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EXPLOSIÓN CONTROLADA POR PEDRO SÁNCHEZ

Reventó el Gobierno
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Reventó el Gobierno

· Por José Luis Heras Celemín

By José Luis Heras Celemín
domingo 11 de julio de 2021, 09:04h
Lo voló Pedro Sánchez. Con una explosión controlada. Pocas horas antes de hacerlo, cometió el error ante la prensa de, por una vez, decir lo que a la vista del estallido, parece verdad. Sí, una verdad irrefutable e impropia de él: Su prioridad en aquel momento, dijo, no era su gobierno. Algunos pensamos que su prioridad, como presidente del Gobierno de España, es la realidad de España. Pues no. Visto como ha resuelto la crisis, la prioridad de Sánchez parece que es él mismo, no el gobierno ni las necesidades de España. Echemos un vistazo a la realidad: Crisis nacionales sanitaria, económica y social. Coalición PSOE-UP con objetivos distintos, que limitan la autonomía y ponen en riesgo la coalición. Apoyos de los independentistas, catalanes y vascos, que impusieron las condiciones que lograron la Moción de Censura y la XIV legislatura actual. Desguace de la vieja estructura socialdemócrata para dar acomodo a la 'nueva ola' de los aparatich del partido socialista, transcendental para el futuro del PSOE. Y los errores que abocaban al desastre.



En esa situación, Sánchez no podía imponer criterio propio, aunque lo tuviera. Sometido a UP, o a lo que quede de él tras el abandono de Pablo Iglesias, y esclavo de lo pactado con los independentistas, la única acción posible es la que ha usado: Aprovechar la remodelación del Gobierno para barrer escollos y errores socialistas y afianzarse en el PSOE. Redistribuir los cargos y prebendas que controla. Mantener a los pesos fuertes que le deben lo que son y pueden llegar a ser. Y, porque en defensa propia podía hacer algo, dar ministerios a jóvenes sin más protección que la que le deben a él.

En consecuencia:

Ha mantenido a los ministros de UP, con motivos tan curiosos como insólitos. Yolanda Diaz, vicepresidenta y ministra de Trabajo y Economía Social, parece que más como equilibrio interno en UP que por su acción como Vicepresidenta y titular de Trabajo. Castells, ministro de Universidades, sólo. Garzón, de Consumo, casi consumido. Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, para sostener la parte de UP que permite la coalición. Y Montero, ministra de Igualdad, igual da.

Ha borrado los escombros socialistas o independientes que molestan: Carmen Calvo, no tanto por sus errores como vicepresidenta, que son muchos, como por sus conflictos con una parte de Podemos e Iván Redondo, condenado con ella al ostracismo momentáneo. Ábalos, desgastado como secretario de Organización de un PSOE con problemas que no ha sabido atajar y protagonista en el oscuro caso 'Delcygate' con consecuencias judiciales temibles e imprevistas. González Laya, responsable de la crisis con Marruecos por atender a Brahim Galli, líder del Frente Polisario. Rodríguez Uribes, inadaptado en Cultura. Isabel Celaá, tras su ley LOMLOE, cuestionada en Educación y con una trayectoria personal y familiar distinta a lo que pretendía legislar. Pedro Duque, astronauta lucido, pero menguado en competencias en el Gobierno (tuvo que ceder Universidades a Castell), tras una andadura ministerial anodina y hoy parece que sobra. Campo Moreno, víctima propiciatoria, y propiciada en Justicia, para aliviar, con su salida, el coste de los indultos a los catalanes condenados por el Tribunal Supremo.

Ha nombrado ministros jóvenes, para reducir la edad de los miembros del gabinete, dice. Con valías desconocidas en algún caso, han llegado al Consejo de Ministros: Pilar Llop, que deja la Presencia del Senado para ocupar, y escampar, en el Ministerio de Justicia, tras el paso por él de Campo Moreno. Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, en sustitución de Carmen Calvo. José Manuel Albares, diplomático y embajador en París, que sustituye a González Laya. Isabel Rodríguez, que cubre el hueco de Iceta, desplazado al Ministerio de Diálogo con las Comunidades Autónomas, y portavoz del Gobierno. Raquel Sánchez, ministra de Transporte tras Ábalos. Y dos ministras de cuota regional, Diana Morant, ministra de Ciencia e Innovación, sustituta de Pedro Duque con la cuota valenciana en el Ejecutivo, que ocupaba Ábalos. Y Pilar Alegría, que como cuota aragonesa sustituye a Celaá en Educación.

Ha conservado a algunos ministros, contestados en algún caso, para paliar conflictos (internos o externos), concitar apoyos (conocidos u ocultos), o por ser útiles (para él o para todos): Teresa Rivera, María Jesús Montero, Margarita Robles, Grande-Marlaska, Reyes Maroto, Luis Planas, Carolina Darias y José Luis Escrivá.

Ha sorteado apuros internos con nombramientos, corrimientos y premios en puestos y destinos que a veces son conocidos y entendidos y otras no. Entre ellos: El ascenso de Nadia Calviño, ministra de Asuntos Económicos, a la vicepresidencia primera del Gobierno, como respaldo a una forma de hacer distinta a la definida por UP. El incomprensible cambio de Iceta, que deja la cartera de Política Territorial, justificada en su momento como atención al concierto catalán, para recalar en Cultura y Deporte. La propuesta de Ander Gil para presidir el Senado. Y el nombramiento de Óscar López, como jefe de su gabinete, en sustitución del hasta ahora factótum Iván Redondo.

En resumen, hoy Pedro Sánchez reventó el Gobierno. Con una explosión pensada, medida t controlada. En principio, parece que, para su propio beneficio. Después, ya veremos para qué.
Sánchez, dicharachero hasta el aburrimiento en otras ocasiones, hoy pudo exponer razones, aclaras dudas y contestar las preguntas de la prensa. Pero no lo hizo.

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