En el último trimestre de 2019, año en el subió un 22,3% el salario mínimo, se perdieron cerca de 10.400 empleadores. El empleo autónomo se enfría en España; ha entrado en una fase de desaceleración, en sintonía con los principales indicadores económicos. Disminuye el tamaño de las empresas dirigidas por autónomos y el número de trabajadores que tienen a su cargo, en una evolución que refleja la incertidumbre en la que se desenvuelve un sector que es el pulmón del empleo en España.
Hoy el colectivo está más intranquilos que nunca con un Gobierno de coalición que ha anticipado que llevará a cabo subidas de impuestos y, sobre todo, por la derogación de la reforma laboral, la legislación que con sus luces y sombras, ha permitido el tirón del empleo desde que en 2014 la economía comenzara a crear puestos de trabajo tras más de seis años de crisis.
La estadística que elabora la organización que dirige Lorenzo Amor refleja que los autónomos que tienen trabajadores a su cargo recortaron empleo el pasado 2019 por primera vez de 2011. Y, como consecuencia, los empleados que dependen de los autónomos bajaron un 1,1%, hasta situarse en 877.208, casi 10.000 menos que en 2018. El pasado ejercicio se redujo el número de autónomos empleadores en un 1,3%, de forma que el total de autónomos con algún asalariado a cargo se situó a cierre de año en 428.465, lo que supone una reducción de 5.639 respecto a 2018.
El último trimestre fue desastroso para el colectivo, dado que perdieron 34.532 puestos de trabajo, al pasar de 911.740 a los citados 877.208 y la pérdida de empleadores fue de 10.400.