecha administrada por Vladimir, el empresario hispano ruso de 66 años en prisión preventiva durante casi 23 meses en la cárcel canaria de Juan Grande. Esa documentación incautada por las fuerzas de seguridad del Estado e incorporada al sumario del caso se corresponde plenamente con la declaración realizada por el Fiscal General de Guinea Ecuatorial y por la propia documentación aportada por las instituciones de la antigua colonia español hace más de un año, que se incluyó entonces por la defensa para desarbolar la teoría del blanqueo de capitales en la que creen hasta hoy tanto la jueza del nº5 de Instrucción de Las Palmas, Ana Isabel de Vega, como el fiscal anticorrupción, Luis del Río Montesdeoca.

Ambos han intentado presentar hasta la fecha a Kalunga Company como una ‘empresa fantasma’, sin actividad probada. En clara contradicción, en el sumario (especialmente en sus anexos), aparecen numerosos documentos (tanto oficiales como de carácter privado) en los que se refleja la dilatada operativa de la compañía naviera en el tiempo.

Así, por ejemplo, en correos electrónicos entre los responsables de la gestión diaria de Kalunga se señalan los pormenores de las descargas de cemento en el puerto de Bata por el barco ‘Río Utamboni’, propiedad de Kokorev.

De la misma manera, en abundantes legajos se tratan las operaciones de carga en el citado puerto, en este caso las relativas a las efectuadas por la nave ‘Río Ekuku’, incluyendo un informe de un experto sobre el uso de grúas. En él se analiza por orden de importancia las causas de rotura de las mismas planteándose como diagnóstico y alcanzándose como conclusiones:

1) “que las grúas de navío fueron desarrolladas para explotarlas en el puerto en aguas tranquilas y por eso no resisten las cargas dinámicas funcionando en condiciones de balanceo continuo que tiene lugar en el puerto de Bata por las marejadas oceánicas”;

2) “que hay una ausencia de los cargadores en las bodegas en la cadena tecnológica durante la descarga de los puertos de África, lo que provoca subir la carga no desde la apertura sino desde debajo de la brazola de la bodega (…) como resultado, se engancha el juego de carga, se deteriora y se deforma el juego y los bloques de carga, se rompen los cables, se sobrecargan los motores hidraúlicos y los frenos;

3) “que la negligencia y la ausencia de la experiencia suficiente de los conductores de las grúas de las empresas estibadoras en los puertos de África (…) se manifiesta extremadamente desfavorable en el funcionamiento correcto de las mismas”.

En el conjunto del sumario se refleja la extensa gama de operaciones desarrollada por Kalunga, siempre dentro del objeto de la compañía: la compra-venta de embarcaciones (pasajeros pero esencialmente mercancías), el mantenimiento y reparación de las mismas. Así, en los anexos a la instrucción queda patente el proyecto para la compra y rehabilitación de la nave ‘Mikue 3’, con fin objeto de transporte de cemento entre Europa y Malabo.

De la misma manera, y en profusa documentación, se recoge el proyecto a desarrollar de una constructora naval en Rusia, con numerosas especificaciones de barcos y un plan de presupuestos con pormenorizada contabilidad.

Tanto el empresario Vladimir Kokorev, como su esposa Julia (que no tuvo ninguna participación en negocios o contratos de Kalunga), como su hijo Igor (que cursaba estudios de Derecho en la época de las mencionadas actividades profesionales de su padre), se mantienen en prisión por lavado de dinero (en los tres casos), a la espera de reunir una fianza conjunta de seis millones de euros que les lleve a la libertad provisional o (en caso de no poder hacerlo ante la Audiencia Provincial de Las Palmas) de recurrir la decisión -dado lo desproporcionada, por elevada e imposible de alcanzar- de la cantidad reclamada. Así lo han desvelado sus defensas.

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