El EURUSD no se ha recuperado de los golpes de la semana pasada. Además, el calendario económico durante esta no ayuda a facilitar este repunte. Ayer, los comentarios de Isabel Schnabel, quien declaró que «el endurecimiento monetario está teniendo poco impacto hasta el momento», agravaron la orientación anterior del BCE de que siguen siendo necesarias nuevas subidas de tipos. No obstante, estos comentarios quedaron en un segundo plano, ya que los mercados del euro ya habían descontado en gran medida la retórica de línea dura. En consecuencia, la atención pasó rápidamente al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y con razón. El relativo conservadurismo de Powell provocó una fuerte caída del dólar durante la sesión de preguntas y respuestas en el Club Económico de Washington, lo que se tradujo en una subida del EURUSD del 0,7% de cara al final de la jornada. Hoy, sólo Klaas Knot hablará desde el BCE, aunque su postura agresiva ya está descontada. En cambio, los operadores del euro podrían centrarse en los satélites de la eurozona. Por un lado, el Banco Nacional de Polonia anunciará su última decisión política y, por otro, los mercados se centrarán en cualquier indicio de recorte de tipos, y se especula con la posibilidad de que el BNS comience a reducirlos este mismo año.
Durante la mayor parte de la sesión europea de ayer, las cotizaciones en los mercados de divisas fueron relativamente moderadas. Ante la escasez de noticias macroeconómicas, el dólar siguió subiendo, aunque a un ritmo mucho más lento que en sesiones anteriores. Para los mercados, todo giraba en torno a lo que el presidente Powell iba a decir en su comparecencia en el Club Económico de Washington esa misma tarde y a si iba a rebatir el tono laxo que el mercado había percibido en su última conferencia de prensa del pasado miércoles. Powell se mantuvo firme y repitió en gran medida su postura anterior. Prevaleció una perspectiva cautelosamente optimista, mientras que cualquier retórica de línea dura fue repetidamente matizada. En concreto, Powell dijo que «probablemente tengamos que subir más los tipos de interés» y que «si seguimos recibiendo informes sólidos sobre el mercado laboral o sobre la inflación, es posible que tengamos que hacer más y subir los tipos más de lo previsto». Los mercados interpretaron esas palabras de cobertura, «probablemente» y «posible», como una falta de convicción, especialmente después de que los miembros del FOMC Bostic y Kashkari salieran con toda su fuerza de halcones tras el imponente informe de empleo del viernes. La respuesta de los inversores fue que se redujeron los riesgos, aunque los movimientos fueron marginales en comparación con días anteriores.
Otra jornada sin sobresaltos, también en Reino Unido. Si los observadores que se despertaron el martes con la noticia de que se avecinaba una remodelación del gabinete podrían haber pensado que el primer ministro, Rishi Sunak, lo que se produjo fue, en cambio, un ejercicio de cambio de marca, con más cambios en los nombres de los departamentos que en las personas que los dirigen. No obstante, los mercados parecieron estar de acuerdo, y la libra esterlina apenas reaccionó a la noticia. La sensación de inacción política se ha agravado esta mañana con la noticia de que el Tesoro exige ahora la firma de todos los compromisos de gasto asumidos por el Departamento de Levelling Up. El departamento, dirigido por Michael Gove, es responsable de cumplir una de las promesas manifiestas clave del gobierno de las elecciones de 2019 mediante la difusión de las oportunidades económicas en todo el Reino Unido. La noticia de que el Gobierno está imponiendo aún más restricciones al proyecto plantea preocupaciones sobre la capacidad del Gobierno para abordar el importante problema de productividad que ha perseguido al Reino Unido desde la Crisis Financiera Global. Es probable que una tendencia continua de escaso crecimiento de la productividad y las barreras comerciales y de inmigración posteriores al Brexit sigan pesando sobre la economía del Reino Unido a largo plazo, un punto destacado por los portavoces del Banco de Inglaterra Catherine Mann y Huw Pill en los últimos días, y en consecuencia se alimenta de nuestra suposición de debilidad estructural en la libra en relación con las monedas pares a medio plazo.
La atención de los mercados en la región ayer se centró sin duda en la publicación de las actas de la reunión del Banco Central de Brasil del pasado 1 de febrero. Si la percepción de los mercados fue de un BCB agresivo, con un Copom subrayando la necesidad de prestar más atención a los riesgos relacionados con el escenario fiscal y las expectativas de inflación a más largo plazo, la publicación de las actas ayer, parece corroborar este mensaje. En ellas, el BCB reafirma su compromiso de dirigir la política monetaria para alcanzar los objetivos fijados por el Consejo Monetario Nacional, todo ello en consonancia con el mensaje clave de que el Comité “permanece vigilante”, evaluando si la estrategia de mantener el tipo Selic durante un periodo más largo que en el escenario de referencia será suficiente para garantizar la convergencia de la inflación. En general, la lectura de las actas no revela nueva información a la extraída de la reunión, pero confirma el tono agresivo del BCB de cara a un posible riesgo relacionado con el escenario fiscal y las expectativas de inflación a largo plazo. De cara a mañana, la publicación de la inflación en Brasil y México, junto a la decisión de tipos de Banxico, será lo que acapare la atención de los mercados durante buena parte del día.