Juegos de percepción: Este tipo de juegos incide en la forma que percibimos, ordenamos y asimilamos todos los estímulos que se reciben del exterior a través de los sentidos, ya sea la vista, el olfato, el tacto… Por ejemplo, en esta categoría entrarían los famosos juegos de encontrar las 5 diferencias entre dos imágenes, o buscar una imagen exactamente igual a la propuesta en un conjunto mayor de ellas. Este tipo de actividades ayudan a trabajar en la concentración.
Juegos matemáticos: Las actividades de cálculo son un buen entrenamiento para el cerebro, ya que es algo que, gracias a las nuevas tecnologías, cada vez hacemos menos en nuestro día a día. Es por ello que plantear operaciones a resolver sin más ayuda que nuestra mente nos ayudará a engrasarla. La dificultad puede incrementarse a medida que vayamos practicando.
Juegos de razonamiento: En este caso se plantea un problema a través de un enunciado que debe resolverse. La clave es leer detenidamente ese enunciado, para tener claros todos los puntos del problema y que no nos lleve a confusiones, ya que muchas veces se pueden incluir argucias lingüísticas que pueden llevar a confusión si no nos paramos a hacer una lectura en profundidad.
Juegos espaciales: En este tipo de juegos se estudian distancias, tamaños, formas y posiciones de determinados objetos. Famoso en este sentido es el Cubo de Rubik. La construcción de maquetas o de puzzles también pueden ayudar a entrenar esta parte del cerebro.
Juegos de memoria: La memoria juega un papel fundamental en el aprendizaje y las relaciones sociales, por lo que se trata de un elemento más que es necesario trabajar. Para ello, existen muchas actividades como os típicos juegos de parejas o de tipo trivia, con preguntas y respuestas.
Juegos de ingenio: En este caso, lo que exigimos a nuestro cerebro es pensar ‘Out of the box’, es decir, buscar una nueva perspectiva desde la que abordar el problema planteado para encontrar soluciones ocurrentes y originales. En este tipo de juegos vale cualquier tipo de ocurrencia, es importante no cortarle las alas a la imaginación.
“Cómo músculo, necesitamos entrenar el cerebro para que se mantenga joven y activo, sobre todo en un mundo en el que la tecnología nos está volviendo algo cómodos y dejamos que realice por nosotros actividades muchas veces sencillas”, señala Enrique Arias, fundador de Outfinders, que añade: “No tenemos que pensar que este tipo de entrenamiento es bueno solo para niños o personas con enfermedades degenerativas, sino que cada vez son más valorados como forma de entrenar a profesionales. Dinámicas de Team Building son la herramienta perfecta para que una empresa ayude a sus empleados a mantener el cerebro joven y activo”.
Outfinders realiza proyectos ad hoc destinados a empresas para llevar a cabo actividades de Team Building a través del juego. Estos proyectos se realizan a medida en función de las necesidades de cada empresa y se entregan “llave en mano”. En las sesiones Outfinders, los participantes viven emocionantes aventuras donde a través de la diversión, una historia épica y la resolución de retos únicos, se favorecen los mecanismos de desarrollo y cohesión de los equipos de trabajo, a la vez que los profesionales entrenan sus habilidades lógicas.