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España al límite: la “tormenta perfecta” fiscal y laboral dispara el coste de crear empleo un 28% desde 2015

España al límite: la “tormenta perfecta” fiscal y laboral dispara el coste de crear empleo un 28% desde 2015
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· Una cuña fiscal récord, costes laborales disparados, productividad estancada y salarios debilitados sitúan a España en el grupo de países que más gravan el trabajo, pero sin su renta ni competitividad

jueves 27 de noviembre de 2025, 08:54h
De acuerdo con las informaciones que maneja la Fundación Civismo, España se adentra en una espiral de presión laboral y fiscal sin precedentes, situándose ya como el decimotercer país con mayor carga sobre el empleo de toda la OCDE, con una cuña fiscal del 40,6% en 2024 (seis puntos por encima de la media internacional). Todo ello mientras la economía española mantiene una renta per cápita que apenas alcanza el 87% de la media europea. El factor trabajo se ha convertido en el principal sostén del sistema fiscal, absorbiendo un tercio de todos los ingresos tributarios. Las cotizaciones sociales (crecientes y estructurales) han elevado dramáticamente la factura empresarial: entre 2015 y 2025, la base mínima de cotización creció un 75% y la máxima un 34%, a lo que se suma el nuevo MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional), cuyo recargo seguirá aumentando hasta 2029.
España al límite: la “tormenta perfecta” fiscal y laboral dispara el coste de crear empleo un 28% desde 2015

El resultado es contundente: el coste laboral medio ya se dispara hasta los 3.256 € al mes por trabajador, de los cuales 840 € corresponden a “otros costes” (principalmente cotizaciones) que han crecido un 28% desde 2015, mucho más que los propios salarios.

España recauda como los países más ricos, pero sin su capacidad de pago ni su productividad.

A pesar de esta carga, los salarios reales no despegan. Tras la inflación acumulada entre 2021 y 2023, los aumentos salariales (entre el 2 y el 2,5%) no consiguen recuperar el poder adquisitivo perdido, enfriando el consumo y debilitando la rentabilidad empresarial en plena escalada de costes.

A ello se suma otro golpe: los precios energéticos industriales crecieron un 45% entre 2021 y 2024, impactando especialmente en sectores intensivos en energía y transporte, que ya compiten en desventaja frente a otros países europeos con sistemas fiscales más neutrales.

Mientras tanto, la productividad apenas avanza. Entre 2015 y 2025, la productividad por hora creció solo un 1,7% anual, mientras que los costes laborales unitarios aumentaron un 2,5%, acumulando una pérdida de competitividad superior a ocho puntos frente a la zona euro.

El diagnóstico está claro: España recauda como los países más ricos, pero sin su capacidad de pago ni su productividad. La presión fiscal total ya alcanza el 37,3% del PIB, muy por encima del 33,9% de la media OCDE y acercándose rápidamente a los gigantes tributarios europeos.

Este desajuste entre costes laborales crecientes y retorno económico del trabajo está frenando la inversión, encareciendo la creación de empleo formal y erosionando la competitividad exterior. La distancia con economías como Francia, Bélgica o Dinamarca (tradicionalmente más cargas impositivas) se ha reducido de seis a apenas tres puntos desde 2015.

Ante este escenario, expertos y empresas coinciden: España afronta un desafío estructural y urgente. Para recuperar competitividad y reforzar la sostenibilidad fiscal será imprescindible simplificar el sistema de cotizaciones, garantizar estabilidad normativa y apostar por incentivos a la productividad, la innovación y la digitalización.

Porque, de no hacerlo, la ecuación es inequívoca: cada euro destinado a generar empleo costará más, para producir lo mismo o incluso menos. España está a tiempo de corregir el rumbo, pero el margen se estrecha.

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