Aproximadamente dos de cada tres empresas sufren o han sufrido algún caso de impagos, sin embargo, la mayoría de ellos no se denuncian pues parece que se ha convertido en algo habitual. No obstante, si la intención es sacar adelante nuestras cuentas y conseguir una solvencia financiera adecuada, es necesario poner en marcha una correcta gestión de impagados. Para ello, existen diversas empresas como Intrum que ponen a disposición de sus clientes una red de asesores que ayudan a solventar las deudas adquiridas, ya sean procedentes de tarjetas de crédito, minoristas o proveedores de servicios públicos y telecomunicaciones. Todo ello a través del kit de prevención Intrum, que consiste en una serie de herramientas destinadas a mantener tus cuentas a salvo y evitar los futuros impagos.
Lo más importante si no estamos seguro sobre cómo actuar es solicitar asesoramiento, como hemos comentado anteriormente, y llevar un seguimiento exhaustivo de nuestro negocio y nuestras finanzas desde el primer día. Con la introducción de la tecnología es posible mantener este control de forma más organizada y detallada, dejando constancia de todos los gastos e ingresos pertinentes al negocio. De esa forma, seremos capaces de tomar medidas en el menor tiempo posible si así fuese necesario. Si existen clientes con retrasos en los pagos, es conveniente ponerse en contacto con ellos con el fin de esclarecer los hechos y establecer una fecha límite para recibir el dinero.
Es imprescindible recordar que las normas y condiciones de compra y venta son impuestas por el empresario, las cuales deben estar registradas y puestas a disposición del comprador en todo momento para evitar inconvenientes en el futuro. Si el negocio en cuestión es un e-commerce, estas condiciones serán más fáciles de hacer llegar a los clientes. Del mismo modo, en este tipo de negocios online es posible reducir o incluso prevenir por completo los impagos. Son muchas las empresas que cada vez apuestan más por ofrecer a sus clientes la oportunidad de adquirir cualquier producto, abonando siempre en primera estancia el precio correspondiente.
Una vez recibido el pago, envían el producto en cuestión. De esta forma, se aseguran cualquier problema relacionado con clientes morosos y mantienen su economía a flote. En tiendas físicas u otro tipo de negocios en los que los servicios ofrecidos no se encuentren disponibles en esos momentos o se alarguen en el tiempo, esta forma de actuar es mucho más compleja. Sin embargo, para garantizar el pago completo de estos, una de las opciones es solicitar un parte del pago final por adelantado. De ese modo verificamos que el cliente está comprometido con la compra y el trámite se llevará a cabo como corresponde. Decisiones sencillas que pueden marcar la diferencia.