El jamón ibérico es un producto estrella dentro de la gastronomía española. Es un alimento que gusta tanto a pequeños como a mayores. Curiosamente todos, por el sentido del gusto y del olfato, pueden distinguir cuándo éste ha sido conservado en condiciones óptimas y cuándo no, pues la textura y el sabor son indicativos del tipo de tratamiento recibido.
Cuando uno está decidido a comprar jamon ibérico es necesario realizar unos ejercicios de cálculo antes, pues en base a las cantidades e intereses el producto puede ser comprado de diferentes formas. Por ejemplo, se puede comprar la pieza entera, la pata, o se puede comprar loncheado y envasado al vacío. En relación a la opción escogida, es recomendable seguir los siguientes consejos de conservación.
La pieza entera
Cuando se compra una pata de jamón es importante recordar que existe un plazo límite recomendado de consumo. Este dato tiene como objetivo garantizar la conservación máxima de los sabores y aromas del producto. Depende de la época del año, verano o invierno, el período de tiempo varía. Por ejemplo, cuando el calor aprieta la pieza debe consumirse en 15 días como máximo. En invierno, en 21.
El plazo de consumo recomendado es debido a los efectos climatológicos en el proceso de curado del jamón. Una vez abierto, comenzado el corte, la carne queda expuesta a oxidación, y ésto es comparable al inicio de una cuenta atrás. Los días de conservación óptima van en descenso. Para evitar que la pata se seque antes del período mencionado, es importante guardarla en un espacio seco, oscuro y a una temperatura de entre 17 y 23 grados.
Aparte de pensar en un lugar donde conservar el jamón, es imprescindible pensar en cómo se cubrirá el producto cada vez que se proceda al corte del mismo. La técnica de cubrirlo con parte de la grasa retirada es un error, pues el sabor rancio de esta parte se transmite al resto de la carne magra. Por ello, utilizar un paño limpio es la mejor solución.
Otra de las recomendaciones para conseguir que un jamón ibérico esté en condiciones óptimas de consumo es retirar cualquier envase que se haya utilizado como cubierta para su venta. El papel, el plástico, la tela o cualquier otro material debe retirarse de la pata, dejarla desnuda por así decirlo. Esta técnica se recomienda para procurar que la pieza respire y conservar la garantía en sabor y aroma.
Lonchas de jamón al vacío
Comprar bolsas de lonchas de jamón ibérico, envasado al vacío, es una opción muy aconsejable cuando se tiene pensado consumir jamón de forma esporádica y puntual. Pero el hecho de estar envasado al vacío no significa que no deban tomarse ciertas medidas para procurar su conservación óptima.
Por ejemplo, muchas veces se piensa que el lugar adecuado de conservación es el frigorífico, pero ésto no debe tomarse como una norma, pues las condiciones ideales para mantener el producto en buen estado, pese a estar envasado, son las mismas que cuando se compra la pieza entera: un lugar seco, oscuro y a una temperatura media de unos 20 grados.
Si por espacio y por organización se decide guardar el jamón envasado en el frigorífico, debe tenerse en cuenta que no puede ser servido sin antes haberse esperado un tiempo suficiente. Las razones para ésto son que el jamón debe alcanzar la temperatura de los 17 a 23 grados para poder estar jugoso al paladar y recuperar todo su aroma y sabor.
Disfrutar del jamón ibérico es un placer. Cuanto mejor conservado esté, más lo agradecerá el paladar.