Otro 31% de los encuestados que no ahorran para la jubilación afirma, directamente, no estar interesado en hacerlo, ya sea porque dispone de otras fuentes de ingresos o por otras razones. Esta magnitud se encuentra próxima a los datos del resto de Europa. En este contexto, la educación financiera y las campañas de concienciación ciudadana adquieren un papel relevante para fomentar el ahorro previsional desde edades tempranas.
El 25% de los encuestados españoles cuenta con un plan de pensiones individual, seis puntos por debajo de la media europea. La brecha más pronunciada respecto a los europeos la presentan aquellos que ahorran a través de un plan de empresa: solo el 15% de los participantes españoles, frente al 28% de los europeos. Este dato refleja que España tiene mucho camino por recorrer en el segundo pilar de la previsión social complementaria. De hecho, casi tres de cada cuatro encuestados (73%) creen que se debería incentivar a las empresas para que incluyan automáticamente a sus trabajadores en un plan de pensiones de empresa, siempre que los trabajadores tengan la opción de darse de baja si lo desean (automatic enrolment, en inglés), cinco puntos porcentuales por encima de la media europea.
El asesoramiento profesional y la previsión social empresarial son factores clave que impulsan el ahorro: el 28% de los españoles que ha comenzado a ahorrar para su jubilación lo ha hecho tras recibir orientación de un intermediario o asesor, y el 22% a través de planes de empresa, cifras ligeramente por debajo de la media europea. Otro 26% se ha visto impulsado por amigos o redes sociales, el 20% por un sistema de seguimiento de pensiones (pension tracking systems, en inglés) y solo un 3% por una campaña pública de concienciación.
La encuesta también revela que la mayoría de los ahorradores españoles mantiene estables sus aportaciones a planes de pensiones (65%), mientras que el 16% las ha incrementado en el último año, el 9% las ha reducido y el 4% ha rescatado su plan de pensiones.
La seguridad sigue siendo la prioridad fundamental: el 78% prefiere productos que garanticen al menos la devolución del capital invertido, frente al 81% de la media europea. Solo el 22% opta por productos con un mayor potencial de rentabilidad, aunque impliquen también un mayor riesgo, porcentaje ligeramente superior al europeo. En cuanto a las formas de cobro, el 44% de los españoles prefiere recibir una renta vitalicia, el 30% un pago único, el 11% se decanta por retirar dinero ocasionalmente mientras este sigue invertido y el 15% una combinación de todas las opciones.
Más de la mitad cree que necesitará complementar su pensión
Por otro lado, el informe apunta que los españoles esperan recibir, de media, el 61% de su último salario a través de las pensiones públicas y ocupacionales, frente al 53% de la media europea. Este porcentaje es ligeramente superior en el caso de los hombres y se dispara al 71% entre aquellos encuestados de más de 51 años, mientras que las mujeres y los jóvenes son menos optimistas en cuanto a su pensión futura.
De hecho, solo el 13% del total de encuestados confía en que la pensión pública será suficiente para mantener su nivel de vida tras la jubilación, y el 53% cree que necesitará ahorro complementario, aunque este porcentaje es inferior al europeo (58%). La confianza en mantener un nivel de vida confortable tras la jubilación se sitúa en 2,8 puntos sobre 5, en línea con la media europea.
La encuesta también revela que dos de cada tres españoles prefieren recibir la información sobre pensiones en formato digital, pero con posibilidad de solicitarlo en papel. Además, el 70% considera que una etiqueta nacional o europea que certifique que un producto cumple requisitos estandarizados le ayudaría a tomar una decisión sobre sus ahorros para la jubilación, cifra muy superior al 49% de la media europea.