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¿CABEN EN EL MUNDO REAL?

Realidad y leyenda de las criptomonedas
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Realidad y leyenda de las criptomonedas

· Por José Luis Barceló, Editor-Director de ElMundoFinanciero.com

sábado 11 de enero de 2020, 09:41h
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El novedoso mundo de las criptomonedas -o cibermonedas, ciberdivisas, criptoactivos, criptodivisas, o monedas virtuales, como también se las conocida-, ha pasado de la más rabiosa actualidad a la prevención y las dudas acerca de su viabilidad. Todo ello nos lleva a preguntarnos si las criptomonedas existen realmente o si van a gozar de un mayor protagonismo de cara al futuro a medio o largo plazo y, en última instancia, si llegarían en un futuro a sustituir a las monedas tradicionales, las que emiten los Estados.

Realidad y leyenda de las criptomonedas

Claro que la leyenda acerca de bitcoin es lo suficientemente persuasiva como para cautivar incluso a los más multimillonarios: si usted hubiese tenido 10 dólares en 2009 y los hubiese invertido en bitcoins hoy tendía más de 2 millones de dólares. Y se ha hecho muy popular, especialmente tras conocerse que las criptodivisas permiten cierta opacidad ante las autoridades fiscales y monetarias de los Estados. El gobierno de los Estados Unidos ya logró cerrar en 2013 la web de venta de artículos ilegales, drogas o componentes para armas Silk Road, cuyos pagos se basaban en el uso de bitcoin, por el hecho de que este sistema provee más anonimato que las tarjetas bancarias, que son fácilmente legibles por las autoridades en caso de delito. Hoy parece que incluso muchos servicios de inteligencia del mundo emplean este tipo de sistemas de pago para guardar el anonimato de sus transacciones.

Desde el punto de vista económico, monetario y financiero interesa a los diversos actores, desde bancos centrales y emisores de moneda, hasta bancos comerciales, pasando por empresas y corporaciones, así como también por parte de los particulares, el que se conozca cuál es la realidad de este tipo de “ciberdivisas” y cual puede ser realmente el impacto de este tipo de monedas de cara al futuro. Y hacer previsiones y movimientos.

Las criptomonedas han generado todo tipo de opiniones, desde las efusivamente favorables hasta las que cuestionan su viabilidad. Han generado ya importantes dudas y controversias, y voces como la de Warren Buffet o el CEO de JP Morgan Jamie Dimon han asegurado que el crecimiento de las criptomonedas responde a la expansión de una burbuja muy peligrosa.

¿Son monedas de “curso legal”?

Para que una moneda pueda considerarse como tal tienen que existir, desde el punto de vista tradicional, una serie de elementos que les son inherentes. Las más importantes son son quien emite la moneda y con qué propósito, pero hay muchas mas:

  • Una de las primeras es que una moneda dada tiene que ser emitida por la autoridad de un país para su circulación y uso en los sistemas de pago. La moneda oficial suele estar respaldada por la fortaleza o debilidad del sistema cambiario y de la economía productiva del país. Antaño, el peso internacional de una moneda venía dado por las reservas de oro de que disponía el banco central emisor, es decir, de las reservas de oro del país. Breton Woods no varió esta condición, sino que la apuntaló. Por parte de las autoridades y ante determinadas circunstancias, puede también emitirse moneda metálica o papel moneda cuando se reúnen ciertas circunstancias excepcionales, cómo pueda ser la necesidad ante la escasez de circulante. Tal fue el caso de la moneda local que se acuñó por parte del bando republicano durante la Guerra Civil en los territorios bajo su control, frente al bando Nacional, que estableció un sistema emisor único en el Banco de España con su sede en Burgos. Muchos expertos consideran que la falta de unidad fiduciaria en estas emisiones locales republicanas fue una de las causas de su derrota en la Guerra Civil, ya que no respondían a ninguna entidad emisora centralizada, sino a los propios ayuntamientos, que utilizaban cualquier tipo de procedimiento para poner en circulación algún tipo de moneda propia, que no tenía valor fuera de su demarcación local. Ha habido también otra mucha moneda de necesidad como la emitida en Francia, la acuñada en aluminio con valor de 1o céntimos por el Departamento francés de L’Herault entre 1921 y 1924. También es el caso de las monedas de porcelana acuñadas en Alemania tras el final de la I Guerra Mundial. Los chinos sí habían ensayado ya en la antigüedad con moneda en porcelana, pero nunca había tenido lugar una emisión así en Europa. Alemania las realizó en la fábrica de porcelana de Meissen con valores de 5, 10 y 20 marcos.
  • Una posibilidad es que una moneda dada fuera emitida para su circulación por un territorio administrado por una potencia militar en el transcurso de sus operaciones de invasión. No se trata de una moneda ficticia, sino una moneda a la que se da caso legal para operar en los territorios ocupados. Tal es el caso, por ejemplo, de las monedas metálicas de 1, 5, 10 y 20 fenigow (pfennig) que el Imperio alemán acuñó en hiero para la ocupación de Polonia en 1916, las monedas que Alemania acuñó para la ocupación de Serbia en 1942, o las monedas del Protectorado Alemán de Bohemia y Moravia durante 1939 y 1945.

