La presión fiscal y las dificultades a la hora de crear y mantener un negocio son verdaderamente descomunales en nuestro país. Recordemos las pretenciosas tasas a las grandes fortunas, laBanca o las Eléctricas, todas ellas recurridas. En el caso de que se pierdan los contenciosos interpuestos, estos grandes grupos económicos afrontarán sin problema tanto los costes judiciales como la deuda tributaria. Ni van a quebrar ni se van a resistir en última instancia.
Imaginemos la misma situación para un panadero o para un fontanero: suponiendo que pudiera contemplar la interposición de un recurso Contencioso-Administrativo, las posibilidades de supervivencia son casi nulas en el caso de que se pierda en los Tribunales. Está abocado a la quiebra segura y a tener que empezar de nuevo.
En España, las PYMES (pequeñas y medianas empresas, definidas como aquellas con menos de 250 empleados) representan una parte significativa de la economía, contribuyendo más al valor añadido y al empleo que la media de la UE y de la OCDE. Tenemos datos disponibles respecto a 2024, que dentro de muy poco podremos contrastar con los de 2025, especialmente en lo que se refiere al aporte al PIB (medido como porcentaje del valor añadido en el sector empresarial no financiero) y al empleo (como indicador de "proporción de riqueza" o contribución económica general, ya que el empleo refleja la generación de ingresos y actividad económica). Podemos incluir las comparaciones con las medias tanto de la UE (27 países) como de la OCDE (38 países), y España destaca por un castigo a las PYMEs y autónomos respecto de otros países.
La dura contribución de las PYMES españolas al sistema
España cuenta con un sistema desigual en el esfuerzo contributivo, por la sencilla razón de que dicho esfuerzo resulta mucho más gravoso para las economías pequeñas de subsistencia que para las economías de las grandes empresas que pueden hacer frente al acecho fiscalizador del sistema de la Administración, que es especialmente eficiente precisamente frente a los pequeños con mucha mayor diferencia que sobre los “grandes”. Esto tiene una explicación, los pequeños no oponen prácticamente ninguna oposición a la “persecución” de la Agencia Tributaria, no suelen disponer de capacidad jurídica para recursos ni reclamaciones y mucho menos para la interposición de Contenciosos-Administrativos, por lo quedan rápidamente condenados al embargo y a la pérdida de clientes, que son también embargados por la Hacienda pública para saldar la deuda.
Las PYMES en España generan un mayor valor añadido relativo al PIB en comparación con las medias europeas y de la OCDE, lo que refleja una estructura económica más dependiente de empresas pequeñas. Y esto lo sabe el sistema, razón por la que abusa inmisericordemente sobre esas pequeñas economías. Sin embargo, su productividad media es inferior a la de las grandes empresas, lo que explica por qué su aporte al valor añadido es menor que su peso en el empleo y, por tanto, la carga fiscal que sufren, desproporcionada.
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País/Región
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% del valor añadido al PIB (aporte económico)
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% del empleo total en el sector empresarial
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Año de datos
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España
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60.9%
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67.1%
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2024
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Media UE
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53.6%
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65.1%
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2024
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Media OCDE
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50-60% (promedio aproximado)
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60-70% (promedio aproximado)
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2021-2023
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Fuente: elaboración propia
El desglose por tamaño muestra que las microempresas (0-9 empleados, que incluyen muchos autónomos) contribuyen el 28.8% al valor añadido y el 34.6% al empleo; las pequeñas (10-49) el 16.4% y 19.1%; y las medianas (50-249) el 15.7% y 13.3%. Las proyecciones para 2025 indican una ligera moderación, con un 63.5% en valor añadido y 66.4% en empleo.
Si comparamos España respecto de sus homólogos de economías desarrolladas, comprobamos que nuestro país supera la media UE en ambos indicadores, lo que destaca su dependencia de las PYMES (99.8% de las empresas totales). En la OCDE, el rango es más amplio debido a variaciones entre países desarrollados y emergentes, pero España está por encima del promedio inferior. Por ejemplo, durante 2024, el valor añadido de las PYMES en España creció un 5%, por encima de la media UE (1.9%), aunque esperamos una desaceleración al 2% al cierre de 2025.
