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Hendrik Zimmer: la abstracción como activo cultural en el mercado español

Hendrik Zimmer: la abstracción como activo cultural en el mercado español
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lunes 26 de enero de 2026, 15:38h
Hendrik Zimmer: la abstracción como activo cultural en el mercado español

El artista alemán consolida su entrada en el coleccionismo español con su primera gran exposición individual en Madrid, en Havet Gallery, abierta hasta el 13 de febrero. Conversamos con él sobre su singular técnica, la "lealtad" del coleccionista europeo y por qué ninguna pantalla puede sustituir la experiencia de ver su obra en directo.

La llegada de Hendrik Zimmer (Frankfurt, 1978) al calendario expositivo madrileño no es solo un acontecimiento artístico, sino también una operación estratégica dentro del mercado del arte contemporáneo. Su primera gran muestra monográfica en Madrid, presentada por Havet Gallery (C/ Velázquez 86A), refuerza el posicionamiento de la galería en el ámbito de la abstracción europea y confirma el creciente peso del mercado español en el circuito internacional del coleccionismo.

Zimmer desarrolla una práctica singular que se sitúa entre la pintura, la escultura y la xilografía. Su método —crear relieves tridimensionales en madera, entintarlos y transferirlos directamente sobre lienzo sin preparar— genera obras únicas, no seriables, donde el valor reside tanto en el resultado formal como en el proceso artesanal. El propio artista define esta técnica como «pintar a través de la escultura», un enfoque que introduce una variable de exclusividad especialmente apreciada en el mercado primario.

Con motivo de la exposición, conversamos con el artista sobre mercado, coleccionismo y sostenibilidad profesional.

Esta exposición supone su primera gran individual en Madrid. Desde una perspectiva profesional y económica, ¿qué representa para usted la entrada en el mercado español en este momento de su carrera?

Es muy importante para mí exponer a nivel internacional. El mercado español está ganando cada vez más relevancia dentro de Europa. Estoy especialmente satisfecho de que Havet Gallery me presente al público español y de comprobar el interés de nuevos coleccionistas por mi trabajo.

Su obra combina pintura, escultura y grabado. ¿Cómo influye esta práctica híbrida en su posicionamiento dentro del mercado del arte contemporáneo?

La técnica que he desarrollado es percibida como algo singular y es valorada muy positivamente. Creo un objeto tridimensional, lo cubro de pintura y lo imprimo sobre el lienzo. A esta técnica la llamo “pintar a través de la escultura”. En el ámbito de la pintura abstracta, no conozco a nadie más que trabaje de esta manera.

Se trata de un proceso claramente artesanal y poco escalable. En un mercado que a menudo premia la producción constante, ¿cómo gestiona la relación entre exclusividad y capacidad de producción?

La escalabilidad en el arte es limitada por naturaleza. En los formatos de gran tamaño trabajo con asistentes, lo que nos permite ser bastante productivos, pero el límite real está en unas tres exposiciones individuales al año. No es un grabado tradicional: cada obra es única y requiere mucho tiempo.

Su trabajo dialoga con referentes históricos como Kandinsky, Albers o la Bauhaus. ¿Cómo percibe la respuesta del coleccionista actual ante esta conexión entre tradición y contemporaneidad?

La respuesta en Madrid está siendo excelente. He tenido conversaciones muy interesantes con coleccionistas frente a las obras. A menudo se sienten atraídos primero por la superficie y, después, profundizan en el proceso y en las referencias históricas. Hay muchas capas que descubrir si uno se implica.

Desde su experiencia internacional, ¿qué diferencias observa entre el coleccionista europeo y el de otros mercados?

Diría que el coleccionista europeo es menos impulsivo y menos arriesgado, pero cuando se compromete con un artista, lo hace a largo plazo. Esa fidelidad es muy valiosa para construir una carrera sólida.

Sus obras enfatizan la materialidad y la presencia física. En un contexto de ventas digitales crecientes, ¿cómo se traslada ese valor al comprador?

La mayoría de las obras de arte y especialmente las mías necesitan verse en directo. La diferencia entre una imagen y la experiencia real es enorme. La superficie, la luz, el material y la presencia física no pueden sustituirse, tampoco la vibración y la energía. El entorno digital solo puede funcionar como una invitación para acudir a la galería y ver la obra en persona.

Como discípulo de Tobias Rehberger, ¿qué aprendizajes considera clave para la sostenibilidad de una carrera artística?

Tomar lo que ya conoces, cuestionarlo y mirarlo como si fuera la primera vez. Mantenerse abierto y curioso es esencial.

¿Cree que los artistas deben desempeñar un papel activo en el discurso económico de la cultura contemporánea?

No demasiado. Una vez que la obra sale de mi estudio, deja de estar bajo mi control. A menudo el valor de mercado tiene más que ver con el relato que rodea a la obra que con la experiencia individual que genera. Yo recomendaría confiar en el criterio propio: si una obra te conmueve y a otros también, su valor crecerá; y si no, también es válido. El arte inicia conversaciones, pero el resto depende del mercado y del público.

La exposición de Hendrik Zimmer en Havet Gallery se presenta así como una oportunidad relevante para el coleccionismo contemporáneo: obras únicas, fuerte carga procesual y un lenguaje abstracto que conecta la herencia de las vanguardias históricas con las dinámicas actuales del mercado europeo.

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