Estructuralmente, los valores de calidad cotizan con una prima de valoración frente al mercado, justificada por la solidez de su perfil financiero. A 13 de enero de 2026, el índice MSCI Europe Quality cotiza a 18,8 veces beneficios, frente a las 15,8 veces del MSCI Europe, lo que supone una prima de apenas 3 puntos, cercana a los mínimos observados en los últimos años.
Históricamente, esta prima alcanzó niveles similares a finales de 2013 y de 2016. En ambos casos, seguido de un periodo de revalorización y de rendimiento superior de los valores de calidad durante los dos años siguientes. Así, entre 2014 y 2015, el MSCI Europe Quality avanzó un 37,0 %, frente al 22,9 % del MSCI Europe, lo que supone una sobreperformance de 14,1 puntos porcentuales. Posteriormente, en un entorno de mercado diferente, entre 2017 y 2019, el MSCI Europe Quality subió un 4,3 %, frente al 0,6 % del MSCI Europe, con una rentabilidad superior de 3,7 puntos.
Aunque estos precedentes no garantizan que el patrón vaya a repetirse, el estilo Quality parece actualmente bien posicionado para recuperar un mejor impulso.