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ENTREVISTA A ENRIQUE VEGA, PORTAVOZ DE LA ASOCIACIÓN FORO MILICIA Y DEMOCRACIA

-'No creemos que el orden constitucional esté en riesgo'-
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-"No creemos que el orden constitucional esté en riesgo"-

· Por Edward Martin – Subdirector y Corresponsal en Barcelona (ElMundoFinanciero.com)

domingo 03 de enero de 2021, 09:57h
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Nuestro Corresponsal en Barcelona, Edward Martin, entrevista hoy para nuestros lectores a Enrique Vega, Portavoz y Responsable de Comunicación de la Asociación Foro Milicia y Democracia y Coronel de Infantería retirado. Justo en unos momentos de gran convulsión política, en la que la crisis sanitaria, social y económica han puesto a toda la Sociedad española contra las cuerdas, merece la pena acercarse a las palabras templadas de este coronel retirado que cree que España no está en peligro y que las Fuerzas Armadas tienen un papel relevante en la salvaguarda de nuestra integridad como nación, en la seguridad colectiva y en el sostenimiento de nuestra Constitución, norma máxima de nuestra convivencia.


  • Coincidiendo con la festividad nacional del pasado 6 de diciembre (día de la Constitución Española) 271 mandos retirados de las Fuerzas Armadas firmaron un manifiesto en el que acusan al Gobierno del Estado de suponer un “grave riesgo para la unidad de España y el orden constitucional”. ¿Qué piensan ustedes?

En el Foro Milicia y Democracia no creemos que el orden constitucional esté en riesgo. Aunque, efectivamente, hay partidos políticos legales que tienen dentro de sus legítimas aspiraciones ideológicas la transformación del Estado español en una república federal donde sus territorios de asentamiento, Cataluña y el País Vasco, seamos claros, se convirtieran en Estados soberanos (con más o menos soberanía, eso ya se vería), al modo de los Estados federados norteamericanos o alemanes, creemos que todos los Gobiernos recientes, incluido el actual, han dejado claro que, en todo caso, ese tipo de posibilidades solo se podrían materializar a través de los cauces legales que marca nuestra actual Constitución.

A lo que añadiría que recordásemos que, en este sentido, las últimas encuestas que se van conociendo dan mayoría al no a la independencia sobre el sí, tanto en Cataluña como en el País Vasco.

  • Según ustedes, ¿qué hay detrás de tal iniciativa?

Es fácil contestar con una sola frase: nostalgia del franquismo. Una nostalgia que, amortiguada en el seno de las Fuerzas Armadas por el fracaso del 23F, la incorporación a la OTAN y a la Unión Europea con el correspondiente contacto directo con otros ejércitos, sobre todo, europeos, y los sucesivos relevos generacionales, se ha visto recientemente resucitada en su activismo por el clima de agresividad y crispación que lleva generándose en la política y en los medios de comunicación españoles desde hace unos cuantos años, cuya culminación parece ser esa estrategia de acoso y derribo del actual Gobierno a la que estamos asistiendo.

Los primeros síntomas se dieron con la aparición en escena de una fuerza política un tanto inclasificable heredera del 15M, Podemos, más tarde Unidas Podemos, a la que a falta de identificación política clásica se le adjudico rápidamente el epíteto de “comunistas”, la gran bestia negra del franquismo. Le seguiría la deriva de la derecha catalana hacía un independentismo de urgencia como consecuencia de la crisis económico-financiera del 2008. De modo que toda esta irritación de diversos sectores de la vida nacional se acabó materializando en la aparición del partido de extrema derecha Vox, justo en el momento en que este tipo de partidos, con sus semejanzas y sus diferencias, estaba, está proliferando en Europa. El caldo de cultivo estaba, pues, preparado para iniciar la ofensiva cuando se formó el actual Gobierno de coalición y el gran chispazo cuando este logra que se aprueben sus primeros presupuestos asegurándose así prácticamente la continuidad de toda la legislatura. Es en ese momento cuando un buen número de militares retirados, excitados y envalentonados por el clima actual de crispación y agresividad en la política y en los medios de comunicación españoles, escriben sus cartas al rey.