Y los autónomos no se quedan atrás en su sufrimiento perpetuo….
Los autónomos (trabajadores por cuenta propia, incluyendo tanto aquellos con empleados como sin empleados) se miden principalmente por su proporción en el empleo total, ya que su aporte directo al PIB no se reporta de forma estándar (se integra en el valor añadido de las microempresas). Representan por tanto en el caso de España una fuente clave de flexibilidad económica, pero en nuestro país enfrentan desafíos como mayor precariedad y menor productividad comparada con empleados asalariados.
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País/Región
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% de autónomos en el empleo total
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Año de datos
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España
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15.7%
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2023-2024
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Media UE
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~14% (aproximado)
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2023-2024
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Media OCDE
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15.5%
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2023-2024
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Fuente: elaboración propia
Como podemos apreciar, esta tasa es ligeramente superior a la media OCDE y UE, con variaciones regionales (por ejemplo, 18% en Galicia vs. 11.2% en Madrid), los que nos habla de enormes desigualdades territoriales que el Estado de las Autonomías no ha sabido resolver y que incluso se acrecientas con el falso discurso de la supuesta “deuda histórica” de regiones españolas como Cataluña o País Vasco, siempre las más ricas desde los tiempos de los Reyes Católicos e incluso así sostenidas durante el Franquismo, incluyendo el mantenimiento de sus privilegios como los Fueros propios. Es probable que asturianos, gallegos o extremeños, por solo mencionar algunas,pudieran invocar una verdadera deuda histórica” respecto de las regiones que conforman España y que se han mantenido ricas a lo largo de los siglos.
En España aproximadamente el 21.7% de los autónomos en España son "involuntarios" (prefieren empleo asalariado), por encima de la media UE (~17%). Su aporte al PIB se estima indirectamente a través de las microempresas, donde representan una porción significativa del 28.8% del valor añadido. Si nos comparamos con nuestros vecinos, tenemos una tasa más alta que países como Alemania (10%) o Francia (12%), pero menor que Grecia (30%) o Italia (20%). En la OCDE, incluye países con tasas bajas como EE.UU. (6%) y altas como México (30%).
Las tendencias nos indican que la tasa ha disminuido ligeramente desde 2014 (-1.4% en la UE en general), impulsada por reformas laborales que favorecen contratos indefinidos. En 2024, el crecimiento del empleo autónomo contribuyó al aumento general del empleo en España de manera m uy destacada si lo comparamos con otros países, lo que indica que en España existe una alta cuota de emprendimiento y también quizás una generación de autoempleo como salida laboral que no existe en otros países.
Estos datos provienen de fuentes como el Informe Anual sobre PYMES Europeas 2024/2025 (Comisión Europea), Eurostat, OCDE y informes nacionales. España destaca por su alta dependencia de PYMES y autónomos, lo que impulsa el crecimiento pero también expone la economía a vulnerabilidades como menor adopción digital (solo 26% de PYMES usan cloud vs. 42% en UE) y brechas de productividad. Si necesitas desgloses por sector o proyecciones más detalladas, puedo profundizar.
Las dificultades que atenazan al pequeño emprendedor
Desde la crisis del 2008 se crean anualmente aproximadamente las mismas empresas que se destruyen, unas 100.000 al año. Las estadísticas se refieren principalmente al número de sociedades mercantiles constituidas, según datos del Colegio de Registradores de España para los años completos (2015-2024). Para 2025, disponemos de un acumulado parcial hasta octubre, basado en datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), ya que el año está sin consolidar a su cierre. Estas cifras reflejan un dinamismo empresarial variable, con caídas durante la pandemia (2020) y recuperaciones posteriores, alcanzando máximos en 2024.
Las tendencias principales demuestran que en España se manifestó un Crecimiento post-pandemia: efectivamente, tras la caída en 2020 debido al COVID-19, la creación de empresas se recuperó fuertemente en 2021 y ha mantenido un alza sostenida, con 2024 marcando el máximo de la década.
