El Tribunal General de la Unión Europea ha desestimado este jueves el recurso interpuesto por un grupo de inversores que pedían que el Banco Central Europeo (BCE) les compensase por las pérdidas que fueron obligados a asumir con la reestructuración de la deuda pública durante el rescate a Grecia. La justicia considera que el BCE no cometió ninguna infracción y que la reestructuración de la deuda no supuso una vulneración «desmesurada e intolerable» de los bonistas.
La gran mayoría de los acreedores (85,8%) aceptó el canje y el resto fue obligado a hacerlo conforme a una ley que había sido aprobada por el Gobierno heleno para este fin y con el visto bueno del Banco Central Europeo, al que había pedido pronunciarse.