Otra cosa es que ahora ETA no cruenta (aunque practique toda suerte de violencia silente, amedrentadora, orwelliana y opresiva en muchas zonas) y el PNV (que hace lo mismo más clientelismo) pugnen entre ellos por hacerse con los beneficios de la victoria. Pero han conseguido , a efectos prácticos, que las vascongadas hayan dejado de ser España ( nunca fueron DE España, como ninguna región de la democracia española, sino que fueron España). Y además han conseguido que su separatismo se quede sólo dentro de una apariencia jurídica de unidad siempre y cuando el resto de los españoles les sufraguemos una mayor prosperidad y… el blanqueamiento, ¡o ensalzamiento! del terrorismo cruento y no cruento. Es decir, tras las elecciones, España seguirá, como ahora, cuasi amputada y humillada. Eso lleva dos reflexiones más muy sucintas. En primer lugar, el aspecto más trágico de la situación es sin duda que las elecciones vascas, y después las catalanas, confirmará que se ha destrozado y hecho imposible por mucho tiempo la posibilidad de instalar los valores de igualdad y fraternidad/solidaridad en una democracia de ciudadanos.
Y por tanto los valores de plena libertad. Y además cediendo a otros contravalores como el racismo, el supremacismo, la violencia, el chantaje, la deseducación intoxicadora, la desestabilización desde el Exterior…En segundo lugar, el remedio, que el futuro sea una democracia de unidos libres iguales y solidarios, es lo que debe mover a cualquier hombre de Estado o político demócrata, porque ya no cabe pelear por impedir o mitigar nada, ni por salvar los muebles. El mal ya está hecho, es error estratégico creer que aún se puede impedir, España necesita un “reseteo” y cuanto más pacífico mejor. Y esa es la tarea de auténticos políticos éticos y demócratas. No parar la riada, está ya llegó, sino reconstruir.
Por eso el mal es societario, por eso la sociedad está polarizada, desencuadernada, no mereciéndose lo que la desazona pero ignorando las raíces de lo que la desazona. Padeciendo de politicastros sectarios y mezquinos cuya preocupación máxima es engañarles y deseducarles o fanatizarles. Si quieren saber cómo se viven momentos así en la sociedad, aunque afortunadamente con otros condicionantes y circunstancias hoy en día, por parte de una sociedad convulsa y dividida, les recomiendo que lean el excelente libro reciente del Historiador Guillermo Gortázar : “Un veraneo de muerte. San Sebastián 1936”