Así que, aunque todavía puede haber enmienda en el Congreso de los Diputados, no está de menos que nos preparemos para, llegado el caso, evitar tener que pasar por caja sin que con ello cambiemos nuestra manera de operar en los mercados.
Tenemos dos rápidas opciones. La primera de ellas pasa por comenzar a operar con el mercado alemán. Esta opción no es muy convincente puesto que no solo nos obliga a trabajar con acciones distintas a las que hemos venido trabajando sino que además, al ser un mercado extranjero, los intermediarios implementan un tipo de comisiones más elevadas que inclusive superan el coste del impuesto que evitaríamos. Por lo tanto, es peor el remedio que la enfermedad.
La otra opción que tenemos pasa por seguir trabajando con los valores españoles pero hacerlo a través de productos derivados como los CFDs (Contratos Por Diferencia) puesto que estos quedan exentos del impuesto. Es más, al utilizar los CFDs nos encontraremos también libres de pagar los cánones por la liquidación tanto de la compra como de la venta a la Bolsa puesto que en este caso solo ajustaremos la diferencia con nuestro bróker de CFDs.