Uno de los grandes pilares de su identidad son los calçots, un producto estacional que en La Divina de Goya By Pichón cobra protagonismo de octubre a abril. Durante estos meses, el restaurante ofrece su menú especial de calçotada, una experiencia que traslada al centro de Madrid una de las tradiciones gastronómicas más emblemáticas. Los calçots se preparan siguiendo el método tradicional y se acompañan de una salsa romesco elaborada en casa, respetando el sabor original y la liturgia que rodea a este ritual culinario.
Junto a ellos, los caracoles se han convertido en otro de los platos más reconocibles del restaurante. Elaborados a partir de recetas tradicionales mediterráneas, representan una cocina popular que apuesta por el sabor, la memoria y la autenticidad. Platos que conectan con el recetario de siempre, pero adaptados a una cocina actual y pensados para un público distinguido y exigente.
Inspirados por el cambio, en La Divina de Goya By Pichón se trabaja con productos de la tierra, priorizando la calidad de las materias primas y su mejor momento de consumo. Cada receta busca equilibrio, textura y sabor, manteniendo un fuerte vínculo con las raíces mediterráneas.
Con una propuesta sólida y reconocible, el restaurante mira al futuro reforzando su especialización y preparando nuevas apuestas gastronómicas, entre ellas una tarta de queso que aspira a convertirse en La Nueva Musa de Goya.
Tradición, producto y visión empresarial se dan la mano en pleno barrio de Goya.
Este proyecto forma parte del universo By pichón, una cadena gastronómica con identidad propia que cuenta actualmente con tres espacios en la Comunidad de Madrid.
Por un lado, La Divina de Goya Bypichón, es el reflejo más contemporáneo y urbano de la marca, donde tradición y creatividad conviven en equilibrio. A ella se suma La Muralla By pichón, situada en Las Tablas, un espacio que rinde homenaje a la cocina asturiana desde una estética cálida y reconocible.Y por último Nidho By pichón, en Boadilla del Monte, un concepto más delicado y simbólico, donde el huevo de dos yemas se convierte en hilo conductor, metáfora de cuidado, y de doble disfrute.