Podemos distinguir además una serie de factores diversos influyentes, ya que se evidencia un aumento en sectores como comercio, tecnología y servicios, impulsado por digitalización y fondos europeos. Sin embargo, las PYMEs y autónomos enfrentan barreras como costes y burocracia, lo que limita un mayor dinamismo, así como la falta de acceso al endeudamiento a medio o largo plazo, que limita la proyección de los negocios y de los empleos en el tiempo.
Respecto a la Distribución regional, volvemos a incidir en las graves barreras territoriales que han agrandado las diferencias interregionales: Madrid y Cataluña lideran tradicionalmente el volumen de empresas de nuestro país, alrededor del 40% del total nacional, según datos complementarios del INE.
Si comparamos estos datos con los de los países de nuestro entorno, España tiene una tasa de natalidad empresarial media-baja en la UE (alrededor del 8-10% en años recientes), por debajo de países como Francia o Alemania.
¿Cuáles son las barreras que impiden que España esté a la altura de sus vecinos? ¿Son rasgos históricos insuperables? Tenemos un país que en el marco regulatorio ha despreciado a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos, que carecen además de niveles de endeudamiento razonables salgo a costa de poner su casa y su dinero. En España la presión fiscal ha sido creciente evidenciando un aumento de costes operativos y laborales: los costes operativos subieron un 2,8% interanual en el primer trimestre, con énfasis en salarios y energía (hasta +15,6%) y estos datos fríos representan realmente la principal dificultad para el 40,6% de las empresas.
Por su parte, la presión fiscal y cargas impositivas afectan al 37,3% de las PYMEs y al 83,5% de autónomos, con expectativas de empeoramiento para el año 2026 que ahora comienza. Existen además enormes dificultades de financiación y liquidez con un muy limitado acceso a créditos con tipos de interés aún muy elevados y en muchos casos inasumibles; persisten problemas de endeudamiento y morosidad (45,3% de autónomos afectados por impagos) pero además no existen vías para acceder al aval público, ni privado, salvo en aquellos casos en los que uno avala con su pellejo y el de su familia.
Todo esto ha arrojado unas cifras que nos unen a todos en la antesala de la insolvencia para la PYME con una manifiesta reducción en facturación y ventas, dado que casi el 40% de autónomos reporta disminución en 2025, con estancamiento en microempresas.
El clima político y social no favorece tampoco la emprendeduría… Y hay muchas razones que lo explican frente a otros estados modernos y organizados de nuestro entorno. Una de las grandes barreras a superar es sicológica y corresponde a la permanente inflación e inestabilidad política que se perpetúa en el tiempo, lo que preocupa al 83,4% de autónomos; la incertidumbre sociopolítica es el mayor riesgo para el 40,8% de empresas.
Por otra parte, nuestro país se ha sumido en una interminable lista de decisiones arbitrarias que crean incertidumbre, como son las llamadas “Transición digital y energética”, acerca de las cuales existe una noticiafalta de estrategias adecuadas; las normativas europeas exigen inversiones que reducen la competitividad y esto se convierte en una farera letal para una economía como la española que está en fase de desindustrilización desde hace lustros.
Todos estos condicionantes han empujado irremediablemente a una creciente escasez de talento y mano de obra provocando la dificultad para captar y retener personal cualificado, afectando al 38,7% de PYMEs.
Los cierres y el riesgo de desaparición crecen, sin que existe alternancia ni rotación en los negocios. Unas 70.000 PYMEs en riesgo para el final del 2025 que estamos ya dejando atrás y 7 de cada 10 cierres son de autónomos, por competencia online y falta de relevo generacional. Ningún joven heredero quiere continuar con el sufrimiento eterno de sus padres, porque continuar con el pequeño negocio, muchos implantados en pequeñas ciudades que van envejeciendo, es perpetuar un infierno de acoso fiscal y tributario.
¿Cuáles con los problemas en la Contratación de Personal para PYMEs y Autónomos en España?
La escasez de mano de obra cualificada es uno de los mayores retos para las empresas españolas, especialmente las PYMEs y autónomos, que representan el 99% del tejido empresarial y generan dos tercios del empleo privado. Con más de 152.000 puestos vacantes sin cubrir (duplicados desde 2019) y una tasa de paro del 11,3%, existe un desajuste laboral crónico que afecta la competitividad, con un tiempo medio de 64 días para cubrir una vacante en PYMEs. El 75% de las empresas tiene dificultades para encontrar candidatos adecuados (leve mejora desde el 78% en 2024), y 6 de cada 10 compañías españolas enfrentan este problema, por encima de la media europea del 49%.
