Concebida la cultura organizacional como el conjunto de valores, creencias, hábitos y costumbres que comparten los miembros de una organización, este vínculo de cohesión se ha ido transformando en concordancia con los cambios del mundo actual. La volatilidad de los mercados y la permanente incertidumbre establecen un entorno cambiante e impredecible que, de la mano de la digitalización de las actividades, obliga a las empresas, a adaptarse para poder sobrevivir.
La cultura organizacional en la España de hoy
La crisis económica del 2020 ha generado la necesidad de replantear la cultura organizacional que hay en España, de cara a garantizar la supervivencia de las empresas en el nuevo entorno mundial. El paradigma organizacional tradicional, basado en la modalidad de trabajo presencial, se ha visto afectado por el confinamiento y ha surgido la necesidad de suplantarlo o complementarlo por alternativas más flexibles.
El regreso a las oficinas debe ser prudente y gradual, y debe estar acompañado de un cambio de la mentalidad no sólo del trabajador, sino de la cultura de la empresa en su conjunto. La crisis ha puesto de manifiesto la necesidad preexistente de abandonar los paradigmas culturales convencionales y transformar a la organización en una entidad versátil capaz de gestionar la complejidad sin perder su cohesión interna.
Pero, más allá de las condiciones de trabajo impuestas por el contexto actual, en el corto plazo los empresarios necesitan reformular la cultura organizacional y su modelo de liderazgo. Se trata de sortear tiempos difíciles, pero también de generar un cambio de fondo en la personalidad de la organización, con el fin de prepararla para funcionar en un mundo cada vez más globalizado, digitalizado y flexible.
El abandono del modelo tradicional
El paradigma tradicional suponía una estructura piramidal, en la que la autoridad descendía de forma vertical, desde el ápice estratégico de la empresa hacia los niveles inferiores del núcleo operativo. Se manejaban en un entorno caracterizado por la estabilidad y procedimientos tan estandarizados como rutinarios.
En la organización actual en España, la digitalización transforma las estructuras organizativas y la manera de trabajar. Se introduce el concepto de resiliencia empresarial, como capacidad de una organización para absorber los impactos externos sin perder la capacidad para cumplir su misión.
Los modelos dinámicos de los negocios actuales requieren de un cambio de mentalidad y cultura corporativa que coloca al cliente en el centro de las decisiones. La incertidumbre se toma como parte inherente del juego de los negocios y debe gestionarse el riesgo de la mano de los mejores talentos.
Los tiempos y la reducción de costes operativos resultan cruciales, para lo que se adquiere velocidad de reacción bajando la toma de decisiones directamente a los equipos de trabajo. Se pasa de una organización vertical a una horizontal, abandonando el viejo modelo de silos de trabajo y generando un entorno de trabajo en el que los empleados deseen autoexpresarse y contribuir al éxito colectivo.
Modelos empresariales acordes a los nuevos tiempos
Los tiempos han cambiado la forma de llevar adelante una empresa. Las novedosas startups han sido superadas por las organizaciones exponenciales, en las que se aprovechan las nuevas tecnologías y la digitalización como herramientas para la innovación y el rápido crecimiento.
La transformación está considerada como un proceso clave para garantizar el éxito de las organizaciones y motiva un verdadero cambio de paradigma organizacional: las empresas tienen que adaptarse para sobrevivir. Los procedimientos requieren de ciclos rápidos de aprendizaje y decisión, así como de una cultura de trabajo basada en la colaboración y espíritu emprendedor.
Los líderes empresariales necesitan contar con un equipo de trabajo en el que todos los participantes se adhieran a los valores y misión de la compañía. El nuevo liderazgo supone inspirar y empoderar, pasar de la supervisión a la orientación de equipos autogestionados.
La marcada diversidad cultural se replica en el campo de los negocios, y potencia la participación activa de todos los involucrados. La nueva cultura organizacional impone la necesidad de reaccionar de inmediato a los desafíos y cambios del mercado. Para ello es fundamental que las empresas españolas cuenten con equipos de trabajo auto-organizados, dotados de autonomía para el logro del éxito colectivo de la organización.