A parte de la bandera de quien acuña y emite la moneda, existen otros elementos propios de las monedas para que sean consideradas tales:

  • Debe responder siempre a una denominación. Es decir, la moneda tiene que tener un nombre, que suele responder al de la potencia emisora, identificándola con ella. Una moneda dada suele disponer además de su fraccionaria, por ejemplo, el Euro se compone de 100 céntimos y la antigua peseta, también se componía de 100 céntimos. Ocurrió un caso muy curioso con la elevada inflación española de finales de los años 80, que se llevó prácticamente por delante a los antiguos céntimos, haciéndolos desaparecer de la circulación. Durante algún tiempo, y hasta la entrada en vigor del Euro en enero de 2002, España no contó con circulante en céntimos, a pesar de que oficialmente existía dicha moneda fraccionaria: la moneda más pequeña que se descontaba en los supermercados y comercios era la moneda con valor de 1 peseta.
  • Una emisión dede contar con un a un valor nominal, esto es, unas divisiones que permitan un cambio razonable y una circulación regulada y equilibrada. Suele haber emisión de moneda metálica, de menor valor facial, por ejemplo céntimos o centavos en moneda acuñada, y valores de 1, 2, o 5 unidades según la moneda, y emisiones en papel moneda, de valores faciales superiores. Esta suele ser la norma universalmente aceptada. Las monedas emitidas suelen diferenciarse las metálicas por las tonalidades de los metales y el tamaño, y el papel moneda por el color o el tamaño, ordenados de mayor a menor. Comprobamos recientemente como el mayor valor circulante en euro, el de 50 euros, va a ser paulatinamente retirado de la circulación en la UE para evitar la corrupción y el blanqueo de capitales.
  • Una moneda suele responder a un sistema de pagos legalmente establecido o normativizado por un Estado, Gobierno o Administración y al funcionamiento de la economía de un país, que tiene establecidos unos valores como la estabilidad de los precios, el coste de los intereses, o los salarios.
  • La moneda, en suma, es parte del sistema económico y si se administra adecuadamente por el Gobierno o Administración, se un sistema útil para el intercambio de pagos, bienes y servicios.
  • Las monedas llamadas “oficiales”, es decir, las emitidas por Estados, cuentan con un valor fijo, que suele reverenciarse a otras monedas en el sistema de cambio de moneda internacional.
  • Las monedas oficiales tienen una condición que se denomina “curso legal”, que es el que valida la administración y el gobierno de un Estado dado. Se llama moneda de curso legal a aquella unidad monetaria o moneda corriente que es definida y delimitada como forma de pago por sus propias Leyes, y que suele ser reconocida como tal por otros Estados, aun cuando no sean aliados o no se mantengan relaciones diplomáticas. Sobre todo esto existe una costumbre internacional que está incluso por encima de los tratados internacionales, y que tiene que ver con los derechos aduaneros y la aceptación de algunas monedas incluso en el interior de algunos países. Y también con el sistema de librecambio y los mercados internacionales.

Si analizamos las llamadas criptomonedas, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

  • No son emitidas en ningún caso por autoridades oficiales bancos centrales ni responden a ninguna situación de emergencia, ocupación o necesidad.
  • No están respaldadas por ningún valor económico nacional, ni reservas de oro ni potencia de la economía de una nación.
  • Lógicamente al ser virtuales, carecen de emisión física en papel moneda o moneda metálica acuñada.
  • No responden a ningún sistema de pagos previamente establecido. Esta es una gran dificultad para entender lo que realmente es una criptodivisa, puesto que además carece de valor intrínseco financiero, que no se puede regular, y no pueden establecerse sobre este tipo de monedas virtuales la aplicación de intereses, ya que no se pueden realizar préstamos sobre ellas.
  • Las monedas virtuales si pueden servir como un sistema para el intercambio de pagos, bienes y servicios.
  • Las criptomonedas no tienen un valor fijo, se aprecian o se devalúan incluso por rumores, y un valor dado hoy para establecer el precio de una compa, por ejemplo una propiedad o las acciones de una empresa, pueden haber sufrido variaciones mañana ante cualquier eventualidad. Esta circunstancia crea inseguridad en el sistema de la criptodivisa.
  • Una criptodivisa carece de la condición de “curso legal”.

