La brecha de género digital es un problema persistente en la Unión Europea (UE), donde la gran mayoría de las personas empleadas como especialistas en TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) son hombres. Según recoge un reciente informe de Eurostat, el 80,9% de los empleados especialistas en TIC de la UE son hombres, de modo que las mujeres representan solo 2 de cada 10 puestos.
En este sentido, el World Economic Forum señala en su “Global Gender Gap Report 2021” que esta brecha es especialmente pronunciada en funciones que apoyan el desarrollo de tecnologías emergentes. En Cloud Computing, por ejemplo, las mujeres representan el 14% de la mano de obra; en Ingeniería, el 20%; y en Datos e Inteligencia Artificial, el 32%.
El problema no parece tener una solución en un futuro cercano. Datos de la UNESCO indican que sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras vinculadas a las CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en la educación superior son mujeres y la ingeniería es una de las áreas con el menor número de mujeres inscritas.