Tras cierta confusión en la comunicación verbal del BCE en las últimas semanas, los mercados se centrarán hoy en esclarecer la función de reacción del BCE hacia el incremento de la rentabilidad de los bonos. Algunos responsables del banco han afirmado que el aumento de los rendimientos tras la caída de los bonos no es deseado y debe abordarse con los instrumentos de política disponibles, mientras que otros no ven preocupaciones sobre este fenómeno. En la práctica, el banco ha mostrado una reacción nula, con las compras semanales de activos quedando por debajo de los niveles medios en las últimas semanas. Debido a esta divergencia de criterios dentro del Consejo de Gobierno, la presidenta Christine Lagarde será presionada para ofrecer claves más precisas sobre el “enfoque holístico” de la política oficial del banco. Si el BCE se distanciara del aumento de los rendimientos, esto podría conducir a otro tramo más alto en los intereses de la deuda pública, especialmente restrictivo para mercados periféricos como Italia y España. La decisión de política monetaria irá acompañada de nuevas proyecciones económicas, que deben reflejar la narrativa de la reapertura gradual de la economía en el segundo trimestre. El euro se mantiene firme frente al dólar antes de la decisión, aunque esto también responde parcialmente al debilitamiento general del dólar. Con el resto del calendario económico vacío hoy, todos los ojos están puestos en la decisión del BCE.
El billete verde reanudó su tendencia a la baja en la sesión de ayer, cotizando con mayor debilidad frente a todos sus pares del G10 y un grupo amplio de monedas emergentes. La atención se centró en gran medida en los datos de inflación del IPC de febrero, que se publicaron un poco antes de una subasta de bonos del Tesoro. Ambos tenían el potencial de impulsar otra caída del mercado de bonos, filtrándose en la fortaleza del USD. Sin embargo, los datos de inflación se alinearon con las expectativas, con una lectura general de 1,7% y un avance más suavizado de la inflación subyacente de 1,3%. Mientras tanto, otra subasta clave vió a los operadores primarios recoger la nueva emisión sin causar otra caída del mercado de bonos. La relación oferta-cobertura, una métrica de la demanda de nuevas emisiones, subió de 2,37 anteriormente a 2,38, con el rendimiento medio de la subasta un punto básico superior al de la negociación abierta. Sin embargo, este resultado no fue suficiente para detener la caída de la rentabilidad de los bonos, impulsando la baja del dólar. La aprobación del paquete de estímulos fiscales de 1,9 billones de dólares en la Cámara tampoco previno estos movimientos, ya que la noticia había sido digerida por los mercados con anterioridad. Los datos de las solicitudes iniciales de desempleo se publican hoy.
La libra encontró apoyo en la debilidad generalizada del dólar ayer, compensando parte sus caídas de la última semana. La tendencia continuó esta mañana, aunque la libra no se resiste al avance más acelerado del euro ante la reunión del BCE en el día de hoy. A nivel nacional, los titulares en todo el Reino Unido son escasos, y los mercados parecen ignorar la disputa bilateral con la Unión Europea sobre las restricciones a las exportaciones de vacunas. Una encuesta encontró que el 74% de las empresas británicas enfrentan retrasos en el comercio con la UE, lo que aumenta la presión sobre el gobierno para resolver las dificultades en el intercambio bilateral. Para la libra esterlina, el calendario de hoy es bastante ligero y es probable que la mayor acción provenga de eventos externos, especialmente con la decisión del BCE y las solicitudes de desempleo de Estados Unidos en la agenda de hoy.
El peso mexicano avanzó ayer por segunda sesión consecutiva, recuperando esta mañana el terreno perdido durante la última semana. Junto a grupo amplio de monedas emergentes, la divisa sacó partido de un mayor apetito por el riesgo en los mercados internacionales. Este entorno favorable brindó una pausa a la sobreventa en el mercado local de bonos de los últimos días, impulsando la recuperación de la divisa por encima de su barrera de 200 días. Con el calendario económico vacío en la sesión, la divisa azteca se alineó al júbilo de la aprobación del paquete de estímulos fiscales en los EE.UU., que podría añadir alrededor de un punto porcentual a la economía mexicana, según estimaciones de la OECD. Este estímulo podría prescribir una política monetaria pasiva durante el resto del año, con perspectivas de repuntes inflacionarios en el corto plazo a raíz de las distorsiones ocasionadas por la pandemia. En el día de hoy la divisa flota con serenidad, a la espera de la apertura del mercado norteamericano.