Considerando lo anterior, ¿estamos por tanto con las criptomonedas ante una moneda propiamente dicha o más bien ante un sistema de pago ampliamente aceptado? Quizás entonces estas criptodivisas se parezcan más a un sistema de pago que a una moneda común. De hecho, se especula con ellas para obtener márgenes de beneficio, y siempre se tiende a jugar con ellas en el cambio frente a una divisa real.

¿Qué son entonces las criptomonedas? La primera y más popular criptomoneda apareció en 2009 con el bitcoin -la que ha ganado más popularidad y la que aparece en primera posición entre las más de 1.000 criptomonedas actualmente existentes-, y desde entonces han aparecido miles de iniciativas de criptomonedas, algunas de cierto renombre y uso, como Litecoin, centrada en micropagos, Ethereum o XRP/Ripple, que es contemplada por muchos como una respuesta de la banca ante la expectación de las criptodivisas. Algunas como Suele han tenido alzas por encima del 10% con una capitalización de más de 100.000 millones de dólares. Para estar entre las diez primeras criptomonedas del mundo hay que capitalizar por encima de los 1.000 millones de dólares y entre las diez primeras hay tres que son producto de Bitcoin: la propia Bitcoin, Bitcoin Cash y Bitcoin SV.

Hubo otros rudimentos de monedas virtuales anteriormente, como los llevados a cabo por el criptógrafo norteamericano David Chaum en 1983, que concibió un sistema monetario criptográfico denominado eCash, y más tarde el DigiCash en 1995, un anticipo de lo que estaba por venir. Y en 1998 Wei Dai propuso la idea de concebir un nuevo tipo de moneda descentralizada y universal que hiciera uso de un criptograma como mecanismo de control. Algo parecido a la encriptación de nuestra firma digital cuando validamos un documento. La idea es buena, pero no fue respaldada por ningún banco nacional hasta ahora, en que comienza a haber preocupación por la expansión de un fenómeno que ya ha comenzado a estar presente en muchas transacciones públicas, como la compra de viviendas o propiedades. Finques El Vent fue una de las primeras inmobiliarias españolas en aceptar bitcoins como moneda de pago para una compraventa. En Tarragona ya se vendió a principios de 2018 la primera casa en bitcoins, pagando 40 bitcoins por un ático en la plaza Imperial Tarraco valorado en 550.000 euros.

Volatilidad y especulación

La volatilidad de las criptomonedas es lo que ha impedido un crecimiento mayor en el mercado. En general, pagando con criptomoneda en una transacción, un vendedor suele asumir mayor riesgo que el que compra. Y tenemos el problema fiscal que genera la obtención de beneficios por las ganancias patrimoniales que reporte una venta. Cabe recordar aquí que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que el intercambio de bitcoins a euros o viceversa no está sujeto al cobro de IVA, algo que si esta sujeto a impuestos en países fuera de la UE. Y para muchos expertos, pese a no ser un tema extensamente regulado por los estados, la simple revalorización de los bitcoins, aunque no hayan sido transmitidos, podría suponer por sí misma la obligación de presentar la declaración del Impuesto de Patrimonio.

Existe además un problema de indefinición acerca de lo que es una moneda virtual, que fue definida en 2012 por el Banco Central Europeo como un “tipo de dinero digital no regulado, el cual es emitido y generalmente controlado por sus desarrolladores, y usado y aceptado entre los miembros de una determinada comunidad virtual”. Y ahí entramos de ellos en la naturaleza del dinero: que sea mutuamente aceptado entre diversas partes, al igual que ocurría con los florines de oro venecianos del siglo XVI o las monedas de 8 reales de plata que dio lugar al nacimiento de la onza de oro, el “duro” globalmente aceptado, precursor del dólar. En 2014 la Autoridad Bancaria Europea aceptó en otra definición, estableciendo la moneda virtual como una representación “digital de valor, que no es emitido por un banco central o una autoridad pública, ni necesariamente conectada a un dinero fiduciario, pero es aceptado por personas naturales o jurídicas como medio de pago y puede ser transferido, almacenado o intercambiado electrónicamente”.

