Al final, España se habría colocado a la cabeza de la modernidad a escala planetaria si bien los residentes de una provincia seguirían sin poder ser atendidos en el hospital más cercano, si perteneciera a una Comunidad Autónoma distinta de la suya.
Es obvio que este tipo de ideas cabe en una comedia de enredo, pero son la antítesis del sentido común y seguro que no se pasaron por la cabeza de los redactores de la Constitución ni del pueblo soberano que la aprobamos en referéndum. Afortunadamente, la sensatez de un juez del Supremo y de los Magistrados del Tribunal Constitucional parece que está encauzando las cosas. También la pasividad del Gobierno de Rajoy parece haber tomado iniciativas para evitar estos posibles despropósitos. No obstante, al Ejecutivo hay que exigirle más pues para eso es el Poder más inmediato y no estaría de más que convocara al resto de partidos constitucionales para que expongan su posición y se comprometan tomando postura al respecto.
La convivencia democrática es clave en nuestra Constitución y el ridículo y el esperpento actúan en contra de ella. Hay que aprobar las normas, medidas e interpretaciones que procedan pero carece de sentido común que personas fugitivas de la Justicia puedan percibir sus emolumentos como Diputados o indemnizaciones por haber detentado cargos políticos. Señores políticos, si hay flecos legales sobre estos temas corríjanlos de inmediato. Parecería poco coherente que el Ministro Zoido haya promovido la apertura de un expediente al mosso que actuaba como escolta de Puigdemont en Bélgica y que no se hayan adoptado ya medidas o propuestas para evitar los absurdos casos antes citados.
Por una España moderna pero llena de sentido común.