Pocos universos intelectuales han estado mejor poblados a lo largo del siglo XX que el de la física. En la lista de nombres distinguidos aparecen Einstein, Planck, Heisenberg, Rutherford o Diarc. "El placer de descubrir" permite acceder al mundo personal, social y científico de Richard Feynman. Se trata de un personaje admirado y querido por la originalidad y el número de sus contribuciones a la física, y también por la claridad y la naturalidad, alejada de estereotipos, con que se movió y comunicó en los ambientes de la ciencia contemporánea.
Esta obra es una selección de sus mejores ensayos y entrevistas, y será de interés para quienes sientan inquietud por aprender, conocer, preguntarse por las cosas. Dicen los mejores profesores que la clave de la educación es despertar la curiosidad y el deseo de aprender, especialmente desde la infancia. Feynman es un ejemplo que puede servir de estímulo a padres, educadores y profesores. A lo largo de 13 capítulos, cuenta cómo se inició, siendo un niño, en el estudio de la naturaleza (en el «placer de descubrir»), una actitud que terminaría ocupando toda su vida y nos cuenta sus pioneras ideas sobre las computadoras del futuro, su opinión acerca del valor de la ciencia o la explicación, tan sencilla como profunda, que dio al desastre de la lanzadera espacial Challenger. Otros temas son reflexiones sobre el valor de la ciencia, el papel de la cultura científica en la sociedad moderna, qué es la ciencia, cómo aprender a no autoengañarse, o la relación entre ciencia y religión, en referencia a la civilización occidental. Cuenta con un extenso índice alfabético y con algunos diagramas de sus explicaciones.
Se trata de un libro tan fascinante como su autor. Son documentos informales, dirigidos a audiencias generales más que a sus colegas científicos; el lector disfrutará de este "mitad serio, mitad bufón", de cómo juega con las ideas y de cómo está presente la disposición a admitir la ignorancia, dos ingredientes necesarios para no caer en la trampa de la soberbia intelectual de aulas y laboratorios. No estaba interesado en escribir artículos bonitos, con trucos astutos pero carentes de interés; su esfuerzo estaba en comprender -y hacer comprender- el funcionamiento de la naturaleza, reconstruyendo la física desde abajo. Richard P. Feynman (1918-1988), nació en Nueva York y se doctoró en la Universidad de Princeton. Trabajó en el Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica, y ocupó cátedras en la Universidad de Cornell y el Instituto de Tecnología de California. En 1965 recibió el Premio Nobel de Física por su contribución a la creación de la electrodinámica cuántica.
Ficha técnica
El placer de descubrir
Richard P. Feynman
Editorial Crítica
217 páginas