  • Los firmantes aseguran que continúan siendo militares y, por consiguiente, mantienen su juramento de garantizar la soberanía e integridad de España. Paradójicamente, sostienen que, como soldados retirados, tienen plena libertad de expresión y no están sujetos a las leyes disciplinarias militares. ¿Se trata de una seria contradicción conceptual o de un caso de sentido corporativo “anómalo”?

Al estar retirados han dejado de ser “administrativamente” militares, han dejado de pertenecer a las Fuerzas Armadas y, por lo tanto, no están insertos en el artículo 8 de la Constitución, que es el que asigna la misión de “garantizar la soberanía e integridad de España” a las Fuerzas Armadas. Que es la misma razón por la que no tienen más restricción para la libertad de expresión que la de cualquier ciudadano español.

Otra cosa es que ellos personalmente se sigan sintiendo obligados por su juramento, están en su derecho, pero, en cualquier caso, eso no les redime de respetar los procedimientos legales establecidos.

  • Cuando un manifiesto sale a la luz con la rúbrica de, entre otros, dos tenientes generales, un almirante, nueve generales de división, un contralmirante, dos generales auditores y dieciocho de brigada, la ciudadanía civil puede sentirse tan sorprendida como preocupada. ¿Cuál fue la reacción en el seno de una asociación que aglutina a militares retirados inequívocamente demócratas como Foro Milicia y Democracia?

Desde el primer momento, el Foro Milicia y Democracia consideró el manifiesto al rey, como las anteriores cartas de promociones, inapropiado. En primer lugar, porque reflejaban una situación nacional que no nos parece realista, sino tremendamente exagerada. En segundo, porque trataba de involucrar al rey en un asunto para el que constitucionalmente no tiene competencias. En tercero, era despreciativa con el jefe del Estado porque parecía decirle “usted no se entera de nada, le vamos a decir nosotros lo que está pasando”. Pero, fundamental y principalmente porque, como usted dice, la ciudadanía puede sentirse sorprendida y preocupada.

Como he dado a entender antes, nostálgicos del franquismo no solo los hay en las Fuerzas Armadas, sino en toda la sociedad española, pero da la casualidad de que España tiene, desgraciadamente, una historia reciente de golpes de Estado militares: 1923, que trajo una dictadura de siete años, 1936, que trajo una guerra civil de tres años con un millón de víctimas y una dictadura de casi cuarenta, y el esperpéntico y fracasado del 23F. Creemos que esta circunstancia pueda hacer a la población española más temerosa de que se pueda repetir algo de este tipo. No exactamente un golpe de Estado, probablemente hoy impensable en la Unión Europea, pero si un constreñimiento inconsciente de la libertad de opinión y actuación “por miedo a”.

Y una aclaración final. El Foro Milicia y Democracia no solo “aglutina a militares retirados”. A él pertenecemos militares en activo, en la reserva y retirados, así como civiles de muy diversas procedencias.

  • Ante los hechos acaecidos, y más allá de su intrínseca gravedad, si atendemos a criterios disciplinarios, de lealtad institucional y de honor militar. ¿Cómo valora un soldado constitucionalista y demócrata este episodio?

Como ya he mencionado, al ser los firmantes de estas cartas y manifiesto ya retirados, no sujetos a la legislación militar, no ha lugar a responsabilidades disciplinarias. Pero como ciudadanos sí que lo están a la legislación ordinaria. De modo que, si la administración de justicia ordinaria considerase que pudiera haber habido algún tipo de falta o delito, en ciertos exabruptos de determinados chats por ejemplo, sí podrían ser sancionados con las penas que establezcan para estos casos los códigos penal o civil.

Para el Foro Milicia y Democracia, como también he comentado, lo triste de esta explosión de irritación nostálgica es que pueda afectar al prestigio de las Fuerzas Armadas en el seno de la sociedad, porque cuando se habla de estos hechos, se generaliza, ya no se habla de tales o cuales personas, sino “de los militares”, “de las Fuerzas Armadas”.