La red de bitcoins cuenta con un intrincado sistema de seguridad que hace uso de los llamados“mineros”, cuyo trabajo consiste en validar las transmisiones y velar por la seguridad de la red blockchain, recibiendo a cambio de ello una remuneración pagada en bitcoins. La Agencia Tributaria ya les ha puesto sobre aviso en España exigiéndoles el alta censal y la tributación por los rendimientos obtenidos como una actividad económica cualquiera, pero se está abriendo una nueva actividad ante los nuevos modelos de negocio cuyos efectos tributarios no están aún claramente determinados ni por la normativa, ni por la Ley ni tampoco por la jurisprudencia y que, a día de hoy, carecen de legislación tributaria propia. Esta circunstancia genera inseguridad jurídica para todos los que deseen iniciarse para comenzar a operar con bitcoins y abre campo para la innovación de los sistemas de tributación y control fiscal ejercidos en España por la Agencia Tributaria. Y también nuevos retos en materia de seguridad financiera.

Una criptomoneda es un medio digital de intercambio de pagos y obligaciones ante terceros que hace uso de una criptograma aparentemente fuerte que pretende asegurar las transacciones y prevenir el fraude, ya que no se puede clonar o reproducir, es decir, no se puede falsificar, por lo menos en teoría. lo cual supone una de las ventajas de este tipo de monedas frente a las mas “tradicionales”. Otra pretendidas ventaja de las criptomonedas frente a las monedas “oficiales” es que los pagos no se hacen a través de redes privadas como las de las tarjetas de crédito y los bancos, no hay intermediarios, y un pago va directamente de un comprador al vendedor, de manera que pretende convertirse en un sistema de transferencia universal de valor libre de intermediaciones.

Algunas de las ventajas añadidas a este tipo de monedas virtuales es que supuestamente reduciría entonces los costes de las transacciones al no exigir intermediación, reduciría los tiempos, el pago es instantáneo y no hay que establecer confirmaciones financieras o de depósito. Finalmente, eliminaría la necesidad de disponer del garante que son los agentes financieros.

Nos encontramos entonces con un problema, y es que probablemente estemos llamando “moneda” a algo que, en realidad, es un sistema de pago electrónico mutuamente aceptado por dos partes que lo reconocen como tal, y que asimilamos a una moneda tipo porque reconocemos valores en ellas. El control de estas monedas se efectúa mediante el uso de una base de datos descentralizada que utilizan lo que en inglés se denomina “cadena de bloques” o blockchain, que hace las veces de una base de datos de las transacciones financieras.

El gran problema conceptual es que las criptomonedas no son emitidas por los bancos centrales de los países y carecen de respaldo oficial. Son, en suma, producto de una iniciativa empresarial.

La emisión privada enfrentada a las regulaciones nacionales

La moneda que mejor ha evolucionado en los últimos años ha sido la primera en nacer, bitcoin. Quien da primero da dos veces. Bitcoin mantiene tendencias alcistas, ascenciendo su precio al haber más compradores que vendedores al menos en base neta durante este año 2019. Bitcoin ha liderado el mercado de criptodivisas con unas ganancias del 165% alzándose el precio desde los 4.103 dólares a 10.888 dólares, a lo que hay que añadir un dominio del mercado de bitcoin, que ha aumentado del 54,6% al 65%. Bitcoin cuenta además con una nueva ventaja, y es el lanzamiento de la plataforma de futuros en bitcoin Bakkt, además con una circunstancia que solo Bitcoin tiene: la posible aprobación de un fondo de cotización en bolsa (ETF). Pero la noticia de Bakkt, esa plataforma de intercambio de futuros, es muy alentadora para los seguidores de Bitcoin, ya que viene auspiciada por Intercontinental Exchange (ICE), que es nada más y nada menos que la compañía matriz de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE). Estaríamos ante una situación contradictoria: los que quieren acabar con el sistema monetario internacional y la hegemonía de los bancos con la expansión de las monedas virtuales se dan la mano con lo más granado del sistema financiero internacional para ganar credibilidad y confianza.

El principal problema que tienen las criptomonedas es que se conciben, a la vez de como medios de pago, como herramientas de inversión, lo cual es una contradicción fundamental en el mundo de la moneda: no se debe especular con su valor porque debe tender, siempre, a ser estable. Ya hemos podido apreciar lo que ha ocurrido con las políticas de préstamos hipotecarios reverenciados en multidivisas, lo que hoy nos parece una ventaja se convierte en un grave problema.

