Toca hablar de uno de los alimentos más exquisitos del mundo; el jamón. Es una obra de arte y uno de los acompañantes más deliciosos del mundo. Seguro que lo habrás probado muchas veces en tu vida, así que veremos algunas curiosidades de este maravilloso producto.
El jamón serrano y la tecnología
La tecnología ha variado mucho la elaboración de los jamones serranos, como se trata de un producto de alta demanda, se requiere de instalaciones de alta tecnología, de manera que el productor reciba el producto despiezado.
A continuación, se fija que cumpla todas las normas en el proceso de la elaboración, por ejemplo, el peso en sangre no debe ser mayor de 9 kilos y medio.
Cuando se verifica que todo es correcto, se envía a una sala donde se le aplica sal marina y sal nitrosa que ayudará en el proceso de deshidratación, y que a su vez le dará el particular tono rosado.
Los jamones se colocan uno encima de otro, ya que eso acelerará el proceso de curado en la mencionada sala (va a estar alrededor de unas 2 semanas). Aquí es importante la cantidad de grasa en la pieza, el grosor de la carne y el peso. Las condiciones ambientales también son vigiladas cuidadosamente, con temperaturas alrededor de 4 grados centígrados.
Cuando el proceso de salado termina, el jamón es lavado y cepillado para retirar el exceso de sal, después se deja reposar durante más de un mes para que la sal se esparza uniformemente en la pata.
La temperatura aumenta gradualmente, desde los 6 hasta los 34 grados centígrados (este proceso es el que irá definiendo el sabor, aroma, la textura y el color del jamón serrano). Con respecto a su valor comercial memoriza esto, el jamón de bodega ha sido curado entre 8 y 11 meses; el jamón de reserva entre los 11 y 14 y el de gran reserva más de 14 meses.
¿Cuál es su origen?
¿Sabes dónde se origina el jamón serrano? Éste se elabora a partir de los cerdos blancos y este detalle es lo que lo hace distinto del jamón ibérico, pues el segundo procede del cerdo de raza ibérica que tiene unas características especiales.
El origen del jamón serrano se remonta a la antigüedad. Más tarde, en la época romana, los cocineros se especializaron en la preparación artesanal del jamón para convertirse en los "maestros martillos", y si confiamos completamente en la historia, podemos decir que en la Edad Media, era el elemento esencial de la fiesta, siendo hoy día una de las joyas de la gastronomía española.
Lo más importante del jamón ibérico es el proceso de curación que se utiliza como método para cocinarlo.
No vayas a intentar este proceso por ti mismo, el jamón serrano para su curación requiere de mucho trabajo y experiencia por parte de maestros dedicados exclusivamente a este proceso.
Por cierto, que los más conocidos “jamoneros” están en España, precisamente en este lugar es donde están las condiciones idóneas de humedad y temperaturas para un jamón de calidad.
Este jamón en particular debe tener un gusto por los lugares en los que se crían los cerdos de donde proviene.
Los cerdos se alimentan, crían y maduran en el corazón de las montañas españolas, en las que se viven toda su vida. Además, la palabra Serrano proviene del término sierra, que significa montaña en español.
La temperatura allí varía mucho de verano a invierno, siendo destacable también decir que el aire de la sierra es muy seco. Esto claramente promueve la maduración de la carne en las bodegas de maduración.
Esta carne baja en fibra, es tierna y muy salada, lo que ubica al Jamón Serrano entre uno de los jamones de alta gama.
Cortar el jamón serrano es también un arte
Incluso al momento de cortarlo, lo mejor es hacerlo con la mano y no con una máquina, porque eso puede modificar el sabor y hacer que los nutrientes se pierdan. Para eso te recomendamos un cuchillo jamonero que te permite conseguir lonchas atractivas y ricas en nutrientes.
¿Cuál es la mejor manera de consumir el jamón Serrano?
La temperatura es un aspecto importante para que el jamón no pierda sus propiedades y conserve su calidad. Por eso, la temperatura debe variar entre los 20 y 25 grados centígrados.
Con la mencionada temperatura, el magro se mezcla con la grasa y hace que el jamón sea más jugoso. Por lo general se sirve en lonchas que no sean muy largas y finas, siendo en este particular muy importante el proceso de corte, porque si se hace mal va a perder mucho de sus características, textura y sabor.