Con un 90% de los mayores siendo propietarios y un nivel de liquidez medio inferior a 50 mil euros, según el Banco de España, el patrimonio inmobiliario se ha convertido en la principal vía para reforzar la estabilidad económica en la jubilación.
Las fórmulas de nuda propiedad, renta vitalicia, renta temporal o venta con alquiler vitalicio están creciendo de forma constante en España, con incrementos de hasta el 20% anual en algunas comunidades.
Según datos internos de Jubenial, el interés por estas soluciones se ha multiplicado, de hecho, se observa un 57% de crecimiento en solicitudes de propietarios en el último año en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Zaragoza y Bilbao.
Estas cifras confirman que la licuación patrimonial empieza a formar parte de la planificación financiera de la jubilación en España. La rentabilidad media de una inversión en nuda propiedad puede oscilar “entre el 5% y el 7%, dependiendo de la edad del usufructuario y la zona geográfica”. Sin embargo, más allá del retorno económico, existe un valor diferencial: el impacto social positivo.
“En este modelo, la vivienda se convierte en bienestar. Los mayores mejoran su calidad de vida sin perder su hogar, y los inversores obtienen un activo sólido con un propósito social claro”, explica Víctor Tostado, cofundador de Jubenial. Este enfoque ha permitido que la licuación patrimonial se vaya consolidando como una alternativa reconocida dentro de la nueva economía de la longevidad.
Las operaciones con personas mayores requieren acompañamiento profesional, claridad contractual, revisión legal rigurosa, sensibilidad emocional y transparencia absoluta en la valoración del inmueble y de la operación.
Con ese objetivo, el portal de inversores de Jubenial integra modelos de análisis financiero en tiempo real, validación legal y fiscal y acompañamiento profesional para garantizar procesos seguros, comprensibles y equilibrados.
“El crecimiento de este mercado ha puesto sobre la mesa el reto fundamental de garantizar un modelo justo, transparente y ético para todas las partes. Lidiamos con decisiones patrimoniales que afectan a la vida y seguridad de una persona mayor. Por lo que es una responsabilidad compartida y por ello acompañamos a nuestros clientes durante todo el proceso, tratando de hacerlo más fácil”, apunta Tostado.
El auge en las operaciones de licuación patrimonial está relacionado con tres factores estructurales: el envejecimiento acelerado de la población, las pensiones que crecen menos que el coste de vida y el elevado porcentaje de propietarios con ahorro inmovilizado en vivienda. Este escenario anticipa una década donde la vivienda se convertirá, de forma real y masiva, en la nueva pensión complementaria.
“El reto ahora seguir profesionalizando el sector, asegurar prácticas responsables y promover un modelo donde la vivienda siga siendo un activo de estabilidad, bienestar y futuro”, concluye Tostado.