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LAS REDES SOCIALES ARDEN CON LOS TESTIMONIOS DE LOS VECINOS

Llançà, al límite: comerciantes denuncian robos constantes y una Policía Local «de perfil»

Llançà, al límite: comerciantes denuncian robos constantes y una Policía Local «de perfil»

· Propietarios de supermercados y comercios aseguran que se sienten indefensos y que, ante las dificultades para presentar una denuncia en el municipio, deben recorrer 20 kilómetros de ida y otros 20 de vuelta hasta la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Figueres

sábado 25 de julio de 2026, 12:16h

Llançà atraviesa un momento especialmente delicado. La sucesión de hurtos, intentos de robo e incidentes registrados durante los últimos meses ha disparado la sensación de inseguridad entre comerciantes y vecinos, que denuncian una creciente degradación de este municipio de la Costa Brava y una respuesta policial que consideran insuficiente. Los afectados sostienen que los hechos se repiten en supermercados, pequeños comercios, vehículos estacionados y domicilios. Más allá de las pérdidas económicas, propietarios y trabajadores aseguran que se sienten desprotegidos y abandonados ante una problemática que, lejos de frenarse, se estaría convirtiendo en habitual. Los ciudadanos dan testimonio masivo de esta situación a través de las redes sociales, que se ven inundadas de mensajes, fotos y videos.

El malestar se concentra especialmente en la actuación de la Policía Local de Llançà. Algunos comerciantes acusan al cuerpo municipal de «ponerse de perfil» ante determinados hurtos y consideran que su actividad se centra principalmente en sancionar infracciones de estacionamiento, sin ofrecer una respuesta eficaz frente a la reincidencia delictiva.

Cuarenta kilómetros para presentar una denuncia

Uno de los principales motivos de indignación aparece cuando los propietarios intentan formalizar una denuncia. Según explican responsables de establecimientos, en algunas ocasiones reciben como respuesta que el agente encargado de tramitarla no se encuentra disponible.

La alternativa que se les ofrece es desplazarse hasta la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Figueres, situada a unos 20 kilómetros de Llançà. El afectado debe recorrer, por tanto, 20 kilómetros de ida y otros 20 de vuelta para denunciar un hurto.

Esta situación provoca que algunos comerciantes terminen desistiendo, especialmente cuando el valor de los productos sustraídos es inferior al tiempo, el combustible y las molestias que supone desplazarse hasta Figueres. Los afectados advierten de que esta renuncia puede contribuir a que numerosos hechos no queden reflejados en las estadísticas oficiales y a que los presuntos autores mantengan una percepción de impunidad.

«Nos sentimos indefensos», es la queja que se repite entre los propietarios. No reclaman únicamente más presencia policial, sino también un sistema accesible y permanente que permita denunciar los hechos en el mismo municipio y realizar un seguimiento de las personas reincidentes.

Una sucesión de incidentes

Durante los últimos meses se han documentado diferentes episodios que han incrementado la preocupación. Según han publicado varios medios locales, en marzo comerciantes denunciaron la actuación presuntamente coordinada de dos individuos de origen magrebí en un supermercado.

En junio, otro establecimiento consiguió recuperar los productos que un hombre procedente de un país de Europa del Este habría intentado llevarse sin pagar. El suceso volvió a poner sobre la mesa las dificultades que encuentran los responsables de los comercios para formalizar las denuncias sin tener que desplazarse hasta Figueres.

El pasado 15 de julio, tres jóvenes de origen magrebí habrían intentado acceder a varios vehículos estacionados en diferentes calles. La Policía Local los identificó después del aviso de un vecino, pero la actuación terminó sin detenciones.

Dos días más tarde, un patinete eléctrico robado a una trabajadora fue localizado en posesión de otros dos jóvenes de origen magrebí, que también fueron identificados. La propietaria tuvo que esperar más de dos horas en las dependencias de la Policía Local para recuperar el vehículo.

En varios de los sucesos recientes, las personas identificadas o detenidas eran de origen magrebí, aunque también se han registrado hechos presuntamente protagonizados por individuos de otras procedencias. La responsabilidad debe atribuirse individualmente a los autores de cada hecho y no puede extenderse al conjunto de ninguna comunidad.

Operaciones contra la venta de droga

La preocupación también alcanza al tráfico de estupefacientes. El medio especializado en sucesos El Caso informó el pasado mes de abril de una operación desarrollada por la Policía Nacional, con la colaboración de la Policía Local de Llançà, que permitió desmantelar un punto de venta de droga y detener a dos integrantes de un clan familiar de origen marroquí con numerosos antecedentes policiales.

Durante los registros se intervinieron cocaína, marihuana, hachís y ketamina preparadas presuntamente para su distribución, además de más de 3.000 euros en efectivo. Los arrestados acumulaban antecedentes relacionados con el tráfico de drogas, las lesiones y los delitos contra el patrimonio.

Esta intervención demuestra que la Policía Local ha participado en actuaciones relevantes contra el tráfico de estupefacientes, pero no ha conseguido frenar las críticas del sector comercial sobre la respuesta cotidiana ante los hurtos y las dificultades para tramitar denuncias.

Una Policía Local con una elevada rotación

La situación coincide con los problemas internos que arrastra la plantilla. Según informaciones publicadas por varios medios locales, los informes municipales solicitados por ERC recogen más de 21 bajas, ceses, renuncias o finalizaciones de contrato durante 2024 y 2025.

Además, cinco de las dieciocho plazas estructurales de agente constaban vacantes en julio de 2026. La elevada rotación salió a la luz durante el debate municipal sobre la creación de una unidad canina destinada especialmente a la prevención y detección del tráfico de drogas.

Mientras el Ayuntamiento impulsa nuevas herramientas policiales, los comerciantes reclaman una prioridad más inmediata: más agentes operativos, facilidad para denunciar y una respuesta contundente frente a la reincidencia.

La sensación que se extiende entre una parte del municipio es clara: Llançà necesita una reacción urgente antes de que la inseguridad percibida, la pérdida de confianza en la Policía Local y el hartazgo del comercio terminen consolidándose como un problema estructural.

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