Sin embargo, la normativa comunitaria PSD2 da vida a nuevas formas de pago y las hace más seguras, al garantizar el control total sobre quién y cuándo acceden a esos datos, estableciendo mínimos de autentificación a través de la implementación del SCA (doble autentificación).
Apoyarse en las Fintech como puerto seguro
Las Fintech, por su modelo de negocio, mejoran la forma en la que los servicios financieros son ofrecidos y permiten el intercambio de productos peer to peer, con una mayor eficiencia en costes, una mayor transparencia y facilidad en el uso de sus aplicaciones. Son entidades que aseguran las transacciones online de forma segura, puesto que nacieron en ese entorno y un ADN 100% digital, con desarrollos y servicios diseñados para operar de forma segura en la red.
Mantener los sistemas correctamente actualizados
Independientemente del sistema operativo que utilicemos, contar con estas actualizaciones de forma periódica reducirá el riesgo de vulnerabilidades en nuestros sistemas y evitar cualquier ataque por parte de piratas informáticos.
Asegurar una correcta configuración de seguridad y privacidad
Con el fin de evitar que nuestros datos queden expuestos en internet sin que muchas veces nos demos cuenta, configurar de manera correcta la seguridad y privacidad de nuestros sistemas es clave. Para esto, debemos averiguar qué parámetros pueden protegernos de la manera más adecuada, así como el software más seguro que nos evitará complicaciones.
Evitar hacer click en archivos o links desconocidos
Evitar abrir archivos y links peligrosos nos ahorrará más de un dolor de cabeza. Abrir vínculos no deseables es, sin lugar a dudas, uno de los principales errores en Internet y la puerta de entrada de malware y otros ataques. En este caso, se trata de aplicar el sentido común y no acceder a páginas o links que nos resulten poco familiares o sobre las que tengamos cualquier sospecha.
Utilizar dispositivos de confianza para operaciones confidenciales
El acceder a cuentas personales, a través de dispositivos públicos, es otro de los fallos más comunes. Debemos evitar acceder a nuestras cuentas (correo, Facebook…) en dispositivos que no son los nuestros y, en el caso de hacerlo, asegurarnos de que cerramos sesión al finalizar.