Para muchos expertos no es concebible que un medio de pago se conciba a la vez como un producto de inversión, como quien compra oro o invierte en commodities. Si se trata de una divisa real, no debería especularse con ella y esperar ganancias por el simple hecho de poseerla. Esto crea distorsiones tanto en su valor real como en la estabilidad de la moneda. Ha sido precisamente por ésta circunstancia que a lo largo de este año 2019 ha surgido una perspectiva bajista en los bitcoins, cuyo precio ha estado disminuyendo al perderse más de 100.000 millones en capitalización de mercados.

Sin embargo, ya existen tardes que han comenzado a negociar CFDs de criptomonedas. Los brokers, alentados por la alta demanda, han comenzado a ofrecer negociación de pares de criptomonedas con una moneda “fiat”, como por ejemplo el dólar o el euro. Y funcionan igual que la negociación de CFDs en pares forex u otra clase de activos tradicionales, como las materias primas, las acciones o los índices bursátiles.

Ha habido otras experiencias en el mercado incipiente de las criptomonedas que no han salido bien paradas, y esto ha hecho que muchos reconsideren su entusiasmo con las monedas virtuales. Tal es el caso de la libra de Facebook, cuyo lanzamiento se anuncia para el próximo año 2020. Libra quiere utilizar una nueva blockchain descentralizada para baja volatilidad y una plataforma de contratos inteligencias que dé cobertura a más de 1.700 millones de personas no bancarizadas, es decir, que no acceden a Bancos para sus pagos y cobros. Es, sin duda, un gran objetivo y una gran cuota de mercado que posibilitaría que cualquiera pueda comprar cualquier cosa, una comida en un restaurante, una habitación de hotel o alquilar un coche sin necesidad de tarjeta de crédito, sino simplemente haciendo uso de su Whatsapp o Messenger. Facebook ya ha creado además Calibra, una especie de cartera digital diseñada para los usuarios de Libra. Existen experiencias de pago parecidas por algunos operadores globales, como WeChat en China, donde se facilita el pago de pequeñas compras a los usuarios de esta red social. Precisamente China ha anunciado que pronto lanzará su propia moneda stablecoin, una moneda digital del propio Banco Central de China, y otros estados, como Venezuela con su Petro, la India, Irán y Rusia se han propuesto impulsar sus propias monedas virtuales nacionales. Suecia la lanzado la e-Krona, Israel quiere lanzar su e-sheqel y Liza quiere un token virtual. Otros grandes países como Brasil, Sudáfrica, Japón o Tailandia estaño estudiando su posible aplicación, con lo que alejaríamos las dudas acerca de la “oficialidad” de la moneda virtual, que quizás perdería algo de su esencia romántica y antisistema.

Los Estados Unidos ha pedido a Facebook que detenga el desarrollo de este proyecto Libra, pensándose que quizás deba contar con la aprobación del gobierno. Por de pronto, algunos patrocinadores de relieve de Libra asociados al proyecto junto a Facebook, como Visa, Mastercard, PayPal o eBay ya se han echado atrás hasta que la situación legal se clarifique.

Los últimos meses tampoco han sido buenos para otros proyectos, como Circle, que estaba apoyada por Goldman Sachs, pero que ha cerrado recientemente su aplicación móvil, reduciendo su objetivo de recaudación de fondos a un 40% y despidiendo el 10% de su personal entre mayo y junio de este año.

Estamos ante cambios trascendentales en las formas y usos del dinero, pero también de lo que se entiende por dinero, que no es otra cosa que una manera de guardar el valor de nuestro esfuerzo en el trabajo de manera segura y fiable para poder adquirir otras bienes o servicios. La tecnología y la concepción del mundo del dinero por parte de las empresas ha abierto la brecha ante retos inimaginables. ¿Estaremos en la antesala del dinero privado? ¿Podría un particular o una empresa renunciar al uso de la moneda nacional en beneficio de una moneda virtual globalmente aceptada?.

Estas y otras realidades futuras son las que habremos de afrontar en un futuro no muy lejano, cambiando para siempre aquel vejo invento de los fenicios, el dinero, que tantos gustos y disgustos ha dado a la Humanidad a lo largo de su historia. Estamos en la antesala de un nuevo movimiento disruptor con elevado potencial para transformar sustancialmente el funcionamiento del mercado financiero.

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