Guillermo nos quería a los gitanos y compartía con nosotros la preocupación por las dificultades que padecíamos tanto en su tierra como en el resto de España. Cada vez que he viajado a Extremadura le he visitado, o él mismo me ha acompañado en alguna de mis reuniones con nuestra gente.
Estoy revolviendo en mis archivos para encontrar una vieja fotografía que da testimonio de una reunión en su despacho presidencial en la sede del Gobierno que está en la Plaza del Rastro de Mérida. Allí estábamos los lideres más representativos de los gitanos extremeños. Y Guillermo nos escuchó, nos preguntó cuanto él quería saber y nos aseguró que su apoyo no nos faltaría.
Dios lo tenga en su gloria y quien sabe, si desde allí llegará a celebrar que su identificación con los gitanos algo tiene que ver con su apellido. María Elena Sánchez Ortega, la gran investigadora de quien los gitanos españoles hemos aprendido todo lo que sabemos de nuestra historia, sostiene que el 80% de los apellidos más genuinamente gitanos son “Jiménez” (con jota) y “Fernández”.