Es importante tener en cuenta que los mercados emergentes siguen siendo una oportunidad de crecimiento a muchos años. Su subvaloración actual frente a otros mercados alrededor del mundo presenta una oportunidad atractiva. Asimismo, el contexto económico actual caracterizado por el debilitamiento del dólar, el fuerte momentum de los resultados corporativos y el aumento de los precios de las materias primas puede beneficiar a las economías de los mercados emergentes a largo plazo.
El debilitamiento del dólar debería beneficiar a los mercados emergentes
Dado que la mayoría de los proyectos en los mercados emergentes están financiados en dólares estadounidenses, cualquier debilitamiento del billete verde beneficia a las economías de estas regiones debido a que fortalece a su crecimiento y aumenta el precio de las materias primas. Los factores fundamentales detrás del debilitamiento del dólar continúan estando intactos como producto de la impresión excesiva de dinero y el gran déficit fiscal (a raíz de los planes de estímulo anunciados por el presidente Biden de $1.9 billones) en medio de un crecimiento global generalizado.
Por otra parte, las últimas actas del FOMC muestran que algunos miembros de la Reserva Federal (Fed) son partidarios de comenzar a reducir la compra de títulos más pronto que tarde, poniendo claramente este escenario sobre la mesa para este mismo año. De todos modos, esta vez las economías emergentes están en una mejor posición para sobrellevar los riesgos que dicha reducción conllevaría, debido a los equilibrios externos más sólidos con los que cuentan -obtenidos a través de menores déficits y superávits de cuenta corriente en comparación a 2013-. Asimismo, el mercado parece estar descontando en estos días nada más que dos subidas de tipos para finales de 2023.
Europa del Este y Asia lideran el crecimiento de los beneficios
El crecimiento de los beneficios ha sido un factor clave en las rentabilidades de los valores emergentes. De los resultados corporativos publicados en el primer trimestre de 2021 por el 45% de la capitalización de mercado, las acciones emergentes superaron los resultados esperados por un 5.8% en términos acumulados. Con respecto a sorpresas de mercado más significativas, el EEMEA obtuvo la rentabilidad más fuerte de la región (+12%; respaldado por los resultados de las empresas rusas), seguido por los mercados de Asia-Pacífico (+6%; excluyendo Japón) y Latinoamérica (+5%). La economía rusa ha estado fortaleciéndose desde comienzos de año. Su rentabilidad por dividendo ha estado incrementándose durante los últimos años y es un 7.4% superior en comparación a la de los principales mercados globales.
Asimismo, es probable que la próxima temporada de resultados en Rusia a realizarse entre mayo y julio, les proporcione a los títulos locales un mayor momentum. En este sentido, los precios del crudo más elevados han sido una historia mixta, ya que por un lado ha beneficiado a exportadores como Rusia y Latinoamérica y ha desfavorecido a importadores como China e India. Por su parte la renta variable emergente asiática, liderada por China, Taiwán y Corea del Sur se ha beneficiado de la reapertura de la economía global debido a su naturaleza exportadora.
China ha sido capaz de sostener su economía a lo largo del shock de la Covid y ha sido una de las primeras economías en recuperarse de la pandemia. De hecho, el fuerte rebote que su actividad ha tenido desde la Covid, le ha dado la confianza al gobierno para retirar sus medidas de respaldo cíclicas. Asimismo, los sectores de los mercados emergentes que más han superado a los beneficios esperados fueron los de utilities (+39%), materiales (+27%) y consumo discrecional (+15%, del cual el sector automotriz lo hizo en un +22%). La pandemia ha acelerado el uso de la tecnología a medida que el mundo realiza una transición hacia la nueva normalidad de trabajo remoto, educación y entretenimiento, los cuales deberían impulsar a los resultados del sector tecnológico.
Accediendo a los mercados emergentes a través de la renta
El espectro de la inflación más elevada ha pasado al primer plano junto con los tipos de interés más altos. Históricamente, las tasas de crecimiento de dividendo se han mantenido bien contra la inflación. En medio de estas dinámicas, las estrategias orientadas a la renta podrían proporcionar una mejor protección contra la inflación.