El pasado 13 de junio tuvo lugar una manifestación en contra de la concesión de los indultos. El escenario escogido para el encuentro fue la madrileña Plaza de Colón, en la que se esperaba congregar a un gran número de ciudadanos. Los días previos a la manifestación, la pregunta del millón de euros era si habría foto entre los partidos convocantes como sucedió el año pasado. Sin embargo, pronto el centro de atención se desplazaría hacia una persona, Isabel Díaz Ayuso, que en su discurso frente a la puerta de la sede central del Partido Popular en la calle Génova -no se sabe si por el fragor del momento o por las altas temperaturas de ese día- acabó involucrando a SM el Rey Felipe VI en una cuestión política como son los indultos. ¿Se podría catalogar lo ocurrido como un hecho desafortunado?
El citado día de la manifestación, los máximos representantes del PP decidieron, antes de iniciar la marcha hacia la Plaza de Colón, pronunciar unas breves palabras frente a los votantes y simpatizantes que se congregaron a las puertas de la antigua oficina de la calle Génova. Los encargados de esos discursos fueron el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el Presidente del PP, Pablo Casado. Cabe decir, que como viene siendo la tónica de los últimos meses, la presidenta fue recibida con una fuerte ovación mientras que en el momento de intervenir el líder del PP se escucharon algunos abucheos. Una muestra, para muchos, de que Isabel Díaz Ayuso está quitando protagonismo a Pablo Casado.
Teniendo en cuenta que el objeto de la manifestación era responder con una negativa tajante a la concesión de los indultos por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, los discursos se centraron en este tema. En el momento de intervenir Isabel Díaz Ayuso, planteó una pregunta que dentro de las filas de su partido se ha venido a justificar como una pregunta retórica. La polémica llegó cuando la Presidenta de la Comunidad de Madrid preguntó, “¿Qué va a hacer el Rey, los va a firmar?” en clara alusión a los indultos. Del mismo modo, lanzó al aire la cuestión de si el Gobierno socialista iba a hacer cómplice al monarca de los indultos. Sin duda, son muchos los que han tildado la pregunta de desafortunada, tanto que a las pocas horas tuvo que salir al paso el propio líder popular, Pablo Casado, para reafirmar el papel “impecable” del Rey Felipe VI, con la clara intención de matizar las palabras de Ayuso.
¿Por qué se habla tanto de la metedura de pata de Isabel Díaz Ayuso? Para dar respuesta a esta cuestión me gustaría tirar de algo que tanto se defiende desde la derecha: la Constitución Española, nuestra ley de leyes. Empezaremos por el modelo político de España definido en nuestra Carta Magna. El artículo 1.3 de la CE establece que “la forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria”. ¿Qué implica este modelo? En primer lugar, que los poderes del monarca son esencialmente simbólicos lo que significa que su poder real es escaso y su margen de autonomía para actuar es muy reducido, tal y como indica Martínez Sospedra. Dicho esto, está claro que nuestra Constitución establece en su artículo 56.3 que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, aspecto que no debemos olvidar.
El título II de la CE, dedicado exclusivamente a la Corona, define la figura del monarca como representante de la unidad del Estado y como una primera magistratura situada al margen de los conflictos políticos, lo que no significa que no intervene en las cuestiones de Estado ya que al monarca se le asigna una función de equilibrador del funcionamiento del gobierno. En consecuencia, ¿qué implica esa función de equilibrador? En primer lugar, será el encargado de suavizar los roces entre las diferentes instituciones con el objetivo de desbloquear tensiones. En segundo lugar, el Rey facilitará la coordinación de las diversas instancias siempre con el objetivo de aportar fluidez al devenir político de España.
A pesar de contar con estas funciones debemos tener muy presente que prácticamente todos los actos del monarca están sometidos a refrendo. Dicho de otro modo, el refrendo es fundamental para dar validez a los actos del Rey. No cabe duda de que ese refrendo es la prueba y consecuencia directa de la inviolabilidad e irresponsabilidad del Rey mencionadas unas líneas más arriba. Entre los actos sometidos a refrendo se encuentra el “sancionar y promulgar las leyes y expedir los decretos acordados en Consejo de Ministros” (artículo 62 párrafo a de la CE) Teniendo en cuenta las palabras de este artículo, ¿podemos llegar a la conclusión de que el Rey tiene algún poder para decidir si sanciona o no una ley, en este caso la concesión de los indultos?
Responderé a esta pregunta recurriendo al artículo 91 de la CE del cual se desprende que el acto de sancionar es un acto debido, lo que significa que el Monarca no puede negarse a sancionar, pudiendo mostrar su disconformidad con respecto a una ley agotando el plazo de 15 días establecido para sancionar. Lo que denota que la sanción está vaciada de “potestas” Es el gobierno el que decide. Existe un caso en el que un monarca abdicó temporalmente para no firmar una ley con la que estaba en desacuerdo. Estoy hablando del Rey Balduino I que renunció a sus poderes durante 36 horas, el 3 de abril de 1990 para no firmar la ley del aborto. Sinceramente, no creo que SM el Rey Felipe VI se haya planteado en algún momento actuar como lo hizo el Rey de los belgas.
Como pueden ustedes comprobar, el refrendo es la prueba de que el Rey juega en nuestros quehaceres políticos un papel meramente simbólico, se trata de una figura vaciada de todo poder. El rey en sí mismo carece de poder y su influencia en la sociedad española vendrá determinada en todo momento por su carisma. Dicho de otro modo, el Rey carece de “potestas” pero posee “auctoritas” En cuanto a las palabras de Isabel Díaz Ayuso, sus colegas de partido, encabezados por Pablo Casado, se han apresurado en rectificar las palabras de aquella alabando el papel del monarca, descargándole de toda responsabilidad por los indultos y cargando contra el gobierno central como el único cómplice y responsable de los mismos. Se esperaba cuál sería la respuesta de Isabel Díaz Ayuso, ¿rectificaría sus palabras? Parece ser que no sólo no rectificó sino que se reafirmó en lo dicho y añadió que “han puesto una trampa al Rey”. A tenor de los acontecimientos, podría decirse que Ayuso puso en entredicho el liderazgo de Pablo Casado al expresar públicamente su negativa a rectificar, dando a entender que tan sólo realizó una aclaración y que, por descontado, el Presidente del Partido Popular comparte su opinión.