A continuación se enumeran algunas de las principales trabas y dificultades:
Falta de cualificación y desajuste formativo: muchos candidatos no cumplen con los perfiles requeridos, debido a una formación profesional y universitaria no adaptada al mercado laboral. Esto afecta especialmente a sectores como tecnología (78% de empresas con problemas), donde se buscan programadores y expertos en IA, o energías renovables, con demanda de técnicos en instalaciones eléctricas. El desajuste se ha quintuplicado en diez años, amenazando la productividad.
Condiciones laborales poco atractivas: salarios bajos, horarios extensos, temporalidad alta y falta de conciliación disuaden a los trabajadores, generando rotación elevada. En hostelería y transporte, por ejemplo, los turnos largos y la vida en carretera ahuyentan a jóvenes; 2 de cada 3 autónomos no planean contratar por el aumento de costes laborales. Además, el auge de bajas laborales (aumento desbocado) se convierte en un problema estructural para PYMEs, incrementando sobrecargas.
Relevo generacional y envejecimiento demográfico:en España se manifiesta un escaso reemplazo en oficios tradicionales como soldadores, mecánicos o personal de mantenimiento industrial, agravado por jubilaciones y fuga de talento joven. En zonas rurales, esto limita la movilidad laboral y afecta a autónomos en agricultura o construcción.
Dificultades competitivas para PYMEs y autónomos: con recursos limitados, PYMES y autónomos no pueden ofrecer salarios o beneficios como las grandes empresas, lo que agrava el problema (5 puntos por encima de la media en medianas empresas). El 18% de quienes intentan contratar no encuentra personal adecuado, y el 15,8% cita barreras directas; esto lleva a rechazos de contratos, retrasos en producción y subcontrataciones costosas. CEPYME advierte que impide la expansión de micropymes en sectores como talleres o constructoras.
Sectores y puestos más afectados: los sectores y puestos de trabajo más afectados son el transporte y la logística (84% con problemas), el sector energético donde además hay falta de mano de obra cualificada (80%), el consumo y servicios (77%), hostelería, sanidad y construcción.
Hemos tenido acceso a los datos que ofrece el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), y de acuerdo con sus estadísticas los diez puestos más difíciles de cubrir son los siguientes:
Camareros y hostelería.
Conductores de camión.
Técnicos eléctricos y renovables.
Profesionales sanitarios y cuidadores.
Programadores e informáticos.
Soldadores.
Mecánicos.
Técnicos de mantenimiento.
Comerciales especializados.
Personal de limpieza.
Existen además muchísimas barreras que impiden a las empresas y pequeños comercios contratar personal. Este problema es especialmente grave en el ámbito rural, donde los candidatos no encuentran manera fácil de resolver problemas como la vivienda, la movilidad laboral, la formación, reciclaje y mejora, la proyección profesional o el horizonte familiar. Efectivamente, la baja movilidad interregional (por vivienda o familia), normativas laborales complejas (reformas que aumentan costes) y falta de incentivos para recualificar a parados mayores de 45 años se han convertido en algunas de las principales barreras a la hora de aceptar un trabajo en determinados ámbitos.
Aunque el 36,8% de PYMEs planea contratar, la escasez persiste. Para mitigar esto, se proponen FP dual, incentivos a movilidad y observatorios de vacantes. Las PYMEs adoptan formación interna (21%), horarios flexibles (21%) y teletrabajo (20%) pero no no garantizan la capacidad de mantenerse en el futuro, creando un vacío importante entre los candidatos contratados.
Muchas PYMEs y autónomos optan finalmente con realizar contrataciones laborales a media jornada con horario flexible, para mitigar de alguna manera el enorme impacto que tiene hoy la contratación de personal.
Estamos, en suma, ante un sistema que castiga clara e insensatamente a las pequeñas economías de PYMEs y autónomos que son por cierto unas grandes impulsoras de la creación de empleo en nuestro pais.