  • En 1983, siendo Ministro de Defensa Narcís Serra, se impulsó una reforma militar que supuso una modernización, de facto, del aparato de defensa español. La evolución y el progreso material son evidentes. ¿Creen que es comparable la evolución ideológica en el seno del ejército español? ¿Aún debemos hablar en 2020 de reductos franquistas residuales en el seno de las FF.AA. de un país miembro de la U.E.?

Efectivamente, no ya desde el ministro Serra, sino desde la propia transición con el general Gutiérrez Mellado, las Fuerzas Armadas no han dejado de transformarse y actualizarse en todos los sentidos. Lo que pasa es que la actualización y modernización de las mentalidades es siempre más lenta que la legislativa o la operativa. De modo que podemos encontrarnos con unas Fuerzas Armadas mucho más evolucionadas operativa que democráticamente.

Aunque, para ser justos, lo que realmente podemos encontrarnos es con una institución, las Fuerzas Armadas, plenamente respetuosa y subordinada a la Constitución, a las leyes y a lo que ellas determinan, compuestas de unos militares en cuyo seno continúa existiendo una determinada proporción, ¡que en el fondo es desconocida!, con una interpretación de esa Constitución y de esas leyes contaminada de nostalgia del franquismo y que parecen resistirse a la completa aceptación de los valores democráticos, especialmente cuando éstos deben aplicarse a la izquierda, a los nacionalistas, a las mujeres o a los propios subordinados.

  • España es capaz de contemplar “atónita” la fulgurante irrupción de VOX en la arena política y de, al mismo tiempo, seguir haciendo gala de notables lagunas de memoria histórica reciente como la ausencia de agradecimiento y reparación a la injustamente preterida Unión Militar Democrática (UMD). ¿Cree que hay un nexo común entre ambas actitudes?

La falta de reconocimiento y consideración de la Unión Militar Democrática es, lamentablemente, bastante más antigua que Vox. Desde la misma transición. Para eso, entre otros fines, está el Foro Milicia y Democracia, para reivindicarlos a ellos, a sus ideas y a su valor y valores.

Lo que sí está sacando a la luz Vox es que la nostalgia del franquismo no es privativa de las Fuerzas Armadas Que se ha mantenido viva siempre en muchos sectores de la sociedad española, algunos realmente de peso como las finanzas, la judicatura o los medios de comunicación. Dios los cría y ellos se están hoy día juntando. Solo les ha hecho falta que apareciera quien les hiciera de estandarte.

  • En su opinión, ¿qué ha fallado desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978, en términos de educación y pedagogía democrática?

Pues creemos que ha faltado precisamente eso, educación y pedagogía democráticas. La transición fue un cambio de formas, pero no de fondo y eso se ha ocultado a la ciudadanía, militares incluidos.

  • Para finalizar, me gustaría que ofreciera a nuestros lectores su diagnóstico sobre las actuales FF.AA. españolas. Al margen de episodios anecdóticos graves, ¿cree usted que pasan el test de calidad global que los tiempos que vivimos exigen?

Creo que ya he hecho alguna alusión a esto. Nuestras Fuerzas Armadas son, dentro de nuestras posibilidades presupuestarias, operativamente equiparables a cualquier otro ejército con el que las queramos comparar. Lo demuestran a diario, y así es reconocido internacionalmente, en cuantas misiones o maniobras multinacionales participan. Pero no sólo en el exterior y en colaboración con otros ejércitos. Creemos que la sociedad española ha podido comprobar su alto nivel de eficacia, de buen hacer y de espíritu de servicio con las actuaciones de la Unidad Militar de Emergencias y demás apoyos militares en catástrofes y durante este tiempo de pandemia que actualmente sufrimos: operaciones Balmis y Baluarte, intervenciones de la Sanidad Militar, etcétera.

Por eso nos duele tanto que las salidas de tono y las actitudes impropias de estos tiempos de los nostálgicos del franquismo puedan ensombrecer o desvirtuar ese prestigio que creemos que tienen las Fuerzas Armadas entre la mayoría de nuestros compatriotas y que reflejan la mayoría de las encuestas y análisis sociológicos que se publican.

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