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4O AÑOS DEL 23F

Testimonios unicos de la noche del 23F

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  • Felipe González: “Lo que más me impresionó fue que Gutiérrez-Mellado se quedó sin voz como reacción a la tensión”

lunes 22 de febrero de 2021, 17:12h
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La dimisión irrevocable de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno dio paso la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo en 1981. Fue en la segunda votación en el Congreso de los Diputados, el 23 de febrero de 1981, cuando un grupo de guardias civiles armados irrumpieron en el hemiciclo con el teniente coronel Antonio Tejero en cabeza. “Era el último coletazo del monstruo de la dictadura que no quería aceptar la democracia”, según relató Alfonso Guerra junto a otros protagonistas, en la serie documental ‘40 Años de Democracia’ de Canal Historia, dirigida por Manuel Campo Vidal, presidente de Next Educación.

Una democracia prematura que sufrió en manos un Golpe de Estado, en una operación llamada Duque de Ahumada. Milans del Bosch sacó los tanques a la calle en Valencia y ocupó Prado del Rey (RTVE) para hacerse con el control de las comunicaciones. “Vi llegar las tanquetas después de ver en directo el asalto al Congreso”, aseguró el entonces director de informativos de TVE, Iñaki Gabilondo. La radio fue clave para retransmitir el acontecimiento en directo. “Nunca se había escuchado la radio tanto como aquella noche. Gracias a la Cadena SER se supo qué estaba pasando”, señaló la periodista Rosa Villascastín en el Foro Next Educación.

Periódicos como El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, decidieron apoyarse en los “medios internacionales” y no dudaron en “sacar el diario a la calle como medio de resistencia”. Estos corresponsales de medios de comunicación extranjeros permanecían en territorio español desde 1973 porque, como afirmó Victoria Prego, “creían que íbamos a engancharnos otra vez como en la Guerra Civil”.

Los golpistas colocaron a Felipe González, Santiago Carrillo, Gutiérrez-Mellado y Alfonso Guerra en las cuatro esquinas de la Sala del Reloj del Congreso de los Diputados. “Cada uno teníamos delante a un guardia civil con una metralleta a escasos centímetros”, recordaba Guerra.

“Lo que más me impresionó fue que Gutiérrez-Mellado se quedó sin voz como reacción a la tensión”, aseguró Felipe González. Poco antes, los guardia civiles habían disparado 45 proyectiles al techo del hemiciclo.

El periodista Miguel Ángel Aguilar destacó la sorprendente y heterogénea indumentaria de la guardia civil. Según le comentó el propio Gutiérrez-Mellado en el urinario, “significaba que no era una unidad orgánica, sino guardias civiles reclutados en diferentes orígenes”.

Se produjo una discusión muy intensa entre Adolfo Suárez y el teniente coronel Tejero en la que el entonces Presidente del Gobierno no perdió la compostura. Un ujier tomó nota de la misma y se la cedió años después a Alfonso Guerra: “Como presidente del Gobierno de España, le ordeno que deponga su actitud”, dijo Suárez, a lo que Tejero quien recibía órdenes directas de Milans le respondió que “tú ya no eres presidente de nada”.

Un joven Rey Juan Carlos vestido con uniforme de Capitán General del Ejército, anunciaba en una intervención extraordinaria en TVE desde el Palacio de la Zarzuela la defensa de la democracia. “La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum”. Un mensaje breve, a la par que contundente y serio, ponía punto y final al sueño de los golpistas.

Un mar de ciudadanos inundó las calles del país en los días posteriores al golpe para dejar constancia de su rechazo a otra dictadura. “Eso demuestra que detrás de la idea democrática estaba toda España”, afirmó Antonio Garrigues-Walker.

Leopoldo Calvo-Sotelo fue elegido presidente y tuvo la enorme responsabilidad de juzgar a los golpistas. La sala del juicio del 23F presenció la expulsión de Pedro J. Ramírez, director de Diario 16 en 1982, por haber publicado el testimonio de un soldado de la División Acorazada. “Recordaba cómo el capitán Álvarez Arenas – uno de los golpistas – les había amenazado a él y a sus compañeros con darles un tiro en la nuca si no secundaban sus órdenes de invadir el Congreso. Los golpistas se negaron a bajar a la sala del juicio mientras yo estuviera allí y, sorprendentemente, el tribunal cedió a su coacción”.

El compromiso de Calvo-Sotelo con la democracia fue rotundo. Recurrió la sentencia blanda a los golpistas y logró recomponer al ejército aunque, como señaló el que fuera su jefe de gabinete, Eugenio Galdón, “la democracia estuvo al borde del precipicio. Los militares no aceptaban que el poder civil prevaleciera”. Milans, Tejero y Armada fueron finalmente condenados a treinta años de prisión.

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