Como parte de esta cadena de suministro, los almacenes son uno de los centros logísticos que más cambios han adoptado. El más evidente es la automatización, pero a lo largo de estos años la optimización de procesos en estos entornos también ha estado marcada por la agrupación de mercancías concretas en un mismo almacén y por su distribución geográfica.
Almacenes por tipo de mercancía: una distribución clásica que funciona
Muchos almacenes responden todavía a una clasificación tradicional de tipo de mercancía, que sigue manteniendo una lógica aplastante. Las materias primas se guardan cerca de los centros de producción, los productos intermedios cerca del lugar de elaboración y los terminados se preparan para comenzar su proceso de distribución.
Más allá de esto, los almacenes modernos incorporan sistemas de almacenaje especialmente diseñados para los productos que se van a guardar, como las estanterías para neumáticos o las de prenda colgada. Otro ejemplo claro de optimización del espacio según la mercancía son las estanterías Cantilever para cargas largas. Forman parte de almacenes en los que se guardan tubos, listones de madera, barras metálicas y cualquier mercancía alargada o de medidas variables.
El objetivo final: la optimización del espacio
El objetivo final de este tipo de estructuras, así como de los sistemas clásicos de estanterías o de las estructuras automatizadas, es conseguir almacenar de forma segura y eficiente la mayor cantidad de mercancía en el espacio más reducido. De esta forma, la verticalidad ha cobrado gran protagonismo en los últimos tiempos, con almacenes automáticos con estructuras que superan los 50 metros de altura. Un ejemplo de estos almacenes de “gran altura” son los autoportantes, que tiene la peculiaridad de que son las propias estanterías y unas cubiertas los soportes del propio almacén. Esto se traduce en que se evita realizar una obra civil.
La revolución de los almacenes automáticos
En la evolución de la logística no podemos evitar mencionar la “revolución” de los almacenes automáticos. En ellos, los equipos robotizados acceden a la carga paletizada mediante las instrucciones de un sistema informático y con la mínima intervención de los operarios. En cualquier caso, es necesario tener un alto volumen de entradas y salidas para que la inversión en este tipo de sistemas resulte rentable en un plazo razonable.
Los almacenes en puntos intermedios
Finalmente, los almacenes en puntos intermedios, como el almacén regional o el de tránsito, son cada vez más importantes, ya que cubren las necesidades de una pequeña zona de expedición y se centran en un ámbito geográfico concreto. La irrupción del e-commerce y el reparto puerta a puerta en lo que se conoce como última milla han hecho que cada vez sean más necesarias infraestructuras para guardar los paquetes hasta que emprenden su camino hacia el destino final.